Comunidades salvadoreñas son propietarias del 30 % de antigua vía férrea

Autoridades aseguran que el Tren del Pacífico no afectará a las comunidades que viven sobre el trazado ferroviario. Desde 2010, se han entregado 164 kilómetros de terrenos a personas que viven cerca de las vías del tren.

Por Óscar Omar Portillo

Sep 29, 2019- 23:00

Hace 17 años el ferrocarril cesó operaciones y, con ello, los caminos que una vez conectaron la industria salvadoreña quedaron en el olvido. Ahora, los vestigios del trazado ferroviario alojan a cientos de familias salvadoreñas.

En 20 años, a partir de 1999, se han entregado oficialmente 164 kilómetros del trazado ferroviario de los 546.89 kilómetros disponibles, lo que equivale a un 30 %; ahora, los suelos por donde pasó el tren pertenecen a familias de escasos recursos quienes llegaron a esos lugares buscando tierras para habitar o porque fueron desplazadas de sus comunidades a causa de la violencia.

El Caserío Las Flores, Ramal “A”, en Zacatecoluca, es una comunidad en la que muchos de sus habitantes no recuerdan cuándo fue la última vez que funcionó el ferrocarril, pero aseguran que su comunidad tiene más de 50 años de existir.

Actualmente alberga cerca de 80 familias en un tramo de, al menos, 600 metros. Entre esas familias está Yanira Quevedo, que tiene 22 años de vivir en el lugar. Ella llegó a esa comunidad en 1997 cuando decidió irse a vivir con su compañero de vida.

Yanira relató que muchas veces recibieron notificaciones en las que se pedía desalojar a personas de la comunidad por no tener escrituras.

A causa de la zozobra de ser desalojados, los habitantes del Ramal “A” solo tenían permitido construir su vivienda de bahareque o láminas, pues el terreno no era legalmente de ellos ni tampoco contaban con servicios básicos.

“Había algunas personas que querían construir con bloque o con ladrillo y no permitían de parte de CEPA… antes había más problemas. Algunas personas decían que los llevaban a los juzgados en los que les ponían denuncias”, narró Yanira.

Ella y otros habitantes de la comunidad se apegaron al Decreto Legislativo 378, de la Ley para la desafectación y traspaso de los terrenos del tramo ferroviario en desuso a favor de las familias e instituciones que las habitan.

El decreto, creado el 9 de junio del 2010, otorga la transferencia de las tierras en desuso desde 1984 a los habitantes de 18 comunidades, entre ellas el Ramal “A”.

Bajo el amparo de ese decreto, la directiva de la comunidad comenzó el trámite con Ferrocarriles de El Salvador (FENADESAL) hace ocho años. Tras dos años de visitas del Instituto de Legalización de la Propiedad, quienes se encargaron de medir los terrenos, se les otorgó el título de propiedad a unas 40 familias del lugar, las que ahora cuentan con servicio de agua potable a través de una cantarera y energía eléctrica.

Ante las malas condiciones del trazado ferroviario, los habitantes de Las Flores han tenido que improvisar un puente. Fotos EDH / Óscar Portillo.

Este año el Viceministerio de Vivienda benefició a 10 familias más de la comunidad con casas de muro prefabricado. Yanira fue una de las beneficiadas y siente alivio que luego de años de lucha tiene sus escrituras y una casa más sólida en su terreno.

Las pequeñas casas de 5 por 3 metros pueden albergar perfectamente a dos personas. A pesar que la casa aún no está habitada, pues Yanira espera la entrega formal de la vivienda, para ella esto es una solución para que la calidad de vida de su núcleo familiar aumente.

Por el momento, 18 familias del lugar no cuentan con escrituras. Ana Guevara es una de ese grupo. Después de 20 años de vivir ahí, ella espera que antes de que finalice el año el Fondo Nacional para la Vivienda Popular entregue de manera oficial esos documentos.

Al consultarle a Yanira si ella debe dejar su propiedad por la construcción del Proyecto del Tren del Pacífico, manifestó que cuando le otorgaron las tierras le aseguraron que el tren no transitaría por el lugar.

“Eso ya es difícil porque los rieles ya los levantaron. El tren acá ya no viene, por esa razón fue que nos dieron acá, pues ya no pasaría en estos lados”, dijo la habitante del caserío Las Flores.

Camilo García, consultor del estudio de viabilidad del proyecto, no descarta que se puedan utilizar algunos trazados existentes de la línea férrea. Este estudio pretende determinar en qué lugares se construirá y determinar el costo y ganancia del proyecto.

“Una vez arranque el estudio de viabilidad se analizarán las diferentes alternativas de trazado por donde irá y por donde pasará”, enfatizó el técnico.

El comisionado presidencial de Proyectos Estratégicos, Luis Rodríguez, dijo que existe la posibilidad de utilizar parte de los 382 kilómetros disponibles de ruta. “Si la plataforma de aquí hasta acá todavía funciona y nos va a ahorrar tiempo, se puede”, comentó.

Rodríguez agregó que con el uso del trazado ferroviario se respetarán los terrenos desagregados y no se interferirá con los hogares de los cientos de personas que viven en esos 164 kilómetros.

“Esa no es nuestra intención y hablamos con ellos (habitantes), dentro de todo el mapa que vayamos haciendo, nuestra intención es afectar en lo mínimo y si ya estas comunidades ya están establecidas y ya tienen una dinámica de vida, no se va a tocar”, declaró el comisionado presidencial.

De esa forma, Rodríguez ve la creación del ferrocarril como una oportunidad para desarrollar las comunidades y municipios por los que pasará este medio de transporte y a su vez, uno de los propósitos del estudio es buscar la rentabilidad social.

 

Deterioro del trazado del tren afecta a la comunidad Las Flores

A pesar de que la situación de los habitantes de la comunidad Las Flores mejoró luego de que se les concedieran los derechos de los terrenos, en los últimos años los rieles del trazado del tren fueron retirados. Ellos denuncian que la línea ferroviaria fue robada y, posterior a ello, la ruta por donde caminan se ha deteriorado.

“Ya tiempos hemos pedido que nos reparen la calle donde pasaba el tren, quitaron los rieles y quedó en mal estado. Cuando llueve no se puede transitar”, relató Yanira Quevedo. Este daño se ha acelerado debido a la erosión del suelo por las aguas lluvias y las cantareras, resultando en tramos que son difíciles de caminar, haciendo que habitantes de la comunidad se hayan lesionado mientras recorren el lugar. Quevedo aseguró que la directiva se ha acercado a la alcaldía para pedir que les arreglen la calle, sin embargo las peticiones no han sido respondidas, por lo que actualmente piden ayuda al Gobierno para reparar la calle.

 

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