Estas son las recetas infaltables para que disfrutes del típico sabor salvadoreño

La riqueza gastronómica de El Salvador es amplia y variada. Hay platillos típicos dulces y salados que se encuentran en cualquier lugar del territorio. Hoy te invitamos a disfrutar algunas de estas delicias.

Por Mireya Amaya

Sep 11, 2019- 21:30

Fuente: Revista Buen Provecho/El Diario de Hoy.

“Los ingredientes que se utilizan para preparar los platillos típicos salvadoreños y la forma de cocinarlos son productos de una serie de hechos históricos y la mezcla de las culturas española, francesa y hasta árabe”, es una de las conclusiones del investigador Ricardo Castellón luego de realizar un estudio sobre la gastronomía de la región centroamericana.

Los resultados de la pesquisa fueron presentados por el historiador y el chef Jorge Cipactli en junio de 2018. Allí también explicaron los orígenes de los alimentos que componen la gastronomía salvadoreña y su evolución en los últimos siglos.

Además de encontrar evidencias sobre el consumo de algunos alimentos, como cebolla y chocolate, se destacó el hallazgo de un recetario con fecha de 1844, el cual incluye platillos que hoy en día se consumen en El Salvador, como la leche poleada. Una preparación que te invitamos a probar con la receta que te presentamos hoy.

Y para que te vayas contagiando con el espíritu de las celebraciones patrias, también te compartimos otras recetas típicas salvadoreñas. Que las disfrutes.

Atol shuco
Una libra de maíz negrito.
3 litros de agua.
1/2 libra de alguashte.
Una libra de frijoles cocidos.
Chile (opcional)

Procedimiento
Lava bien el maíz y déjalo reposando en el agua toda la noche. Al día siguiente muélelo junto con el agua. Si puedes llevarlo al molino, mejor.

Obetenida la mezcla, cuélalo en una manta, agrégale sal al gusto y colócalo al fuego en una olla. Remueve constantemente y cocina hasta que hierva. Pruébalo y rectifica la sazón si es necesario.

Lo usual es servirlo en un huacal de morro. Primero se coloca el atol, luego los frijoles y después un poco del alguashte diluido en un poco del mismo atol. Finalmente agrega unas cuantas gotas de chile, que es opcional. Este atol se acompaña con pan francés.

“Antes de la mezcla con los españoles nuestros platos tuvieron que haber sido bien dramáticos; salados, amargos, ácidos y sabores bien simples. Lo tenemos en evidencia con el atol shuco, donde tenemos lo ácido del fermento del maíz, acompañado por lo salado de los frijoles, alguashte y chile. Ese sabor es bien prehispánico”,
Chef Jorge Cipactli.

Leche poleada


Ingredientes:
Un litro de leche
5 cucharadas de fécula de maíz
2 rajas de canela.
3 yemas de huevo
Azúcar al gusto.

Procedimiento
En un recipiente combina bien la maicena, las yemas, la leche y el azúcar al gusto. Vierte el contenido en una olla, ponla a fuego medio y agrega las rajas de canela.

Mueve constantemente hasta que la mezcla comience a hervir y a espesar.
Una vez lista sirve en recipientes individuales, espolvorea canela en polvo.

Nota: durante la cocción puedes corregir el dulzor agregando más azúcar si es necesario.
La leche poleada se utiliza, actualmente, como relleno de las canoas (plátano frito relleno) y de las empanadas de leche.

 

“La leche poleada aparece en el recetario de 1844, pero también en otros hasta del siglo I en Europa. La diferencia entre la versión de los españoles es que ellos le agregaban pollo o pescado, era un plato fuerte y era un manjar para los reyes. Nosotros lo comemos como postre”,
Chef Jorge Cipactli.

 

Tortitas de elote


Ingredientes:
8 elotes desgranados
2 huevos
2 cucharaditas de polvo de hornear
Azúcar al gusto.
2 cucharaditas de harina
Una pizca de sal
aceite para freír

Procedimiento
Coloca en la licuadora los granos de elote, los huevos, el polvo de hornear, el azúcar y la harina. Licúa a velocidad baja y luego a velocidad alta, por al menos tres minutos.

Luego, en una sartén amplia calienta bien el aceite y fríe porciones de la mezcla, de preferencia que sean de un tamaño similar. Procura que te queden doradas de forma pareja.

Retíralas del aceite y colócalas sobre papel absorbente para quitar el exceso de grasa y sirve cuando aún estén calientes.
Acompaña con un rico atol de elote o con una humeante taza de café.

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