Douglas vivió en Estados Unidos 35 años y volvió para fundar “Aún hay esperanza”

Douglas Aguilar fundó la iniciativa “Aún hay esperanzas” con el objetivo de ayudar a que niños, jóvenes y adultos sean positivos y tengan paz mental.

Foto EDH / Yessica Hompanera

Por Alejandra García

Dic 13, 2019- 04:30

En El Salvador existen muchos niños que sufren por diferentes circunstancias, sin ser escuchados o apoyados por un adulto, obligándolos a actuar de maneras incorrectas que les puede perjudicar en el futuro.

Douglas Aguilar es una víctima de acciones negativas hacia la niñez en nuestro país. A una corta edad sufrió de violación, nadie en su entorno se dio cuenta del suceso ni de las secuelas que él reflejaba en su forma de ser.

“Desde ese momento mi vida cambió totalmente, me convertí en un niño tóxico, antisocial y negativo porque desde ese momento yo juré que nadie más me iba a hacer daño”, expresó Aguilar.

Fueron 35 años establecido en Estados Unidos, pero la situación se complicó cuando lo deportaron en 2015 y debió regresar a su país natal.

En El Salvador conoció un programa que busca la reinserción de personas migrantes retornadas, que le ofrecía el apoyo que él necesitaba para iniciar a trabajar como empleado en una empresa o crear su propio emprendimiento.

Aguilar observó la situación actual que vive el país y decidió iniciar con su servicio “Aún hay esperanzas”, el cual ofrece rehabilitación, sobriedad o salud mental a personas con estilos de vida antisocial o negativos.

“Hay muchos niños que han sufrido desde pequeños y nosotros los mayores no nos damos cuenta, es por eso que ellos acuden y buscan quién los ame o reciba. La desolación que han tenido no la han sabido canalizar, y enfocan su amor en personas o cosas que son malas influencias”, explicó el emprendedor.

La iniciativa está basada en dos métodos extranjeros. El primero es el Getting Out by Going In (GOGI) Program, el cual ofrece herramientas para tomar decisiones positivas en las actividades diarias de cada persona. El programa se divide en cuatro grupos de técnicas: las herramientas sobre el cuerpo, para toma de decisiones, avanzar y las de creación.

Además, utiliza los 12 pasos de la Criminals & Gang Members Anonymous (CGA) para alcanzar la paz mental.

“Yo hoy entiendo que hay muchos niños pasando por las mismas circunstancias, entonces hago esto porque debe de haber un cambio en la cultura salvadoreña”, dijo Aguilar.

Según el creador del programa, la voluntad de Dios lo trajo a este programa para que ayude a personas vulnerables.

Douglas aún no ha iniciado su negocio, se encuentra en el proceso de establecer un modelo en el que pueda recibir ganancias. Los técnicos del programa están guiando al emprendedor para poder tener la idea clara y fijar los precios que ofrecerá dentro de su centro de rehabilitación.

“Lo que más quiero es poder ayudar a la juventud, a la niñez y a los adultos, lo que ya pasó en años, épocas y décadas anteriores no lo podemos seguir permitiendo”, aseguró Aguilar.

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