Familia aprovecha los basureros para reforestar en Masahuat

Sin una iniciativa municipal para reforestar, él hace lo propio por el medio ambiente. La alcaldía no recoge la basura en un cantón porque los habitantes no pagan tasa.

Por Gadiel Castillo

Nov 29, 2019- 04:30

Alisandro Ramos ha encontrado en los botaderos de basura a cielo abierto del cantón Barahona, municipio de San Pedro Masahuat, La Paz, una fuente para recolectar plantas de toda clase. Las que logra obtener son trasplantadas y llevadas a su casa para cuidarlas y finalmente sembrarlas en las zonas deforestadas de en la localidad.

Su hijo, Rodrigo Alisandro Ramos Rivas, de 9 años; y Luis Daniel Orellana, su amigo, son las personas que suelen acompañar a Alisandro en la labor que realiza cada dos veces a la semana y el punto de reunión es el centro del cantón. Una carreta cargada con tierra negra, una pala y bolsas para sembrar las plantas recuperadas son parte de las herramientas que acompañan al pequeño grupo comprometido con el medio ambiente.

A Tano, como es conocido en el cantón, las dificultades para desplazarse no le impiden el desarrollo de la labor, dos bastones le sirven para moverse y entrar a los promontorios de basura donde nacen diversidad de plantas. El señor cuenta que una poliomielitis cuando tenía dos años le generó los problemas de movilidad.

Alisandro relata su objetivo de trabajar por el medio ambiente es el querer que sus hijos disfruten de la naturaleza y se desarrollen en un lugar libre de contaminación. “Me inicié con estas labores: en primer lugar, porque tengo dos hijos y realmente veo los problemas de la comunidad como míos y pienso que cada uno tiene una responsabilidad, como miembros de la comunidad, como ciudadanos del país y del mundo en el que vivimos”, comenta.

Alisandro tiene un vivero en su casa, ahí cuida las plantas mientras se llega el tiempo para sembrarlas.

Tano manifiesta que le interesa dejar un buen legado a las futuras generaciones. “No podemos dejarles un río totalmente contaminado donde ellos no van a poder realizar todas las actividades que nosotros hicimos. Cómo ellos van a venir a bañarse a estas quebradas contaminadas. Se ve mucha basura, el agua no está para hacer oficio”, lamenta.

Entre la caminata y la plática llegamos a uno de los cinco botaderos de basura de la comunidad que está ubicado a la par del Cementerio General. Pañales desechables, restos de comidas, bolsas plásticas, zapatos y ropas, están en el tiradero. Sin embargo, entre los desechos se visualizan no menos de 10 plantas que crecen entre el botadero.

La práctica ha hecho que Rodrigo se adentre en el tiradero tan pronto como pueda y rescate a las plantas. “Papá aquí hay un palito de aguacate; mirá, aquí está otro de cerezas y también otro de naranja”, grita el pequeño entre la basura.

El niño dice que le gusta realizar la actividad porque ayuda a la naturaleza y también le sirve para pasar tiempo con su padre, quien se ha convertido en su única compañía desde que su madre y hermana partieron a los Estados Unidos en busca de un “futuro mejor”.

Entre el rescate de una planta de aguacate las hormigas hicieron de las suyas con Rodrigo, pero solo se las quitó rápidamente y salió del basurero después de completar la misión. Alisandro y Daniel, conocido como el Nenuco, llenan las bolsas con tierra y siembran la nueva planta.

Alisandro relata que esto del rescate las plantas en los basureros comenzó hace más de tres años ante la problemática de la basura que afecta su comunidad. Contó que “primeramente vi el problema y vi los arbolitos que nacían y la deforestación cómo nos afecta”.

Así que junto con su hijo y otros amigos pausan sus jornadas laborales y dedican un par de horas para ayudar al planeta. “Me daba lástima ver los arbolitos entre la basura, porque se recoge toda la basura; pero ahí se van las plantitas. Necesitamos reforestar y en la basura está ese tesoro, todos esos arbolitos que podemos replantar”, manifiesta.

Tano cuenta que a la fecha han sembrado más de 500 árboles en diferentes zonas de la comunidad. Una de los lugares reforestado son los alrededores de la cancha de fútbol, zona que se vuelve complicada porque los “cipotes” les quitan las ramas, los doblan y les hacen cualquier daño, relata.

