Damnificados de tormenta Amanda aún esperan ayuda prometida del Gobierno

A pesar de la promesa del presidente Bukele de invertir $10,000 para reconstruir sus casas, no han tenido ayuda hasta hoy.

Por medio de préstamos o la venta de las pocas pertenencias que rescataron, algunos afectados han financiado la reparación de sus hogares.

Por Eduardo Alvarenga

Jul 19, 2020- 21:40

Rita Méndez es una mujer de 59 años de edad, habitante de la comunidad Nuevo Israel. Vive sola, en una pequeña casa rodeada de vulnerabilidad. En frente, unos seis metros la separan del río Arenal Monserrat, en el que se encuentran el pasillo peatonal de la comunidad y un área de juegos deteriorados. Atrás, su patio está al pie de un talud sin ninguna obra de mitigación, unos 20 metros de altura de tierra blanca que amenaza con caer en cualquier instante.

A ese lugar llegó hace siete años. Es de su propiedad, lo adquirió con un préstamo de un antiguo patrono, cuando trabajaba en un comedor. Ella calcula haber gastado unos $6,000 entre el costo del terreno y lo que construyó. Esa deuda la pagó con muchos sacrificios, terminó el año pasado.

La madrugada del domingo 31 de mayo, cuando la corriente del río se desbordó, su casa quedó severamente dañada. Todo el frente y las gradas de acceso quedaron destruidas. La parte trasera también tuvo deslizamientos, quedó en peligro inminente.

La casa de Rita es una de las 173 viviendas de la comunidad Nuevo Israel, que según datos ofrecidos por la ministra de Vivienda, Michelle Sol, en la cadena nacional del 4 de junio, quedaron con “riesgo inevitable”.

El mismo día de la tragedia, el presidente de la República, Nayib Bukele, llegó a la avenida Las Amapolas, en las afueras de la comunidad y en cadena nacional de radio y televisión les dio una gran noticia. Por cada casa destruida por la tormenta, se destinarán $10,000 para reconstrucción.

Foto EDH / Eduardo Alvarenga

“Las casas se empezarán a construir no más termine la tempestad, la emergencia durará unos días más porque hay que llevar a la gente a albergues, llevar alimentos, medicamentos, buscar a los desaparecidos, etcétera. Eso puede tardar unos 15 días, pero inmediatamente después empezaremos con la reconstrucción de las viviendas”, explicó el presidente Bukele.

La dura estadía en el albergue

A partir de ese día, decenas de familias de esa comunidad dejaron sus casas y se albergaron en el Instituto Nacional Técnico Industrial (INTI). Rita fue una de ellas. Allí estuvo por 30 días con sus vecinos, pero el ambiente no era el mejor. “Yo ya no soportaba estar allá, se me quitó el hambre y ya no comía, me había dado colitis nerviosa, no me sentía bien”, explica Rita.

Debido a los daños severos de su casa tuvo que iniciar las reparaciones para volverla a habitar. “Yo me vine del INTI de prestado con intereses, ajustando, vendí unas cosas que tenía y con eso he estado reparando. A mí no me han dado nada, ni una lámina, ni una madera, me ha tocado prestar”, explica.

En iguales condiciones se encuentra su vecina, Rosalidia Fuentes, quien estuvo 10 días más que Rita en el Albergue, pero agobiada decidió volver a su casa.

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“Hemos estado reparando el piso porque con el agua se levantó y las paredes quedaron en el aire, pero acá no nos han dado ni un cinco, todo lo estamos haciendo nosotros”, explica Fuentes.

Tanto Rita como Rosalidia, confían en la buena intención del Ejecutivo. “Nosotros entendemos que el gobierno ahorita está con la pandemia y que no nos van a construir ya, pero necesitamos que nos impulsen, aunque no nos den completo. Yo ahorita me enjarané para hacer esto”, asegura Rita.

Los $10,000 servirán para prima

La comunidad Nuevo Israel no fue la única que recibió la visita presidencial tras la tormenta Amanda. El lunes 1 de junio, la comitiva de funcionarios también llegó hasta el puente de Agua Caliente, en la calle que conduce a Soyapango.

De voz del ministro de Defensa, René Francis Merino Monroy, el presidente recibió un consolidado de casas afectadas.

Según Merino Monroy, un total de 270 familias quedaron afectadas en esa zona. De ellas, 57 casas perdidas.

Foto EDH / Eduardo Alvarenga

“La promesa de dar $10,000 por vivienda se mantiene, eso quiere decir que al ser 1,000 viviendas son 10 millones de dólares”, dijo el presidente ante una multitud que le aplaudió.

Según el ministro de Defensa, los datos de personas afectadas pertenecían a personas de las comunidades Cacao I, Urbanización Agua Caliente y Colonia Agua Caliente.

Reyna Rodríguez vive a 400 metros del puente donde estuve el presidente, pero no pertenece a ninguna de esas comunidades. Su vivienda quedó con daños severos, está sobre la calle principal, en la entrada a la colonia Guadalcanal. Ese día que llegó la comitiva presidencial, ella no estaba en el lugar. Un día antes se había ido a refugiar a la casa de un hijo, en otro municipio.

“A mi no me censaron ni nada, pero averiguamos y dijeron que ese beneficio era sólo para la gente de las comunidades, mi hijo mandó las fotos y mis documentos a una persona del Ministerio de Vivienda, pero hasta ahorita no hemos sabido nada”, explicó Reyna.

Ella se dedica a la venta de tortillas en las colonias aledañas, pero desde que su casa se dañó ha estado refugiada con familiares y amigos y no ha podido trabajar. Su hijo trabaja como asistente en una bodega, pero por la emergencia había sido suspendido. En los últimos días, su hijo volvió al trabajo y prestó dinero para comprar materiales y reconstruir su hogar.

Según cuenta Reyna, han gastado por lo menos $1,000 en materiales para construir el muro de la fachada, pero hace falta un muro de contención en la parte del talud, en el área de atrás. “Mi hijo es el que ha hecho préstamo para levantar este muro, no hemos tenido ninguna ayuda para ello”, explica Reyna.

Otra de las afectadas en la calle de Agua Caliente fue Vanessa Zamora, quien tampoco es de las tres comunidades que mencionó el ministro de defensa, pero también vive en la calle principal al igual que Reyna.

Vanessa sí se encontraba el día que llegó la comitiva y pudo ser censada. Según cuenta, pudo aplicar al beneficio y ya tiene trámites abiertos. El beneficio de los $10,000 le será asignado en una prima para adquirir una casa propuesta por el Fondo Social para la Vivienda.

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“No queremos salir huyendo del río para irnos a meter a una zona difícil (por seguridad) y también estamos en un momento de duelo. Mi abuela murió hace unos días. Por la situación que vivimos acá, se le disparó el azúcar y cayó en un coma diabético”, comenta Vanessa.

Rita, Rosalidia y Reyna, son mujeres de avanzada edad. Para ellas la opción de que los $10,000 que ofreció el Ejecutivo los puedan recibir como abono a una deuda, no es una opción. Ellas esperan que las autoridades se acerquen y les den una alternativa de acuerdo a su realidad.

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