Dina Siegel Vann: “Un Irán débil es positivo para el mundo, pero veremos inestabilidad en la región”

Pese a su usual inestabilidad, Medio Oriente parece pasar un momento particularmente turbulento. Por ello, abordamos a esta diplomática y experta en geopolítica, quien pintó una imagen tan gris como esperanzadora de esa región.

En su reciente visita a El Salvador, Dina Siegel Vann conversó con El Diario de Hoy sobre la situación actual de Medio Oriente donde, según manifestó, reina la inestabilidad y la incertidumbre. Foto EDH / Jorge Reyes

Por Ricardo Avelar

Ene 19, 2020- 04:30

Dina Siegel Vann es, sobre todo, diplomática: su misión dentro del American Jewish Committe (una organización que aboga por la comunidad judía desde 1906) es acercar esta causa a diferentes interlocutores, particularmente en el hemisferio occidental.

Dina Siegel Vann es, sobre todo, diplomática: su misión dentro del American Jewish Committe (una organización que aboga por la comunidad judía desde 1906) es acercar esta causa a diferentes interlocutores, particularmente en el hemisferio occidental.

Sin embargo, es también analista y experta en geopolítica, particularmente de Medio Oriente. Es, además, inmigrante mexicana en Estados Unidos, con amplia experiencia en lobby político a favor de una reforma migratoria integral. Finalmente, es judía y descendiente de migrantes -polacos y lituanos-, lo cual le da una perspectiva sobre la tolerancia y el estado actual de los crímenes de odio. De todo esto conversó con El Diario de Hoy. Esto nos dijo:

¿Cuál es la situación actual de Medio Oriente tras el ataque de EE. UU. que eliminó a un general iraní y la respuesta de Teherán?

La situación sigue muy complicada, ha habido intentos de desescalarla y que no alcance mayor peligro para la región y el mundo, pero esto todavía no está resuelto. Además estamos viendo protestas en Irán a raíz de lo que sucedió con el derribo de un avión ucraniano. Día con día estamos viendo que no fue un elemento constructivo para resolver las tensiones constantes y permanentes de la región, especialmente en el tema de Irán.

Hace unos días publicamos un análisis en que planteamos que la primera mano la ganó Donald Trump e Irán quedó como el gran perdedor. ¿Compartes esta visión?

Hay algo de verdad, hasta el momento hay un vacío de poder de uno de los más importantes responsables del desplante de poder militar y terrorista de la región, que es Soleimani. Él desaparece y hay un sustituto cuyos alcances no conocemos bien. También vemos que la sociedad iraní está expresando una falta de solidaridad con su liderazgo. Hay un descontento pues sienten las sanciones económicas y que el dinero del país se canaliza a aventuras terroristas mientras en el propio Irán no hay mejoras sociales, eso cansa al pueblo.

En esta primera etapa, el balance es así pero creo que veremos otras consecuencias. A pesar de que Irán dijo que con los bombardeos había respondido, no sé si les creo. Creo que habrá otro tipo de respuesta en los días por venir.

Inicialmente la caída de un patrocinador del terrorismo se celebra, pero ¿puede haber desbalance en la región si se debilita un actor fuerte?

Hay una dislocación, pero la estamos viendo desde hace mucho tiempo. Medio Oriente no ha sido estable por mucho tiempo. Va a haber cambios que pueden ser para bien. Creo que Irán seguirá siendo una potencia, pero de qué tipo. En el pasado, con el “Shah” (Mohammad Reza Pahleví, líder depuesto en 1979), Irán era una potencia que jugaba un rol constructivo, y creo que sería muy positivo que desaparezca el rol que actualmente juega de apoyar grupos terroristas.

Un Irán más débil es positivo a pesar de que vengan dislocaciones, pero sí veremos inestabilidad y estos vacíos de poder los tratarán de llenar otros.

¿Es la región mucho más inestable que antes de la muerte de Soleimani?

