El Salvador podría pagar hasta $300 millones más en intereses por nueva deuda

Según analistas económicos, el país se encamina a una situación fiscal peligrosa, ya que el nivel de la deuda con respecto al PIB podría superar el 90 % y pasará pagando intereses millonarios, en lugar de invertir en rubros, como salud y educación.

El nivel de endeudamiento en que está cayendo el país podría reducir dramáticamente el gasto social. Foto EDH / Menly Cortez

Por Guadalupe Hernández nacional@eldiariodehoy.com

May 05, 2020- 21:45

El Salvador llegaría a pagar entre $250 y $300 millones más en intereses al obtener $3,000 millones más de deuda, aprobados por la Asamblea la madrugada de este martes.

Así lo estima el economista Manuel Hinds, tomando en cuenta que en la actualidad la tasa de interés que el país paga por su deuda ronda entre el 9% y 10 % en los mercados internacionales.

“Hay que recordar que la tasa de interés sube a medida que se presta más dinero. Si presto $1,000 millones más, la tasa de interés ya no va a ser del 10 %, será más elevada, porque los que le van a prestar ya saben que el país puede entrar en impago, puede llegar a tasas increíbles”, destacó.

Según datos del Ministerio de Hacienda, el 44% de la deuda nacional paga tasas de interés de entre 6 y 8%, pero instrumentos de corto plazo como las Letras del Tesoro (Letes) que se colocaron en marzo pasado por $426 millones llegaron a pagaron hasta 9.5% de interés.

En un escenario así se hará difícil la obtención de los fondos que busca El Salvador en los mercados internacionales. “Si no se han conseguido los $2,000 millones será casi imposible conseguir los otros $1,000 millones por el nivel de desconfianza”, agregó Hinds.

Según el Marco Fiscal de mediano y largo plazo del Ministerio de Hacienda 2019-2029, para este año el servicio de la deuda (capital +intereses) será de $1,532.9 millones y de esos $1,126 millones son solo de intereses. Al agarrar más deuda y caer los bonos, esta cantidad podría aumentar significativamente.

En un reciente análisis elaborado por la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), a este ritmo el déficit fiscal subiría por encima del 16% del PIB, y la deuda pública, a 91%, con una trayectoria de insostenibilidad y eso aumentaría el riesgo de un posible “default” (impago).

Sin embargo Hinds considera que podría llegar mucho más allá debido al ritmo de crecimiento del PIB. “Mientras más pequeño es el PIB más sube el peso de la deuda. Lo que se piensa que puede ser 90 % de la deuda, podría llegar al 100 %”, apuntó.

Para Hinds, el riesgo de que el país entre en default es bastante grande. “Ya teníamos bastante deuda, y si la seguimos aumentando llegará un momento en que se puede caer en esa situación”, reiteró.

A lo anterior hay que agregarle que el país podría llegar a tener una de las peores calificaciones crediticias más bajas.

“Creo que han entrado en una política fiscal que tendrá un costo terrible porque después habrá que cubrir otras necesidades y no tendremos ninguna reserva, ni un centavo”, añadió.

En su opinión, el gobierno debería de pensar cómo reducir costos, porque pensar que van a conseguir otros $1,000 millones son “sueños de opio”, una promesa vacía.

Por su parte Roberto Rubio, director ejecutivo de la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde) también tiene la misma percepción de la realidad fiscal del país.

En su opinión, el hecho de que de los $2,000 millones solo se tengan seguros los $389 millones aprobados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), refleja que hay dificultades para obtenerlos en el mercado internacional.

“Eso manda una señal a los mercados. Ya de hecho, los primeros $2,000 millones aprobados hizo que Fitch Ratings nos bajara la calificación porque se avizora que la deuda podría subir a más del 80 %, pero si consigue los fondos la deuda podría alcanzar 90 % del PIB, quiere decir que por cada 100 dólares que produzcamos vamos a deber 90 dólares”, expresó.

La semana pasada la agencia de riesgo mantuvo la calificación crediticia en B-, pero rebajó la perspectiva a “Negativa” debido al “deterioro en las métricas de sostenibilidad de la deuda” como resultado de un mayor déficit fiscal y una mayor dependencia de deuda de corto plazo.

Rubio compara la economía del país con la de una familia endeudada que va al banco a pedir más crédito sin tener mayores ingresos. En ese escenario será difícil que el banco le preste, y si en caso lo hace, la tasa de interés será más cara.

En el caso de El Salvador, esa tasa de interés podría alcanzar hasta el 10 %, dependiendo de cómo se comporten los mercados internacionales.

El analista coincide con Hinds en que será difícil que El salvador obtenga los otros $1,000 millones de dólares debido al actual escenario, en donde no hay un plan coherente de reactivación económica , hay mucha improvisación y confrontaciones.

“El riesgo que se tiene es que se tenga una situación de dificultad de pago”, dijo Rubio.

Agrega que en la medida que el país esté pagando la quinta parte del presupuesto en intereses anuales se pierde la oportunidad de invertir en educación, salud y otros rubros.

“Buena parte de los recursos que le entren se le van ir en el pago de intereses. Si la economía no se reactiva, el país podría caer en default”, reiteró.

Carmen Aída Lazo, economista decana de la Escuela Superior de Economía y Negocios (Esen), también escribió en su cuenta de Twitter que ahora el Gobierno dispone de $6,426 millones del Presupuesto 2020 más $3,000 millones, es decir $9,426 millones, todo aprobado para este año. “No hay excusas. Ya se le autorizó al gobierno todo el financiamiento que solicitaba. Si no se ven resultados, no será por falta de recursos”, escribió.

Asimismo Lazo asegura que la deuda actual del Estado ronda el 70% del PIB y con seguridad superará el 80% al final del año, producto de la combinación de una mayor deuda y una menor producción (debido a la pandemia).

Añade que si a esto se le suma la posibilidad de que la economía se contraiga en al menos un 6% del PIB, mayores niveles de endeudamiento implicarán que se deberán sacrificar gastos en el futuro para pagar los compromisos que hoy se están adquiriendo.

“¿Qué se puede hacer? Evitar todo despilfarro de recursos del Estado, reorientar gasto hacia las prioridades en salud y estimular la recuperación de la economía, todo ello unido a una estrategia de búsqueda de recursos externos que priorice su acceso al más bajo costo posible, es decir con organismos multilaterales y evitando colocar bonos a una alta tasa de interés”, comentó.

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