Marta, la vendedora que no recibió el bono de $300: “Grité por la angustia y decepción de no tener dinero”

Marta Concepción Menéndez es una vendedora ambulante del centro capitalino y vive en un mesón. El lunes pasado fue una de las personas que puso voz y rostro a la desesperación por sobrevivir en medio de la pandemia.

Por Óscar Iraheta

Abr 01, 2020- 22:30

Marta Concepción Menéndez, de 65 años, asegura que el lunes gritó por angustia, por hambre y por la pobreza que poco a poco la está acorralando. Ella es la señora que frente a las oficinas del Centro Nacional de Atención y Administración de Subsidios (Cenade), en la colonia Flor Blanca, se exasperó y reclamó frente a las cámaras de televisión, el bono de $300 que Nayib Bukele prometió a los afectados directos de la pandemia del COVID-19.

Doña Marta es una vendedora ambulante del centro de San Salvador y sus alrededores. Vende rasuradoras, baterías doble A y otras cosas a bajo costo. Si un día de trabajo le va bien, dice que gana 5 dólares, a veces, solo se conforma con dos o tres, pero hay otros días en que no consigue nada.

Vive sola en un mesón situado frente a la plaza Zurita, al suroriente del Centro Histórico de San Salvador, donde abunda la prostitución y el alcoholismo. Tiene nueve años de vivir en una reducida habitación que no supera los cuatro metros de ancho por cuatro de largo.

En el cuarto se respira pobreza; sólo le cabe un colchón que lo sostienen cuatro cubetas, una refrigeradora usada, y dos mesas pequeñas de 75 centímetros de largo, donde acomoda la ropa, un televisor en mal estado y otras cosas de uso personal.

“La dueña de este lugar donde vivo me ayuda mucho desde hace nueve años, gracias a ella y a Dios salgo adelante todos los días. Pero la necesidad de comer y la falta de dinero me tiene angustiada. Necesito ayuda o salir a vender”, declaró entre lágrimas.

No tiene hijos, se le murieron tres que nacieron por cesárea; su esposo murió hace 19 años a causa de una enfermedad del corazón. Tiene una hermana menor que sufrió una parálisis en las piernas. Doña Marta, cuenta que está sola en este mundo.

El pasado lunes en la mañana, doña Marta ya no pudo más y reclamó con vehemencia en medio de un mar de personas el hecho de que por orden del presidente Bukele cerraron los Cenade y ella se quedó con las manos vacías. A Marta le faltaba menos de dos metros para entrar al Cenade cuando los vigilantes y la policía cerraron.

Recuerda que después de revisar junto con otra vecina que no aparecía entre los beneficiados, decidió ir al Cenade el lunes. Salió a las 3:30 de la madrugada y al llegar a las oficinas, dice que ya había gente haciendo fila.

GALERÍA: Marta, vendedora ambulante que no salió favorecida con el bono del Gobierno

“Grité de frustración y tristeza, pero ahora me arrepiento un poco, me desmayé y terminé en una cama de la unidad de salud. Se me subió la presión y me han recetado pastillas. Pido perdón si ofendí a alguien, no era mi intención, pero en realidad me sentía muy mal”, razona la vendedora desde el mesón.

Asegura que ha cumplido con la orden del presidente Nayib Bukele en mantenerse en casa desde hace 13 días, por eso no compró venta. Tenía 25 dólares y con eso ha sobrevivido todo ese tiempo.

Agradece al presidente Bukele por las medidas que ordenó en la emergencia del COVID-19, pero al mismo tiempo le pide que se enfoque a trabajar por los más pobres.

“Yo creo que está bien que el presidente haya ordenado esas medidas por la emergencia, sino, esto se hubiera desbordado y ya tuviéramos muchos muertos. Pero también debemos de comer y no tenemos dinero para sobrevivir”, analiza la afectada.

Le publican falsa noticia

Después de que el rostro de doña Marta se publicara en los medios de comunicación, seguidores del gobierno publicaron una imagen del DUI de una señora con rasgos físicos parecidos a Marta, además de un NIT, y aseguraban que ella andaba reclamando y que ya tenía los $300 del bono.

La cuenta de Twitter @CarolR83921142 de la usuaria Carol R., hizo público las imágenes del DUI a nombre de Rosa Elena Garay, originaria de Usulután.

“Eso es mentira, yo no me llamo así, hacen daño con publicar eso. Soy originaria de Santa Ana y no he recibido ninguna ayuda”, afirma la vendedora.

Doña Marta mostró el mensaje que arrojaba el sistema de consulta del gobierno y en el que le dicen que no ha resultado beneficiada.

Si usted quiere ayudar a doña Marta Concepción Menéndez, puede comunicarse al número 6105-4754.

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