El 87 % de salvadoreños ha consumido noticias falsas, revela estudio

La mayoría de noticias falsas están relacionadas con la política y aparecen en redes sociales y sitios web, pero hay un buen porcentaje de salvadoreños que tiene criterios para verificar la veracidad de la información, sobre todo los jóvenes universitarios, dice sondeo.

Amparo Marroquín, segunda desde la derecha y Willian Carballo (der.) presentaron el estudio de la UCA y la Escuela Mónica Herrera. Foto EDH / cortesía

Por Enrique Miranda

Dic 11, 2019- 06:00

Las “fake news” o noticias falsas en El Salvador tienen un amplio nivel de difusión: un 87 % de entrevistados en un estudio del consumo de noticias realizado por la Escuela de Comunicación Mónica Herrera y la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) afirmó haber visto, leído o escuchado un contenido noticioso falso en alguna red social o página web.

“Ese el alcance que tienen las “fake news” en El Salvador. Un 87 por ciento manifiesta que sí ha tenido acceso a una información falsa en medios o redes sociales”, sentenció Willian Carballo, coordinador de Investigación de la Mónica Herrera.

Es precisamente con el auge de las redes sociales como Facebook o Twitter que las denominadas “fake news” se han proliferado. El estudio así lo confirma en el país.

El 67 % de entrevistados afirma que leyó en redes sociales una noticia falsa y un 41 % señala que la vio en sitios web de medios digitales. Un 25.7 % asegura que las vio en televisión y un 18.4 % afirma que las leyó en un periódico impreso.

Los investigadores aclararon que se trata de resultados preliminares y de una parte de una investigación más grande sobre audiencias.

Y otro dato demoledor: un alto porcentaje de esas noticias está relacionado con la política. Así lo manifiesta un 72% de los encuestados.

“De que las noticias falsas tratan de política tampoco sorprende, pero el dato es contundente: 7 de cada 10 noticias falsas que se consume son de política. Y le sigue la seguridad que tiene mucho de política”, comentó Carballo.

Aunque cada cierto tiempo se cuelan en nuestros celulares noticias de que tal o cuál artista mexicano que nos recuerda a la infancia ha muerto, las noticias de espectáculo, economía o deportes, no son los terrenos más fértiles para las “fake news”, que comenzaron a hacerse famosas durante la campaña presidencial de los Estados Unidos, en 2015, y que enfrentó al actual presidente Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton.

 

¿Las filtran o no?

Con ese panorama, de que las fake news son bien reales-no en contenido pero sí en presencia-la siguiente pregunta que surge es: ¿Verificamos si una noticia es verdadera o pertenece a las fake news?

“Depende, algunas veces sí y otras veces no es la respuesta más repetida 26.6 %”, respondió el investigador. Un número más bajo, el 19.7 % manifiesta que siempre verifica la autenticidad de la información, y un número similar, el 18.8% afirma que “la mayoría de veces, pero no siempre”.

Y, afortunadamente, solo un 15.6 % de los entrevistados afirmó que rara vez verificó si la noticia era real o no.

El estudio reveló, además, que quienes sí tratan de verificar la autenticidad de las noticias que consume usan varios criterios. El 72.3% dijo buscar la noticia en otros medios, aunque esta forma de verificar no es siempre la más fiable.

“Es importante, cuando los entrevistados consultan otros medios, son los medios en que terminan creyendo, terminan siendo los mismos tipos de medios que consultan. Tiene que ver con la gente a la que le creo, no los medios que tienen otra ideología”, explicó Carballo, pues el estudio fue mixto e incluyó grupos focales.

Esto quiere decir que quienes contrastan con otros medios lo hacen con medios de corte similar, no con otro que suele tener coberturas más críticas.

Otros métodos que los salvadoreños usan para intentar verificar la autenticidad de una noticia son: ver si el medio es confiable (47.8 %), buscar la fuente original de la nota (38.8 %), entre otros.

Lo emotivo, lo racional

El estudio deja varias conclusiones. La primera es que los salvadoreños creen que las “fake news”, si bien se han amplificado con la llegada de las nuevas tecnologías y las redes sociales, estas vienen de larga data, es decir que los políticos salvadoreños las han usado en el pasado, pero antes no llegaban a tanta gente.

“Desde siempre en este país los políticos han utilizado las noticias falsas como elemento de propaganda. Era muy claro para las audiencias que las fake news están al servicio de la política. Lo que identifican es que con las redes sociales esto se ha amplificado”, resumió Amparo Marroquín, de la UCA.

El estudio luego revela que son los jóvenes quienes suelen verificar más si los contenidos noticiosos que consumen son veraces.

“Podemos señalar con claridad que los jóvenes y, sobre todos los universitarios, se fijan en otras cosas. Por ejemplo, qué tipo de medios presentan la noticias. Tienden a creer en medios que desde su punto de vista son más independientes, si la nota la firma o no un periodista…, si la nota no va firmada, posiblemente no sea cierta.

Empiezan a tener otra serie de filtros, dicen: ‘no tiene fuentes, o mire, gran titular pero la nota es muy chica’”, comentó Marroquín.

Pero acá entra otro componente. La investigadora afirmó que se suele creer o no las noticias falsas usando el corazón y no la cabeza.

“La veracidad o no de las noticias no suele ser un proceso racional sino emotivo. Si a mi me cae bien un político y sale una nota buena de este político voy a creer la nota, y si me cae bien y sale nota poniéndolo en mal voy a decir: ‘¿cómo es posible? … Es un tema de emotividad y no de racionalidad”, explicó Amparo Marroquín.

Y acá en El Salvador, el componente cotidiano es fundamental. El estudio revela que los salvadoreños están filtrando muchas noticias desde su entorno cotidiano.

“En el consumo de medios la vida cotidiana es fundamental. Nunca nos ponemos a pensar en eso: la vida cotidiana es lo que determina si creemos o no en el fake news. ¿Dónde yo confirmo o le creo? A partir de lo que mi vida cotidiana me dice. Si me muevo en entorno con cierta simpatía partidaria, pongamos por el presidente Bukele, voy a tender a creer noticias buenas en torno al presidente. Si me muevo en un entorno en donde la gente es crítica al presidente, voy a tender a cuestionar notas donde el presidente Bukele queda bien parado”, resumió Marroquín.

¿Qué hacer?

Lo principal es alfabetizar digitalmente más que regular, opinan los investigadores. Aunque lo ideal sería que las fake news no existan, el problema es ¿a quién se pone a regularlas?

“Lo complicado es quién regula. Más bien lo que tenemos que hacer es un ejercicio crítico donde seamos las audiencias las capaces de regular”, matizó Marroquín y propone crear espacios de discusión y alfabetización mediática, “pero de manera más sistemática”.

Así coincidió Carballo: “No soy partidario de regular, la censura lo único que hace en alentar a eso mismo que se buscaba sancionar. Más bien creería que debemos apostarle a la educación, e instruir a la gente a que sea crítica desde que recibe ciencias sociales en los primeros años de escuela o colegio, desde ese momento que reciban conocimientos de como se producen las noticias para que vaya siendo parte de su conocimiento, como funciona un medio de comunicación”.

El estudio incluyó 1,586 encuestas en línea entre octubre y noviembre.

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