Politóloga Rebeca Morla: “En Ecuador no ganó Guillermo Lasso, ganó el anticorreísmo”

El 11 de abril, el banquero Guillermo Lasso obtuvo el 52.36% de los votos en segunda vuelta en Ecuador. Para la analista ecuatoriana, el reto del presidente electo es reconstruir un país sin tener mayoría y con una dura oposición correísta.

Rebeca Morla explicó que Ecuador vive una difícil situación económica, política, social y sanitaria. Si Guillermo Lasso no resuelve rápido, la politóloga advierte que puede enfrentar duras protestas en las calles. Foto Cortesía

Por Ricardo Avelar

Abr 18, 2021- 21:30

Guillermo Lasso ganó la segunda vuelta electoral en Ecuador (con 52.36% de los votos) el pasado 11 de abril, dejando en el camino al delfín de Rafael Correa, el economista Andrés Arauz (que obtuvo 47.64% de los votos).

Sin embargo, para la politóloga Rebeca Morla, esto no es un cheque en blanco ni un espaldarazo de ese país sudamericano a Lasso, un banquero y vieja figura de un Ecuador cada vez más desencantado con su política tradicional.

En una conversación con El Diario de Hoy, Morla pintó un panorama complejo para un presidente electo que asumirá el poder el 24 de mayo en medio de grandes crisis sociales, políticas, económicas y, particularmente, sanitarias.

¿Cómo interpretas el resultado del pasado fin de semana en Ecuador?
Bueno, primero hay que tomar en cuenta que los ecuatorianos escogieron la opción que ofreció unidad, que ofreció respeto a la democracia, respeto a la diversidad, la opción que habló de tolerancia, de transparencia, de acuerdos, de escuchar al otro, de entender al otro. Porque la propuesta de Guillermo Lazo era justamente el Ecuador del encuentro. Y creo que le funcionó bastante bien porque logró llegar a sectores que nunca estuvieron con él, sectores que de hecho no eran parte de su agenda política, pero él se dio cuenta de que necesitaba llegar a los jóvenes, a las mujeres, a los sectores indígenas. A esto se le suma que fue una campaña en tono positivo, colorida, una campaña alegre que vino a darle una imagen diferente a ese Guillermo Lazo tradicional, acartonado, no carismático, que habíamos visto en ocasiones anteriores.

¿Qué hay del elevado voto nulo que se reportó?
El voto nulo en esta elección superó el récord histórico que se que tradicionalmente se ubicaba entre el 9 y el 12 por ciento en este segunda vuelta de la elección presidencial. El voto nulo llegó a superar el 16 por ciento, es decir, 1.7 millones de ecuatorianos no se sienten representados por ninguna de las dos opciones que pasaron a la segunda vuelta. Entonces, a pesar de que esta segunda vuelta nuevamente nos llevó a esa discusión entre correísmo versus anti correísmo sabemos que dentro del anticorreísmo hay muchas personas que no se sienten identificadas con Guillermo Lasso, pero que a su vez no quieren volver al modelo correísta. Entonces creo que la lección que queda es que está comenzando una nueva forma de hacer política en este país y la ciudadanía está esperando, está pidiendo que entren nuevos liderazgos.

Andrés Arauz, un economista de 36 años y delfín de Correa, perdió las elecciones en Ecuador. Foto / AFP

Dices que Lasso fue el candidato del diálogo y de la institucionalidad. ¿Qué representó Andrés Arauz?
Arauz es tenía un desafío complejo porque a pesar de haber sido funcionario público por muchos años, siempre tuvo un bajo perfil. Entonces recién se da a conocer ahora para esta campaña. En una primera vuelta, el hashtag de campaña era Arauz es Correa y la figura de Correa era la predominante en la campaña porque sentían que tenían que posicionarlo como el delfín de Correa.
Entonces, Arauz llega con esta figura que una primera vuelta fue lo que lo hizo crecer, pero que no le alcanzó y definitivamente creo que ellos dieron por sentado que el mero hecho de decir que era el representante de Correa le iba a ser suficiente como para ganar en una sola vuelta la elección.

¿Y en segunda, con un anticorreísmo aglutinado?
Se dieron que gran parte de la ciudadanía no estaba de acuerdo con volver al modelo correísta, entonces para la segunda vuelta trataron de desmarcarse de la figura de Correa y presentarse como este candidato joven nuevo que venía a representar la nueva generación de políticos en Ecuador, pero con un actor como Rafael Correa que con sus tuits, con los videos que subía a redes sociales, hasta con los Tik Toks jugaba muchas veces en contra de lo que quería lograr. Entonces él ya cargaba con una mochila pesada, que era la de los errores cometidos por el correísmo sobre todos los temas de corrupción.

Guillermo Lasso gana con más o menos 52 % de votos que no necesariamente son propios, sino votos que no quieren al correísmo. Además, hay un porcentaje histórico de abstención. ¿Cuál crees que es la legitimidad del triunfo de Lasso más allá de haber tenido más del 50 por ciento de los votos?
Yo sí creo que definitivamente ganó el anti correísmo, no ganó Guillermo Lasso por ser Guillermo Lasso, sino que él pudo aglutinar estas distintas corrientes de pensamiento que tienen como punto común que no están de acuerdo con la visión o con el modelo del correísmo. Lo que preocupa es la gobernabilidad. Recordemos que a diferencia de lo que pasó con el correísmo, tenemos una Asamblea Nacional fragmentada, sumamente diversa, donde la clase política se va a ver forzada a dialogar, discutir y esperamos que estén dispuestos a poner el hombro y a trabajar para solucionar los problemas que tenemos como país y que dejen de pensar en los intereses propios de los partidos.