Es complejo. Ha pasado poco tiempo, son solo dos semanas y aún no podemos evaluar si estamos viendo un Medio Oriente más o menos inestable. Creo que la región ha sido inestable por muchos años y desde hace tiempo ha habido estos reacomodos de poder y los seguimos viendo. Que ya no esté Soleimani en el mundo es positivo pues era una figura peligrosa y responsable de asesinatos, eso es positivo.

La pregunta es qué viene después de él y todavía no lo vemos. Dos semanas es poco para definir una situación así.

¿Se perfila alguien para llenar este vacío dentro o fuera de Irán?

Aún no. Sabemos que hay un sustituto nombrado pero no ha dado muestras de quién será.

Desde 1979, Irán es un régimen construido sólidamente para perdurar y abrirse poco, donde las “reglas de la democracia” no traen mayores cambios. ¿Es iluso pensar que esto puede traer cambios?

El pueblo iraní sí tiene experiencia con la democracia, es un pueblo política y culturalmente sofisticado, y creo que sí hay esperanzas. Además, si la Unión Soviética cayó, con todos los elementos para perdurar por siempre, también puede el régimen de los ayatollas y volver a otro modelo político.

La contraparte en este caso es un líder inesperado, acaso impulsivo como Trump. ¿Cómo interactúa un Irán inestable con una figura como el presidente actual de EE. UU.?

Impredecible. De momento las cosas van bien, cuando se pensaba que estábamos a punto de entrar a la tercera guerra mundial, Irán echó marcha atrás. El primer episodio salió bien pero no sabemos qué otras decisiones serán tomadas en los días por venir.

Es importante el concurso de la comunidad internacional para evitar decisiones individuales e impulsivas. Será importante que otros elementos de poder en EE. UU. se involucren en la toma de decisiones y que este país y otros en Europa y la comunidad internacional acompañen cualquier decisión que influya en la seguridad en la región.

El ataque a Soleimani fue efectivo, pero ¿conviene seguir escuchando voces agresivas o vale más apostar por un enfoque moderado?

Es una combinación de ambas cosas, como dicen “la zanahoria y el garrote”. Van a seguir con las sanciones, pero en algún momento la capacidad de negociar va a ser evaluada y puede ser clave. Será una combinación de ambas posibilidades.

¿Cómo afecta esto al clima electoral de Israel que está a un mes y medio de ir a las urnas por tercera vez en menos de un año?

Creo que en general los dos partidos que están en contienda y los dos candidatos principales (Benjamín Netanyahu de Likud y Benny Gantz de Blanco y Azul) coinciden en su percepción del peligro de Irán y de cómo hay que acercarse o llevar a cabo una estrategia para contrarrestar sus esfuerzos. Las diferencias en Israel tienen más que ver con política doméstica, pero en la parte de política exterior y especialmente en relación a Irán hay consenso.

Hay nerviosismo pues parece ser que el único país que sabía del ataque que autorizó Trump a Soleimani era Israel, pues sabe que lo que pasa en Irán es existencial para Israel. Este país es beneficiario pero también el afectado más fuerte si Irán trata de responder, enviar misiles, especialmente porque en Siria y Líbano hay misiles dirigidos a territorio israelí. Esto se torna en un elemento adicional de interés y preocupación.

¿Hay un cambio en el discurso político en Israel?

No lo he sentido.

Considerando el elevado riesgo, ¿acerca esta tensión la posibilidad de un gobierno de unidad o consenso?

No creo. Continúan privando los intereses domésticos y personales.

En regiones con amenazas como la que representan Irán y el terrorismo, está la sombra del populismo y los discursos radicales. ¿Esto también pasa en Israel?

Es un temor siempre, lo hemos visto en el pasado y puede ser un factor para movilizar a los electores.

Dejando el pesimismo, ¿ves bandos antes radicales que ahora buscan la paz?

