Muerte de Óscar y Valeria en frontera de EE. UU. provoca conmoción global

El Papa dijo estar triste al ver la imagen de Valeria y Oscar. ACNUR pidió a los países de C.A. medidas inmediatas para evitar estas tragedias.

Óscar Alberto Martínez Ramírez, de 25 años, su esposa Tania Vanessa Ávalos, de 21 años, y su hija Valeria intentaban llegar a los Estados Unidos para reunirse con otros familiares.

Por Mirella Cáceres/Agencias

Jun 27, 2019- 04:45

La imagen de la pequeña Valeria junto a su padre Óscar Alberto Martínez Ramírez, flotando en la orilla del río Bravo, en Matamoros, México, dio la vuelta al mundo. Su tráfiga muerte se apoderó de portadas y otros espacios de importantes medios internacionales por lo que representa: el fatídico final de una familia que solo huía de la pobreza.

La fotografía captada por Abraham Pineda Jácome, de la Agencia Efe, en la que se le ve a Valeria abrazada a su padre boca abajo, recordó la del niño refugiado sirio Aylan Kurdi, en una playa del Mediterráneo hace cuatro años. Ambos son ahora rostros de la crisis migratoria en el mundo, la de las familias que dejan sus países escapando de la pobreza o de la violencia.

El Vaticano reaccionó a la tragedia. “El Santo Padre ha visto, con inmensa tristeza, la imagen del padre y de su hija muertos ahogados en el río Grande mientras trataban de pasar la frontera entre México y los Estados Unidos. El Papa está profundamente apenado por sus muertes, reza por ellos y por todos los migrantes que han perdido la vida tratando de escapar de la guerra y la miseria”, cita un comunicado.

El sacerdote jesuita James Martin, una eminencia en Estados Unidos, criticó el problema migratorio en Twitter. Acompañó la ya famosa foto de Valeria y Óscar con un versículo bíblico que dice: “Extranjero fui y no me recibistéis”.

Mientras la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) expresó su “profunda conmoción al ver la desgarradora imagen de los cuerpos ahogados” de Valeria y su padre. “Nos enfrentamos una vez más a las impactantes imágenes de personas que mueren durante sus peligrosos viajes a través de las fronteras”, añadió al comparar este caso con el del niño sirio.

Pero ACNUR también apuntó a las causas que originan estas tragedias. “Las muertes de Óscar y Valeria representan un fracaso en la respuesta a la violencia y la desesperación que empujan a las personas a emprender viajes peligrosos en busca de una vida digna y segura”, dijo Filippo Grandi, Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU.

Tania Vanessa Ávalos, madre de Valeria y pareja de Oscar, relató cómo el río se llevó primero a la niña y que ante eso su padre salió en su auxilio, pero que al final ambos fueron arrastrados por corriente del río.

Óscar dejó su trabajo en una pizzería y junto con Tania decidieron emigrar. Pese a los ruegos de la madre del joven, salieron rumbo a los Estados Unidos el pasado 3 de abril en busca de un mejor futuro.

Para hoy probablemente regrese Tania al país y con ella los restos de su pequeña hija y de su pareja.

En México permanecían con un visado extendido mientras les resolvían la petición de asilo. Sin embargo, el pasado 23 de junio decidieron cruzar el peligroso río Bravo. Su intención era entregarse a las autoridades de Migración estadounidense porque temían a las medidas extremas contra los migrantes, comentó una pariente de Oscar.

Los gobiernos ante la crisis
Estados Unidos ha endurecido las medidas migratorias desde la llegada de Donald Trump. Y recientemente ha presionado a México a frenar la inmigración, gran parte de ella procedentes de Centroamérica.

Trump reaccionó a la muerte de los dos compatriotas expresando su “odio” a este tipo de casos, cuestionó a sus opositores demócratas por, según él, negar la crisis y les urgió un cambio de leyes para evitarlos.

Horas más tarde y coincidiendo con la tragedia, el Senado aprobó un proyecto de ley que destina $3,000 millones para niños migrantes.

La ACNUR dijo que ante las circunstancias “inaceptables” que llevaron a la muerte de los dos salvadoreños, pidió a los países de la región tomar “medidas inmediatas y coordinadas para evitar que sigan ocurriendo tragedias como esta”.

Pero ACNUR también reconoció que el desplazamiento forzado desde Centroamérica está ejerciendo una gran presión sobre la capacidad de asilo de toda la región, poniendo en riesgo a un creciente número de individuos y familias, y creando situaciones que ningún país puede abordar por sí solo.

Solo entre el 28 de octubre de 2018 y el 30 de marzo de este año emigraron 3,224 salvadoreños a través de las caravanas.

La directora para las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guevara-Rosas, señaló que “las trágicas imágenes” de Valeria y Óscar “son el retrato de las fallidas políticas de Donald Trump y (Andres Manuel) López Obrador, de intentar parar el flujo con fuerza militar”, y que las personas huyen por la violencia extrema, la desigualdad y falta de protección de sus gobiernos.

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