Camino al botadero que está por la quebrada, que desemboca en el río Tilapa, se hace una parada en la casa de Nano, lugar que se ha convertido en un depósito de plantas. En el patio de la vivienda hay variedad de ellas que son abonadas y regadas por Rodrigo.

El señor indica que hace un año realizaba la labor de manera constante porque tenía un sueldo fijo como empleado municipal; sin embargo, en el recorte de personal realizado en diciembre de 2018 fue abarcado y tuvo que emprender con un negocio para llevar el sustento a su hogar.

“Cuando estaba en el alcaldía dedicaba todos mis ratos libres a la labores de reforestación, porque tenía un sueldo fijo como promotor deportivo; pero ahora que me quitaron ya solo salgo dos veces por semana”, dice.

Tano asegura que en muchas ocasiones ha motivado a los demás habitantes para que se sumen a la causa, pero su convocatoria no ha sido tomada en cuenta. Esa actitud de apatía tampoco no le bajan los ánimos para continuar con la iniciativa. “Siempre me acompaña mi hijo y Nenuco. Hay ocasiones que les consigo un refrigerio y a veces hasta bolos me acompañaban, solo les compro una botella y me echan la mano”, dice.

Sin servicio de recolección

El municipio de San Pedro Masahuat está dividido en 17 cantones y el Barahona es uno de los más grandes, ya que su población es de unos 2,500 habitantes. A pesar de ser de los principales cantones el lugar no cuenta con servicio de recolección de basura, por lo que los habitantes optan por tirar los desechos en lugares abiertos, otros la queman o la entierran.

Los principales botaderos están ubicados en las cercanías del cementerio, el río Jiboa, botadero de la quebrada que desemboca en el río Tilapa y por la cancha de fútbol.

La mayoría de los habitantes están conscientes del grave problema que les afecta, pero optan por no presionar por la implementación del servicio para evitarse el pago la tasa municipal que les generaría.

Alisandro dice que hace siete años en una reunión, la Asociación de Desarrollo Comunal (Adesco) propuso a toda la comunidad pedir a la alcaldía el servicio del tren de aseo dos veces por semana y pagar la respectiva tasa por el servicio. Pero en esa oportunidad la población no accedió debido a cuestiones políticas, pues los lugareños no simpatizaba con el partido en gobierno.

Tano manifiesta que ahora que es una nueva administración y la mayoría tienen simpatía con el concejo municipal que gobierna plantearon de nuevo la necesidad, aunque la población se negó nuevamente.

Esa información es confirmada por el alcalde, Nelson Omar Cubías Coreas, quien confirmó que hace dos meses y medio se reunieron con la Adesco y uno de los afectados propuso la iniciativa, la cual fue rechazada por los vecinos.

“Para esa problemática nos reunimos con miembros de la Adesco y quisimos darle el seguimiento, pero quedamos con ellos que fuera a concientizar a las personas de la comunidad; sin embargo, la gran mayoría no están de acuerdo que suba el tren de aseo porque usted sabe que esto hay que tasarlo. Lo que me comentaban ellos que nunca antes había subido el tren de aseo y que nunca se había pagado esa tasa. Ese es el problema por el cual no hemos accedido a mandar el servicio de recolección de desechos sólidos”, explica el alcalde.

Alisandro, como otros habitantes, se muestran preocupados por la negativa de la población, debido a que el problema de la basura les genera complicaciones con la salud y con el turismo porque los principales promontorios de basura están ubicados en lugares estratégicos de la comunidad.

“Este problema de la basura es algo que nos está generando un problema enorme en salud, presentación de la comunidad, porque los principales lugares salidas de la comunidad hay un basurero a cielo abierto. Esta calle del cementerio era completa, pero poco a poco se ha reducido por la acumulación de basura”, lamenta Alfonso Amaya, de 60 años.

Tano asegura que él continuará realizando su labor y haciendo conciencia en la gente porque “nosotros mismos generamos el problema, nosotros mismos lo podemos resolver”, expresó.

“Yo hago una reflexión: que el dinero que solicitamos para pólvora, por qué no lo utilizamos para el cuidado de la comunidad? Se invierte en resolver el problema de la basura. Le planteemos que sea una obligación el pago del camión recolector de basura”, concluye.

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