José Miguel Vivanco: “El Salvador corre el riesgo de volverse un país de partido único”

El director para las Américas de Human Rights Watch hizo eco de unas declaraciones de un influyente senador estadounidense que expresó esta preocupación. A su juicio, el gobierno de Nayib Bukele pone en riesgo el andamiaje democrático que El Salvador ha construido en las últimas décadas.

José Miguel Vivanco es el director para las Américas de Human Rights Watch. En su entrevista con Voz de América advirtió nuevamente los excesos de poder de Nayib Bukele. Foto EDH / AFP

Por Ricardo Avelar

Mar 28, 2021- 22:21

Ahora que el gobierno salvadoreño se encamina a tener una mayoría absoluta, el director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, advierte que esto puede abrir la puerta a más abusos de poder por parte de un gobierno que en sus primeros meses ha demostrado un desdén por las normas democráticas. Esto fue lo que expresó en una entrevista con este medio:

Usted dijo que “El Salvador va camino a convertirse en la próxima dictadura Latinoamericana”. Con el resultado de las elecciones, ¿sostiene esta opinión?

Sí. Más que nunca. En tal sentido, vale la pena subrayar la denuncia formulada recientemente por Patrick Leahy, uno de los más influyentes senadores estadounidenses, quien justamente a raíz del triunfo de Bukele en las elecciones legislativas denunciaba que para él, El Salvador corre el riesgo de convertirse en un país de partido único, donde la separación de poderes representa muy poco. Lo estoy citando prácticamente en términos literales.

Coincido con esa visión porque es cuestión de examinar el récord del señor Bukele hasta la fecha. Sin perjuicio de que no ha tenido control del Congreso y del Poder Judicial, ha intentado gobernar como un déspota, con un profundo desprecio hacia la independencia judicial, la separación de poderes, los medios de comunicación independientes, principios cardinales de un sistema democrático y republicano.

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Ahora con una mayoría absoluta…

En consecuencia, es posible predecir que contando con los dos tercios en la Asamblea, el señor Bukele va a intentar concentrar aún más el poder. Y creo que interpreta que tiene el mandato para gobernar de la manera que se le antoje, sin entender que en democracia no solo vale la legitimidad de origen, es decir, llegar al poder en elecciones limpias y competitivas, sino también la legitimidad de ejercicio, lo cual supone la necesidad de gobernar democráticamente. Esa legitimidad fácilmente se puede perder si en el ejercicio del poder, tal como lo hizo Chávez en Venezuela, gobierna avasallando el Estado de Derecho.

Considerando los signos que ha dado Bukele en estos meses de presidente, ¿cuál es el principal riesgo de tener la supermayoría legislativa?

El principal riesgo lo corre la Constitución del país. De allí deriva todo: la estructura orgánica de las instituciones democráticas, pero también la defensa de los derechos fundamentales y de las libertades. Es muy probable que teniendo una súper mayoría en la Asamblea decida ir contra la Corte o designe en las vacantes que existan a personas incondicionales del Gobierno para terminar con la fiscalización que hasta ahora ha ejercido la Corte Suprema en las políticas y prácticas de Bukele.

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¿Ve riesgos a la alternabilidad en el poder?

Es muy probable que se haga las reformas necesarias para posibilitar un nuevo mandato, es decir, la reelección indefinida, rompiendo con las limitaciones establecidas en la propia Constitución que hacen parte de unas cláusulas pétreas.

No podemos ignorar los principios tan bien enunciados por uno de los principales arquitectos de la Constitución Política de los Estados Unidos, James Madison, quien en El Federalista publicaba que si los hombres fueran ángeles no haría falta un gobierno y que si los ángeles gobernaran a los hombres, tampoco sería necesario tener sistemas de frenos y contrapesos, es decir, el control del ejercicio del poder.

Y evidentemente Bukele no es un ángel. Por el contrario, es un mandatario con fuertes tendencias autoritarias que debe ser objeto de una permanente y constante fiscalización por los otros poderes del Estado. Si esos poderes se debilitan por esta súper mayoría, obviamente se debilita todo el andamiaje democrático que se ha construido en El Salvador.

Más allá de la consolidación de poder, ¿ve abusos a derechos humanos?

El récord de Bukele en materia de derechos humanos es muy pobre. Durante su gobierno se ha verificado muchísimos casos de detenciones arbitrarias en la lucha contra la pandemia. Ha habido instrucciones y órdenes del gobierno para controlar el orden público y específicamente la delincuencia autorizando a los agentes del Estado para disparar a matar, algo que constituye una flagrante inconsistencia con las obligaciones jurídicas internacionales en materia de derechos humanos.

El trato a los reclusos en las prisiones, como es bien conocido incluso gracias al aparato de propaganda del gobierno, es degradante, cruel, que podría llegar a incluso a ser calificado como de tortura.

