Cuarentena por COVID-19 lleva a familias a clamar por comida

En la residencial Altavista y barrios de la capital, así como en mesones de Santa Ana colocaron banderas blancas pidiendo auxilio. Ancianos, niños, mujeres jefas de hogar y vendedores ambulantes son los más afectados.

Los habitantes del mesón Las Nubes en barrio El Modelo al sur de San Salvador recibieron ayer un paquete de alimentos de la alcaldía de San Salvador. Foto EDH / Yessica Hompanera

Por Jaime López

May 14, 2020- 06:45

Más ciudadanos siguieron demandando ayer alimentos ante el agotamiento de sus provisiones y la falta de ingresos al tener prohibido salir a trabajar, tras cumplir dos meses de cuarentena domiciliar decretada por el Gobierno como medida de combate y prevención del COVID-19.

Con banderas blancas colocadas en las viviendas, salvadoreños en diferentes puntos de la zona metropolitana colonias como Altavista, barrio Modelo y sector del excine Apolo, pidieron desde la noche del martes alimentos para sobrevivir al gobierno que preside Nayib Bukele.

Familias de Ilopango denuncian falta de alimentos

Desde la carretera, la comunidad Nueva Esperanza anuncia que ya no puede más, y espera a que la ayuda llegue a través de ese esfuerzo.

 

Aunque todas las familias son afectadas por el confinamiento, los grupos más vulnerables son los ancianos, discapacitados, niños, mujeres embarazadas, mujeres jefas de hogar, sector informal, empleados de maquila y una lista interminable de trabajadores que no obtienen ingresos desde hace dos meses.

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Jesús Alberto Mejía ayer contaba los únicos cuatro centavos que le quedaban del dinero que había hecho de la venta de agua en buses desde hace dos meses.. Fotos EDH / Yessica Hompanera

Ayer los habitantes de la populosa residencial Alta Vista, situada entre los municipios de Ilopango, San Martín y Tonacatepeque habían colocado banderas blancas en sus portones y se leían mensajes como: “tenemos hambre”, “queremos comida”, “necesitamos ayuda”.

Como reacción, el ministro de Gobernación, Mario Durán, y empleados del Ministerio de Obras Públicas llegaron a Altavista y según sus informes repartieron cinco mil paquetes de alimentos entre las 09:30 y 10:00 de la mañana.

Sin embargo, para una colonia considerada de las más grandes de Latinoamérica, ese solo fue el “dedo a endulzar”, afirmó una vecina en la tercera etapa de la colonia, donde los habitantes dijeron que el hambre los había hecho ondear banderas blancas para ver si de esa manera el gobierno les prestaba atención y les llevaba alimentos.

“En nuestro pasaje (polígono 30 y pasaje 30B” de la misma colonia pero en el lado de San Martín, tenemos dos meses de no salir a trabajar y de no traer ingresos a nuestros hogares”, manifestó Alberto Portillo, un joven dirigente comunal.

Jesús Alberto Mejía, de 69 años, tiene dos meses de ganarse la vida vendiendo agua. Foto EDH /Yessica Hompanera.

El residente lamentó que los 5,000 paquetes alimenticios que el gobierno mandó ayer a Altavista, no alcanzaran para los habitantes de la tercera etapa de la colonia, donde residen madres solteras, trabajadoras de maquila y vendedores del sector informal u que trabajan por su cuenta por el día a día, que ya han empezado a sufrir las consecuencias de la cuarentena domiciliar.

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Portillo afirmó que si bien todos se han quedado sin alimentos, hay cinco familias en esa zona que no tienen nada que comer y la solidaridad de los vecinos los ha ayudado para mantenerse en pie a la fecha.

Los niños en edad escolar en Las Nubes tienen dificultades para acceder a Internet y resolver sus tareas, utilizan cuentas ajenas. Foto EDH / Yessica Hompanera

Lo mismo aseguraron los moradores del condominio Altavista en Tonacatepeque donde unas 100 familias en su mayoría vendedores del sector informal están a punto de quedarse sin alimentos y a la fecha nadie les ha brindado ayuda.

Cercanos a ellos, en el polígono 22 de la misma colonia, unas 70 familias habían colocado banderas blancas en señal de no tener alimentos y clamaban por ayuda.

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Un panorama igual de desolador experimentan habitantes de la zona sur de San Salvador. Algunos de ellos residen en el mesón Las Nubes, a un costado de la escuela República de Uruguay, en el barrio Modelo, de San Salvador. Ellos son vendedores del sector informal del centro de San Salvador, quienes tras casi dos meses de encierro aseguran que se han quedado sin provisiones y que pese a esa condición, funcionarios de la comuna capitalina les ordenaron que quitaran las banderas porque eran algo ilegal.

Sobre esto se buscó contactar al alcalde Ernesto Muyshondt para conocer su versión pero su teléfono móvil enviaba al buzón de voz.

Vista aérea del mesón Las Nubes, en barrio Modelo, al sur de San Salvador. Foto EDH / Yessica Hompanera

Los comerciantes aseguran que desde el 21 de marzo mantienen guardadas sus ventas y encerrados junto a sus hijos, sin embargo, el dinero y la comida se les terminó y claman por el amparo del gobierno.

“Decidimos poner la pancarta en la escuela para que se dieran cuenta de las necesidades que hay, ya que ayer (martes) cocimos la última libra de frijoles que teníamos, ya no podemos seguir así”, indicó Lea Noemí Martínez, quien tiene 21 años de vivir en el mesón y dedicarse a la venta de café y pan dulce.

FOTOS: La falta de recursos agobia a los residentes del mesón La Nubes en San Salvador

Al igual que Lea, don Jesús Alberto Mejía Salguero, de 69 años, quien ayer contaba los últimos cuatro centavos que aún guardaba de su última venta de agua en los buses, implora apoyo para subsistir.

Horas después, la alcaldía de San Salvador envió una comitiva al mesón para entregarles una canasta solidaria a cada familias.

En redes sociales, el clamor por alimentos incrementaba a través de mensajes en mantas, toallas o carteles blancos. Los habitantes del barrio San Lorenzo, en el mesón El Renacer y El Panal de Santa Ana, se sumaban a los que dicen tener hambre.

Algunos de los mensajes que las personas portaban en sus manos frente a la escasez de alimentos por la cuarentena. Foto EDH / Cortesía

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