Estados Unidos y China rompen tregua comercial

Pekín exige un pacto que garantice la “igualdad y la dignidad” de los dos países. EE.UU. ya aumentó aranceles sobre productos chinos valorados en $200,000 millones.

EE.UU. escaló la guerra comercial con China el viernes 10 al imponer nuevos aranceles sobre importaciones chinas valoradas en 200.000 millones de dólares. Foto EDH/Archivo

Por Tania Urías/Agencias

May 12, 2019- 21:20

Cuando muchos creían que se alcanzaría un pacto que pondría fin a la tensión comercial entre las dos principales potencias del mundo, la última reunión terminó sin acuerdos y desató lo que ya se considera una peligrosa “guerra comercial”.

La expectativa estaba puesta en la ronda número once, celebrada el jueves y el viernes en Washington, de la que participó el viceprimer ministro Liu He, jefe negociador chino. Pero lo que se pensó era una cita para afinar los detalles del pacto comercial, provocó más tensiones.

La última ronda no sirvió para encauzar el proceso. Robert Lighthizer, el negociador por parte de EE.UU., comunicó en las últimas horas (del viernes) que “esencialmente todas las importaciones restantes de China”-valuadas en 200,000 millones de dólares— pasarán a pagar aranceles”. Esto sumado a los gravámenes actuales, cubre el valor total de los bienes chinos importados al año por EE.UU.

Lighthizer, desveló que Trump tomó esa decisión el viernes, aunque el mandatario ya había amenazado con imponer aranceles del 25 % a otros $325,000 millones en importaciones procedentes de China. Los productos chinos afectados son desde maquinaria, pescado, bolsos, ropa y calzado hasta motocicletas.

El actual punto muerto que desató más tensiones ocurrió cuando Pekín eliminó del borrador del acuerdo las referencias a que cambiaría sus leyes para aceptar las demandas de EE. UU. sobre protección de la propiedad intelectual, acceso a los mercados de servicios financieros y transferencia forzosa de tecnología, entre otros.

Para Washington, esos términos eran la garantía para hacer cumplir lo que -se creía- se había acordado. Para Pekín representaba una injerencia en su soberanía y un cambio en su modelo económico que Xi Jinping no tiene intención de aceptar.

Según una nota de Infobae, la propiedad intelectual es uno de los puntos más críticos de las negociaciones. Washington quiere que China se comprometa a cambiar las leyes para prohibir el robo de secretos comerciales y las transferencias forzadas de tecnología.

Washington no solo acusa a Pekín de robar la propiedad intelectual de muchos productos estadounidenses, sino que quiere que el gigante asiático haga cambios en sus políticas económicas porque asegura que las actuales favorecen a las compañías estatales chinas mediante un sistema de subsidios.

Estados Unidos busca que China compre más productos estadounidenses para frenar su elevado déficit comercial de $419,000 millones con Pekín, explica BBC Mundo.

El déficit comercial es la diferencia entre la cantidad de productos que EE.UU. importa de otros países y la cantidad de artículos que exporta a otras naciones. Reducir esa brecha es una parte clave de las políticas comerciales del presidente Trump. Varios analistas económicos ponen en duda que alguna vez vaya a alcanzarse un acuerdo formal entre EE.UU. y China.

“China no cederá …”

Así lo afirmó el vice primer ministro Liu He, jefe de la delegación china al abandonar Washington, y dejó claro que las posturas están separadas por enormes diferencias de fondo, según una nota publicada este domingo en El periódico español, El País.

Liu, el hombre de confianza del presidente chino Xi Jinping para los asuntos económicos, admitió que existen “desacuerdos sobre cuestiones de principio”. Tres cuestiones en las que, subrayó, “China no cederá bajo ningún concepto”.

Para poder llegar a un acuerdo, “el Gobierno Chino considera obligatorio que EE.UU. levante sus aranceles adicionales; que el aumento del volumen de compras de productos estadounidenses que Washington exige a China sea realista y se ciña a la demanda interna china; y —sobre todo— que el documento final del acuerdo sea “equilibrado” para garantizar la “igualdad y la dignidad” de los dos países.

El mandatario defendió la semana pasada el uso de los aranceles y hasta prometió por Twitter, usar los ingresos para “apoyar” a países del tercer mundo.

Según cables internacionales, el gobierno Chino estaba trabajando desde el fin de semana para responder a la imposición de nuevos aranceles. “Pekín necesita más tiempo para evaluar la situación y determinar hasta dónde está dispuesta a llegar para responder a lo que considera exigencias estadounidenses poco razonables presentadas en el último momento”.

Por ahora, si el conflicto económico entre ambos países no disminuye, se podría volver a generar un nuevo clima de incertidumbre entre las empresas y los consumidores, pudiendo perjudicar la economía mundial, cita una nota de BBC Mundo.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, probablemente se reúnan en junio en la cumbre del G-20 en Japón para conversar sobre comercio, anunció este domingo el asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, ahí podría arrancar otra tregua o intensificarse la tensión entre ambos gigantes.

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