¿Qué hay del trato al periodismo independiente?

La libertad de expresión ha sufrido enormes embestidas durante este gobierno que ha avanzado incluso con procedimientos penales contra destacados medios, como por ejemplo El Faro, a los que el gobierno acusa de lavado de dinero, una figura penal muy grave. Esto pareciera ser parte de una estrategia de hostigamiento y de amenazas, amedrentamiento constante, tanto al El Faro como al resto de los medios de comunicación.

La opacidad es la regla durante este gobierno, es decir, la falta de transparencia con el público, con la población en materias que son de interés público.

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Hace unos años, fuera de El Salvador Bukele parecía ser un fenómeno político. ¿Considera que se ha desvanecido esta imagen?

Yo no creo que nunca fue Bukele un fenómeno político fuera de El Salvador. Creo que la comunidad internacional solo se enteró que habían elegido como presidente a un político joven que venía de la izquierda pero que se había distanciado de los dos partidos principales, ARENA y FMLN, y que había sorprendido en las elecciones. Pero no recuerdo que haya sido considerado como una especie de fenómeno político.

La cuestión es que muy temprano lo único que ha dado la vuelta al mundo y ya ha generado una opinión, yo diría global y que está bastante bien cimentada, es que Bukele es un gobernante autoritario que tiene un comportamiento infantil y que en el ejercicio del poder demuestra una enorme arrogancia.

¿Tiene herramientas la comunidad internacional para ayudar a los salvadoreños a resistir el autoritarismo?

La comunidad internacional tiene múltiples mecanismos, herramientas e instrumentos para defender a la joven democracia salvadoreña, su Estado de Derecho, las libertades públicas en El Salvador y los derechos fundamentales.

Y esos mecanismos están centrados esencialmente en la presión internacional y el condicionamiento de los programas de cooperación.

Creo que eso lo tiene claro el actual gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Joe Biden, quien conoce muy bien Centroamérica, ha viajado por Centroamérica y tiene asesores que también están perfectamente al tanto de las condiciones en que se ejerce el poder, de los niveles de violencia e impunidad y de los altos índices de corrupción y autoritarismo que presentan los gobiernos de Centroamérica.

En esto, obviamente aludimos a los casos de El Salvador, Guatemala, Honduras y también Nicaragua.

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¿Cree que este autoritarismo pueda afectar la cooperación a El Salvador?

Creo que la cooperación internacional tanto de Washington como de Europa no va a ser como en el pasado, un cheque en blanco. Hay perfecta conciencia de que esa cooperación debe ser objeto de un escrutinio, de una fiscalización estrecha, porque de lo contrario los recursos se los roban.

¿Por qué?

Porque el poder se ejerce lamentablemente con muy poca transparencia y con la sensación de que no hay que rendir cuentas ante los ciudadanos.

Mi impresión es que la presión y el condicionamiento se va a ejercer seriamente. Recordemos las palabras recientes de Juan González, el asesor principal de Biden para América Latina, quien en una entrevista en El Faro -y me parece que es muy revelador que la haya dado precisamente en El Faro- señaló que los gobiernos donde exista corrupción no serán más aliados de EE. UU.

Yo creo que el concepto de democracia, de la obligación de gobernar democráticamente y no solo celebrar elecciones sin fraude, además de contar con mecanismos serios para evitar el abuso de poder y la corrupción será una precondición que va a guiar o condicionar las relaciones especialmente con Washington, pero también con Europa.

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Recientemente, el presidente Bukele declinó una entrevista con Jorge Ramos de Univisión, pero accedió a darle a Tucker Carlson de Fox News. ¿Qué comentarios merece eso?

Yo diría dos comentarios. El primero es que se refleja la cobardía de Bukele de enfrentarse a un periodista serio, independiente, riguroso como Jorge Ramos, que no le va a dejar pasar simplemente los eslóganes o las muletillas de campaña. Él está mucho más cómodo manejando su cuenta de Twitter y lanzando amenazas por esas vías o gobernando por esa vía. Pero no lo veo enfrentado a un periodista serio, independiente como Jorge Ramos.

¿Y el segundo?

Al mismo tiempo me parece que es una conducta muy reveladora de lo infantil que es Nayib Bukele, porque prefiere darle una entrevista al aparato de propaganda de Trump como es Fox News, donde sabe que va a contar con aplausos gratis.

Pero digo que es infantil porque me parece que todavía no se da cuenta que la situación en Washington ha cambiado radicalmente, que Trump no gobierna EE. UU., que hay un nuevo gobierno y que también hay un control del Partido Demócrata, en la Cámara de Representantes como en el Senado.

Si él no está consciente y no asume esa nueva realidad y prefiere seguir en su burbuja, en los hechos el resultado es que se aísla más de lo que ya está del principal centro del poder de del planeta y en particular del hemisferio occidental, Washington.

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