Cien días de Bukele: Mucha comunicación en redes, poca apertura con los medios de prensa

Durante su periodo de "luna de miel", el presidente Nayib Bukele ha cambiado la forma usual de comunicarse con las audiencias, pero sigue habiendo opacidad en algunas de sus iniciativas principales.

El 1 de junio de 2019, Nayib Bukele tomó posesión como presidente de la República y se comprometió a "pasar la página de la posguerra". Foto EDH / Archivo

Por Ricardo Avelar

Sep 09, 2019- 06:00

Ante una abarrotada plaza Gerardo Barrios, el 1 de junio Nayib Bukele tomó posesión como el Presidente de la República para los siguientes cinco años. En un discurso con menos formalismos de lo usual, sin saludos a delegaciones invitadas o a los otros poderes del Estado, el mandatario optó por dirigirse a la población, a quien le anunció que ese día iniciaba “la nueva historia que vamos a construir juntos”.

Este mensaje coincide con la línea comunicacional de Bukele en su campaña. En esta hizo múltiples esfuerzos por desmarcarse de la política tradicional, llamando a sus adversarios “los mismos de siempre” y ofreciendo un cambio radical de paradigma.

Por ello, en su discurso inaugural, Bukele recordó su ofrecimiento de “pasar la página de la posguerra” y de forma triunfal anunció: “Hoy he venido acá para cumplir esa promesa”.

 

Casi cuatro meses antes, logró un 53.10% de los votos válidos, dejando muy atrás en el camino a las fórmulas de los partidos tradicionales, ARENA (que junto a PDC, PCN y DS alcanzó 31.72% de votos) y el FMLN, con un 14.41%. Esta victoria le ha dado a Bukele un amplio capital político.

Sin embargo, el presidente lidera un partido apenas en formación, Nuevas Ideas, y corrió bajo la bandera de GANA, partido que solo cuenta con 10 de los 84 diputados de la Asamblea Legislativa. Esto supone un reto a la hora de negociar acuerdos para avanzar su agenda de políticas públicas.

En vista de que 100 días es un periodo corto, resulta complicado analizar una gestión con base en obras. Por ello, el objetivo de este análisis del periodo de “luna de miel” es estudiar si ha logrado transformar este capital político inicial en políticas efectivas, si ha sabido sentar las bases para un amplio diálogo y así ganar apoyos para sus iniciativas y si ha logrado, o no, desmarcarse de la política tradicional como anunció exhaustivamente en campaña.

“Medicina amarga”

En su discurso inaugural, Bukele comparó al país con un niño enfermo y advirtió que “nos toca ahora a todos tomar un poco de medicina amarga”, en referencia a posibles políticas poco agradables para tiempos difíciles.

Cien días después, es evidente que su apuesta principal ha sido el plan de control territorial, el cual ha supuesto patrullajes en las áreas metropolitanas más grandes del país, así como una declaratoria de emergencia de 75 días en los centros penales. Durante este periodo de plan de seguridad, ha habido una marcada reducción de homicidios, aunque las desapariciones se mantienen altas.

Aunque no se puede vincular la caída en muertes violentas exclusivamente al plan, lo cierto es que los primeros meses, salvo un despunte los primeros días de septiembre, han estado marcados por menos muertes que en la gestión anterior, lo cual suma a su gestión.

Para ejecutar este plan, el presidente ha solicitado al Legislativo reorientaciones presupuestarias, las cuales han sido avaladas casi por unanimidad. En este proceso ha hecho vía redes sociales y una cadena nacional presiones a los diputados para obtener votos. Si bien ese estilo puede ser efectivo por trasladar el costo político de un posible impasse a los legisladores, es peligroso que un mandatario equipare el rol fiscalizador y de limitación de la Asamblea con estar “en contra del pueblo”.

Las actitudes preocupantes del presidente, según analistas

Eduardo Escobar Lamenta actitud confrontativa y poca apertura con la prensa

El representante de la Acción Ciudadana lamenta que en 100 días el presidente ha mantenido una confrontación hacia la Asamblea y sus opositores, y adelanta que esto puede suponer una agenda de desgaste a los partidos de cara a las legislativas de 2021. Asimismo, destaca que la comunicación por Twitter no permite el escrutinio de la prensa y voces críticas. “Él mantiene el control del discurso, de lo que se habla y cómo se habla”, añade. Finalmente, llama al mandatario a dar la cara a la población no solo en lo relativo al uso de recursos públicos, sino en cuanto a sus decisiones. “Cien días es poco tiempo para evaluar una gestión pero se puede aspectos a mejorar”, concluye.

