“Cuando tenemos sueños no hay límites que nos detengan”

Evelyn Rivas es un ejemplo de que el trabajo duro trae recompensas. Comenzó como operaria en una empresa multinacional y ahora es supervisora de la planta de Producción.

Evelyn lleva la mitad de su vida trabajando para Fruit of The Loom y su anhelo es jubilarse en la compañía.Fotos EDH /Lissette Monterrosa.

Por Tania Urías

May 31, 2019- 06:00

Evelyn, una joven originaria de La Libertad, al recordar como agobiada por las necesidades económicas se vio obligada a buscar empleo como operaria de una fábrica al término de su bachillerato. Tenía 18 años.

Fruit of The Loom, una empresa estadounidense que fabrica prendas de vestir- especialmente ropa interior y deportiva- y que posee plantas de producción en cuatro países, entre ellos El Salvador, le abrió las puertas.

La joven nunca había tocado una máquina de coser y aprendió, dice, desde cero. Trabajaba en promedio ocho horas por día, empeñada en absorber todo lo relacionado con la costura.

Ella pasó a engrosar la lista de unos 2,900 empleados de la compañía, pero rápido destacó. Ocho años llevaba como operaria cuando, impulsada por su jefe de entonces, se inscribió en un curso para aplicar a una plaza como entrenadora para enseñar a otras mujeres lo que ella ya conocía.

En 2000, ya como entrenadora, encontró, de nuevo, un curso que Fruit of The Loom, de la mano con el Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (Insaforp), desarrollaba y le permitió convertirse en supervisora.

Durante seis meses y luego de más de 300 horas de entrenamiento, logró obtener el puesto. Hoy Evelyn, que es madre de Michelle, de diez años, es la supervisora de producción del módulo 2670, en el que se elaboran camisetas deportivas.

“Aquí me toca ver todas las necesidades del piso, por ejemplo si una de las empleadas tiene un imprevisto o se enfermó, se busca cubrirla para que la planta no pare ni tenga retrasos”, contó Evelyn visiblemente emocionada.

Además, la joven, hoy de 37 años, debe supervisar que todas las máquinas de su área funcionen a la perfección y si hay fallas, tener los mecánicos a la mano para resolverlo a la brevedad posible.

“Yo marco el ritmo de producción, pongo metas diarias y semanales y y superviso y garantizo que mi equipo dé la calidad y eficiencia”, contó Evelyn, quien asegura que seguirá preparándose para alcanzar más peldaños dentro de la compañía.

Ella asegura que Fruit of The Loom pone especial interés en que los colaboradores se capaciten y se superen y que esa empresa le ha ayudado a cumplir todos sus sueños.

“Gracias a los ingresos que tengo puedo pagar la casa, hasta a mi esposo lo conocí aquí, lo importante es tener sueños y no ponerse límites para cumplirlos. Yo me veo hasta jubilada acá…” , dijo convencida.

Formación continua para todos

Fruit of The Loom mantiene una alianza estratégica con Insaforp y solo entre enero y mayo ha invertido unos $189,000 en capacitación continua para sus colaboradores. Tiene una meta de al menos 26 horas anuales de formación para cada empleado de la compañía.

“Para Fruit es importante invertir en capacitación. Estamos comprometidos con la educación, nos da sostenibilidad a nuestros resultados, mejora la competitividad, nos ayuda a tener gente más comprometida, más productiva y más colaboradora”, explicó el ingeniero Jaime Guevara , vicepresidente de Manufactura de Fruit of The Loom México y El Salvador.

“Evelyn es un ejemplo de lo que se puede lograr si (las personas) se capacitan, para nosotros nuestros colaboradores son clave, entre mayor formación, mayor productividad, es una relación de ganar- ganar”, añadió.

Bajo esa línea, la empresa creó en 2003 Foltec (Technological Educational Center of The Loom, por sus siglas en inglés) y mantiene alrededor de 17 programas de formación, muchos de los cuales se desarrollan en alianza con Insaforp.

“Fruit es de nuestros mayores cotizantes. Hemos dado diferentes tipos de capacitación: informática, capacitaciones técnicas, inglés, depende de las necesidades; ellos hacen un programa y los apoyamos”, dijo por su parte Ricardo Montenegro, presidente de Insaforp.

 

Empresa centro, un espacio para especializarse

Impulsado por Insaforp que se basa en la formación para el primer empleo y está dirigido a jóvenes de escasos recursos económicos entre los 16 y 25 años.

Impulsa una carrera técnica y facilita que los graduados puedan obtener su primera experiencia laboral y lograr su certificado técnico ocupacional, sin costo. La duración de las carreras es entre ocho y veinticuatro meses según la especialidad.

La práctica que se desarrolla en una empresa formadora , constituye entre un 50% y un 70% de duración de la carrera, en la cual el participante realiza sus prácticas profesionales. Más de 10 mil jóvenes han egresado en 23 años.

Cástulo Perez, mecánico del Programa Empresa Centro en la Planta de Fruit of the Loom. Foto EDH/ Lissette Monterrosa

Cástulo Pérez, de 23 años, es uno de ellos, originario de Santa Ana, recibió una beca para aprender mecánica y gracias a Insaforp, está realizando una pasantía en Fruit of The Loom, de la mano de un instructor de la empresa.

Cástulo asegura que no conocía las máquinas de coser con las que ha seguido su formación y su anhelo, es poder obtener una plaza en esa empresa.

“La empresa ayuda a crecer. Yo tengo un supervisor pendiente todo el tiempo y sé que saldré bien preparado”, dijo el joven, quien es el último de cinco hermanos y quiere obtener rápido un empleo para ayudar a su familia.

Empresa Centro, conocido como Formación Dual, se implementó en Insaforp en 1996 y gracias a el, millares de jóvenes se han especializado y obtenido su primer empleo.

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