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Fabio Castillo: “¿Se logrará la paz enjuiciando a culpables de crímenes de hace 30 años? ¡Yo no lo creo!”

En la segunda parte de la conversación con el excoordinador del FMLN, abordamos el rumbo que debería tener una posible ley de reconciliación nacional.

Fabio Castillo, excoordinador general del FMLN. Foto EDH / Jonathan Tobías

Por Ricardo Avelar

May 22, 2019- 05:45

Tras una apasionada exposición de por qué El Salvador hizo bien al entablar relaciones diplomáticas con la República Popular China, era impensable no cuestionar a Fabio Castillo, abogado constitucionalista y excoordinador general del FMLN, sobre la actual discusión sobre una Ley de Reconciliación Nacional.

Sobre esta, él es enfático al decir que no debe reabrirse casos de hace más de tres décadas, pues no es de utilidad ni para el país ni para las víctimas.

¿Cómo ve el debate actual sobre la ley de reconciliación nacional?
Los salvadoreños tenemos dificultad en perdonar. Todos hemos pedido perdón, yo pedí perdón cuando coordiné el Frente por cualquier abuso que hubiera cometido el Frente guerrillero. Mauricio Funes pidió perdón en nombre del Estado salvadoreño. Pedimos perdón pero no estamos dispuestos a perdonar. Todavía hay casos de hace más de 30 años que estamos queriendo ventilar.

Es evidente que no se puede olvidar tranquilamente ni permitir que ese tipo de cosas vuelvan a suceder, pero ¿se logrará capturando a estas alturas a los culpables? No creo. ¿Será beneficioso para el país que continuemos divididos alrededor de ese tema? No creo.

Creo que deberíamos tener una ley de amnistía con respecto a todo aquello que no sea inconstitucional amnistiar y enfrentar el futuro en paz, con tranquilidad y con la ayuda de gobiernos extranjeros.

La sentencia de 2016 dice que no es constitucional amnistiar crímenes de lesa humanidad y pone como parámetros los casos del informe de la verdad. ¿Qué hacemos con esos casos?
Mi pregunta es cómo definimos nosotros los crímenes de lesa humanidad, no la Comisión de la Verdad. Esta no es una autoridad máxima del país. Ellos dieron un informe que sirvió para enfrentar una realidad pero hasta ahí.

Pero en una sentencia de estricto cumplimiento los colocó como base…
¿Y? ¿Eso qué quiere decir? Aquí estamos creyendo que lo que dijo la Sala es palabra de Dios y no es así. Aunque la Sala haya dicho cosas que no estaban sometidas a su juzgamiento no tenemos por qué fijar nuestro criterio hacia la eternidad con base en su juicio.

¿Qué piensa de ese fallo?
No me gusta porque revive, reabre y prolonga circunstancias nocivas para el país.

¿Y qué hay de las víctimas que no tuvieron justicia ni verdad?
No creo que las víctimas tengan interés en condenar a alguien. ¿Usted cree que ellos ganarán algo con que condenemos a algunas personas a cadena perpetua o pena de muerte? Nada va a mejorar para el país con eso, absolutamente.

¿Qué hay de la justicia transicional?
No entiendo ese concepto, para mí justicia es justicia. Eso de transicional para pasar de una etapa a otra no lo entiendo. Pero están trabajando en eso una comisión de diputados, aunque no precisamente los más adecuados. Yo quisiera que esas discusiones llegaran al ámbito público como ustedes están haciendo acá. La población en general debe expresar su parecer.

La nueva propuesta habla de que no haya cárcel sino trabajos de utilidad pública. ¿Cómo ve eso?
No crea que me disgusta. Yo diría que algún tipo de propuestas puede hacerse para el que admita crímenes y no hablo de juicios abreviados ni testigos criteriados, sino de conocimiento de la verdad. El que admita hechos en los que participó podría gozar de una decisión más clemente, que puede ir desde decir que queda exculpado o decir que hará trabajos comunitarios. Yo no los encuentro tan efectivos estos trabajos pero es lo que tenemos.

¿Esto no sienta un mal precedente? ¿No es un mensaje a un grupo de personas que pueden cometer graves violaciones y tiempo después no serán juzgadas?
Una palabra maravillosa es “no”. Cuando alguien me ordene a mí incumplir la ley, violar los derechos humanos yo debo decir “no”. En los juicios de Nüremberg (donde juzgaron crímenes de guerra de la Alemania Nazi), los alemanes alegaban que solo habían recibido órdenes y se dijo que el humano tiene obligación de no obedecer órdenes contra la humanidad. Tenemos que hacer que eso penetre en nuestra conciencia y actitud ante la vida.

Los que no dijeron no, van a quedar sin castigo…
Estoy de acuerdo con usted, pero le digo que es peor seguir con esto.

¿Es un tema de conveniencia más que de acceso a justicia?
Estamos claros. De conveniencia histórica.

Otro concepto que se discute es garantías de no repetición. Si sabemos que 30 años después de un conflicto los culpables… (Interrumpe.)
¡¿Usted quiere que yo le diga que los castiguen?!

No, pero ¿cómo se desincentiva la comisión de crímenes futuros si hoy hay impunidad?
Educación. Olvidémonos de los que tenemos más de setenta, ya no causaremos guerras, daremos órdenes ni ejerceremos el poder. Pensemos en las generaciones tras la guerra. La educación es la respuesta fundamental.

Recientemente, la relatora para ejecuciones extrajudiciales de la ONU habló de violaciones a derechos humanos en El Salvador. ¿No se está repitiendo un ciclo, con matices diferentes, de abusos de poder que pueden quedar impunes?
¿Insiste en que yo le diga que los castiguen?

No.
Separemos los problemas. Las maras no tuvieron nada que ver con la guerra. Démosles una solución que no tenga que ver con fenómenos diferentes. Es un fenómeno propio que debemos estudiar y combatir dentro de la ley. Yo no estoy de acuerdo con ejecuciones extrajudiciales ni sé si las ha habido. Quiero creer que las muertes se han dado en enfrentamientos entre maras o entre autoridades y maras.

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