Absolutamente. Estás viendo en naciones del Golfo Pérsico -Arabia Saudí, Catar, Omán- que se están dando cuenta que Israel no va a desaparecer y que en su pugna con la potencia chií, puede ser un aliado importante, además de las aportaciones tecnológicas, de seguridad cibernética que son un valor agregado. Sí vemos un movimiento positivo y lo seguiremos viendo. Eso es bueno para el futuro de Medio Oriente.

Recuerda que al hablar de la región, se piensa que Israel y Palestina son el centro del conflicto, cuando es una pequeña porción. El conflicto principal es entre suníes y chiíes. Esta pugna religiosa que enfrenta a diferentes países en la región.

Medio Oriente es complejo y quien es tu amigo en una causa, puede ser tu peor enemigo en otra. Irán, por ejemplo, ha auspiciado el terrorismo pero fue aliado en la lucha contra Estado Islámico. ¿Ves probable que con un Irán débil pueda resurgir este temible grupo terrorista?

Eso puede resurgir en cualquier momento, es un gran peligro pero creo que los países del Golfo, con EE. UU. e Israel pueden contrarrestar el resurgimiento de este grupo, que se constituyó como un riesgo similar, si no mayor, a Irán.


“La retórica antilatina ha crecido recientemente en los Estados Unidos”

La experta, originaria de México, cree que el clima electoral previo a noviembre 2020 eleva la polarización. Después, espera que se pueda retomar una agenda de reforma migratoria.

Además de judía, Dina Siegel Vann es mexicana en EE. UU., por lo que es consciente de cómo en ese país la comunidad latina está “tremendamente vulnerable e incierta”.

Principalmente, dice, porque debido a la retórica incendiaria la percepción de esta comunidad está desmejorando. “Ha habido más actitudes negativas, incluso hacia los que ya son ciudadanos americanos y tienen hijos. Hasta hablar español provoca algunas reacciones”, lamenta.

Este discurso ha sido alimentado en parte por el presidente Donald Trump, quien ha utilizado el miedo a los latinos y a la inmigración como una herramienta de miedo a fin de multiplicar su capital político. A los ojos de Siegel Vann, el mandatario es un actor pasajero, pero el daño puede ser permanente e irreparable.

Más allá de esta retórica utilizada en campaña, a juicio de la diplomática entrevistada por El Diario de Hoy, Trump también ha pecado por omisión. El 12 de agosto de 2017, en Charlottesville, Virginia el joven James Alex Fields, quien se identifica con supremacistas blancos y neonazis, embistió con su automóvil a quienes adversaban a estos grupos, dejando un muerto y casi veinte heridos.

Al ser consultado al respecto, Trump mencionó que hubo violencia de ambos bandos y no condenó al supremacismo. El presidente tuvo la oportunidad de denunciar un discurso de odio, pero eligió un tibio pronunciamiento. Al respecto, Siegel Vann considera que el mandatario “se equivocó” y añadió que “lo que buscamos es claridad moral y consistencia y cuando no se da elevamos nuestra propia voz”.

Opta por mantenerse optimista, aunque no sea fácil

Dina Siegel Vann manifiesta que es difícil no ser pesimista. Sin embargo, hace un esfuerzo por luchar contra la desesperanza. En cuanto a la situación latina, afirma que después de las elecciones de noviembre de este año serán una oportunidad para empoderarse como latinos y tener mayor incidencia en el sistema político. “Podemos ser menos víctimas y más actores de nuestro entorno político”, agrega.

En concreto, considera que sin presión de las urnas habrá espacios para avanzar en “una agenda constructiva que supere la polarización para abordar temas importantes como una reforma migratoria”.

Ve complicado el prospecto de una iniciativa integral, como se ha planteado desde hace años, que implique el camino a la ciudadanía para millones de ciudadanos, pero cree que en casos puntuales como los jóvenes “dreamers”, se puede articular esfuerzos para avanzar estas agendas.

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