 

Claudia Ortiz ve una desconexión entre el discurso del presidente y sus acciones

La coordinadora de participación ciudadana de la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde), Claudia Ortiz, destaca que hay una distancia entre los mensajes principales del mandatario y sus acciones una vez asumió la presidencia. En concreto, resalta que el discurso del presidente se centró en criticar actitudes de poca transparencia, “pero justamente por eso es importante que se dé el ejemplo y se lleve a cabo acciones que marquen la diferencia en la práctica”, dijo.Uno de los puntos principales que Ortiz lamenta es la resistencia a entregar información pública por parte de las instancias del Ejecutivo. Si bien no considera que hay un atraso significativo, ve señales preocupantes en la materia.

 

Es muy pronto para juzgar al gobierno, afirma Erika Saldaña

Sin embargo, la abogada constitucionalista y analista política ve que hay aspectos en los que la administración actual se ha desmarcado de la política usual, como el nombramiento de funcionarios capacitados en carteras como Economía, Educación o Defensa, además de una mejor gestión del Viceministerio de Transporte. Sin embargo, “hay situaciones que dan a entender que le faltan acciones para desligarse de ‘los mismos de siempre’, como los señalamientos sobre la denominada ‘partida secreta’ que en campaña prometió eliminar o la transparencia en planes concretos como la CICIES”. Por ello, pide al gobierno mayor claridad en el alcance de sus iniciativas.

Grandes anuncios, pocos detalles

Más allá de su plan de seguridad, el presidente ha anunciado dos grandes proyectos más: el plan nacional de salud y la instalación de una comisión internacional contra la impunidad.

En ambos temas, la ciudadanía sigue a la espera de conocer detalles sobre el alcance de estos planes, las fuentes de financiamiento de los mismos y tiempos claros de ejecución.

En el caso de la CICIES, si bien se llevó a cabo una conferencia de prensa para anunciar un convenio con la Organización de Estados Americanos (OEA) y el presidente ofreció las líneas generales del proyecto, la población aún desconoce los detalles de una de sus propuestas estrella.

En esa conferencia se impidió el acceso a periodistas de El Faro y Revista Factum, a quienes el gobierno acusa de comportarse de forma indebida.

Esto supone un golpe a la libertad de prensa, algo que fue rápidamente denunciado por estos medios y por gran parte de la sociedad política.

Si bien este gobierno tiene una amplia presencia en redes sociales, hay áreas que permanecen sin mayor aclaración y el presidente ha optado por llevar a estas plataformas mensajes políticos y cuestionamientos a algunos de sus principales adversarios.

En los primeros días de su administración destacó la ola de despidos a funcionarios vinculados a dirigentes del FMLN, quienes fueron públicamente expuestos por el presidente, que ordenó su destitución. Si bien destaca el abuso de las gestiones anteriores, en algunos casos sometió a un escarnio público a personas que nada tenían que ver con dirigentes efemelenistas o el cargo que él señaló.

Preocupación

En estos primeros cien días hay actitudes que generan preocupación, como el uso del capital político del mandatario para rivalizar y presionar a adversarios en lugar de abrir canales de diálogo. Esto puede responder a una estrategia de cara a las elecciones de 2021, en las que necesita garantizarse mayor gobernabilidad sin hacer muchas concesiones a los partidos.

Asimismo, el mandatario ha optado por establecer comunicaciones unidireccionales, sin someterse al escrutinio constante de la prensa y otras voces críticas.

Finalmente, si bien anunció un gabinete paritario en términos de género, este está conformado en su mayoría por miembros de Nuevas Ideas y amigos, sin certificar con contundencia el mérito y la idoneidad de muchos funcionarios.

Aciertos políticos

Hay dos áreas que pueden destacarse como aciertos: la primera es la mejora de las relaciones con el sector privado, lo cual puede impactar positivamente el clima de negocios tras dos administraciones que mostraron posturas agresivas hacia los empresarios.

Asimismo, Bukele ha estrechado lazos con Estados Unidos, el principal socio de El Salvador y donde residen millones de personas, incluyendo a cerca de 200,000 que precisan pronto una resolución de su Estatus de Protección Temporal (TPS) y esperan una solución permanente.

Este acercamiento ha traído a importantes funcionarios, como el mismo secretario de Estado Mike Pompeo, pero no ha logrado reducir la agresiva retórica y las amenazas del presidente Donald Trump de dar la espalda a la región y, por ende, al país.

Al mismo tiempo, logró lo que dos gobiernos del FMLN no hicieron: condenar enérgicamente a los regímenes represivos y dictatoriales en Venezuela y Nicaragua.

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