Tras los periodos de Rafael Correa y Lenín Moreno, con poca institucionalidad y ataques a la prensa, ¿que tan drástico puede ser el cambio?
Esto se va a ver y se va a definir en los primeros cien días de gobierno. El mismo Guillermo Lasso se puso ya un estándar muy alto que cumplir. Él se ha comprometido a que en los primeros cien días de gobierno va a vacunar a nueve millones de ecuatorianos, por ejemplo. También se ha comprometido a crear al menos un millón de empleos en cuatro años, a escuchar a grupos sociales que no eran parte de su agenda y que hoy en esta segunda vuelta, se sentó a escucharlos y a dialogar y a discutir y entender.

¿A quiénes?
Por ejemplo, se sentó con los grupos que defienden los derechos de las mujeres y las niñas violentadas, que seguramente van a esperar por parte de él un apoyo a la legislación para permitir el aborto por violación. Tomando en cuenta que Guillermo Lasso es un candidato sumamente católico, del Opus Dei, no sabemos si esto va a ir en contra de sus convicciones religiosas.

Estos son puntos sumamente importantes que hay que ver cómo él los resuelve. Recordemos que la política es la administración de los conflictos, así que lo que más va a tener son conflictos que resolver.

Expresidente de Ecuador, Rafael Correa. Foto: AFP

¿Y si no cumplen?
El riesgo va a ser que volvamos a ver estas protestas en la calle. Recordemos que en nuestro país hemos tumbado a un montón de presidentes. Ojalá y esto no vuelva a suceder. Recordemos también que en el gobierno anterior se cambió la Constitución y que el correísmo quería volver a cambiar la Constitución. Es decir, nuestra institucionalidad es muy débil, es muy frágil. Nosotros necesitamos fortalecerla urgentemente y sobretodo después de lo que hemos visto con el gobierno de Lenín Moreno, que ha sido nefasto, que ha manejado la pandemia de una manera vergonzosa, que hasta el día de hoy no tenemos un plan de vacunación completo y a la altura de lo que nos merecemos como país.

¿Te parece que Rafael Correa está políticamente fuera de la fotografía de Ecuador?
No. Estamos muy lejos de poder decir que Rafael Correa deja de ser un actor político importante en el Ecuador. De hecho, en la Asamblea sigue siendo la primera fuerza política el correísmo. Pero vimos también este domingo algo que creo que sorprendió a la mayoría: un Andrés Arauz tranquilo, que aceptó los resultados, que felicitó a Guillermo Lasso por su triunfo. Es decir, es la primera elección en un montón de años donde no nos está persiguiendo el fantasma del fraude electoral, donde se aceptan los resultados de manera pacífica y al día siguiente todos salimos a trabajar como si no hubiese pasado nada. Andrés Arauz se ha comprometido a ejercer como líder del correísmo, a ejercer una oposición responsable.

Guillermo Lasso es el presidente electo de Ecuador, tras vencer el 11 de abril en segunda vuelta al delfín de Rafael Correa, Andrés Arauz. Foto: AFP

¿Y Correa cómo reaccionó?
Rafael Correa en medios está diciendo estos días que en 2025 va a volver a lanzar candidato y tratar de llegar al poder. Recordemos también que hay muchos ecuatorianos que consideran que vivieron mejores días durante la época del correísmo y por eso siguen confiando en ellos, porque sobre todo a los sectores más vulnerables del correísmo sí les cumplió. Entonces sí creo que el desafío que tiene Guillermo Lasso es cumplirle a estos sectores más vulnerables que hasta el día de hoy han apoyado a Rafael Correa y que si no se les cumple, seguramente van a pedirle que vuelva.

Los electores acudieron a las mesas receptoras del voto con tapabocas ante la pandemia. Ecuador tiene más de 355,000 casos y de 18,000 muertos. Foto AFP

El reto de Lasso: gobernar a un país al borde del colapso

Con más de 355,000 casos de COVID-19 confirmados desde que inició la pandemia y casi 18,000 fallecidos por esta enfermedad, Ecuador ha sido duramente golpeado durante el último año.
Asimismo, para evitar contagios, los cierres de la economía han dejado una frágil situación que amenaza con empujar a la pobreza a miles de ecuatorianos.
Finalmente, el electorado se mostró fragmentado y el triunfo de Guillermo Lasso no puede interpretarse como un abierto respaldo a su propuesta, sino como una derrota de Rafael Correa, el expresidente y principal actor político del país.
Ante esta dura situación, el presidente electo ha hecho agresivas promesas. Entre ellas, generar al menos un millón de empleos en cuatro años y vacunar a nueve millones de personas en sus primeros cien días en el poder.
Sin embargo, no cuenta con mayoría legislativa y el correísmo puede tener el incentivo de bloquearle y desgastar su gestión para abrirse las puertas en 2025.
El reto de Lasso es titánico y un prospecto de fracaso podría hundir a Ecuador de nuevo en la frustración y la violencia política.

PERFIL DE REBECA MORLA
Politóloga, consultora y docente.

Formación Académica:
Licenciada en Ciencia Política y Relaciones Internacionales, con maestría en Comunicación Política y posgrado en Innovación Política.

Experiencia:
Coordina la facultad de Ciencia Política de la Universidad Casa Grande en Guayaquil, es consultora de campaña y ha trabajado en el gobierno provincial de Guayas.

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