Cecilio Pérez Cruz, hijo, sacerdote y víctima de la violencia

Comenzó como catequista en su adolescencia; en su juventud ingresó al seminario, como adulto se ordenó de sacerdote y ayer lo asesinaron. Aunque tienen el corazón partido, Juana y Rigoberto dicen que solo recibieron satisfacciones de su hijo.

El padre Cecilio Pérez durante la eucaristía. La Policía informó que el cuerpo del sacerdote tenía signos de violencia y una lesión de bala. Foto Redes sociales

Por Jorge Beltrán Luna

May 19, 2019- 07:00

Ser sacerdote no era excusa para que Cecilio Pérez Cruz no ayudara a sus padres en las faenas agrícolas. En su tiempo libre y en época de cultivo o cosecha, el líder religioso agarraba la cuma y se iba a trabajar a la par de su padre y sus hermanos.

“Estoy muy orgullosa de mi hijo. Siempre fue muy obediente a las cosas de Dios y a nosotros.

Nunca nos dejó solos”, afirmó la madre del religioso asesinado el viernes en la noche, en una habitación de la iglesia parroquial del cantón San José La Majada, del municipio de Juayúa, al norte del occidental departamento de Sonsonate.

 

Rigoberto y Juana nos relatan cómo el sacerdote Cecilio Pérez Cruz inicia en su pasión por servir a la iglesia católica.

“Él fue muy trabajador. A nosotros siempre nos ha gustado mucho trabajar la tierra. Íbamos a hacer milpas por ahí. Y él nunca nos dejó solos, siempre iba a ayudarnos. Siendo sacerdote nunca dijo yo soy sacerdote, yo no puedo agarrar la cuma, no, siempre fue a ayudarnos a trabajar”, explicaron a una voz, Rigoberto Pérez y Juana Cruz, sus padres.

Cecilio era originario del cantón Sabana San Juan Arriba, municipio de Nahuizalco, en el mismo departamento de Sonsonate, a unos 15 kilómetros de la parroquia donde había sido asignado desde hacía cuatro años y donde lo mataron.

Rigoberto y Juana expresaron ayer que se sentían muy orgullosos de su hijo.

Entre lágrimas, la anciana afirmó que su hijo era feliz ejerciendo el sacerdocio y cumpliendo su papel de hijo y hermano.

Cecilio comenzó a involucrarse en las actividades religiosas desde que tenía 13 o 14 años, recuerdan.

“Oremos por los sacerdotes, oremos por la feligresía. El Padre Cecilio estaba realizando una labor muy bonita y tenía una respuesta muy buena por parte de la gente”, dijo Monseñor Barrera a un medio de esa localidad. Foto Redes sociales

Primero comenzó como catequista en el cantón donde nació. Allí logró enseñar y formar a muchos niños para que recibieran el sacramento de la comunión o la confirmación.

“A él le encantó ser catequista. En su tiempo de catequista logró formar muchos niños para que entraran a la iglesia”, dice Juana.

Luego fue coordinador de jóvenes. Estuvo varios años trabajando con este sector. Luego lo nombraron presidente de la iglesia a la que asistía.

En ese afán pasó nueve o diez años. “Gracias a Dios nunca buscó otros caminos; solo las cosas de Dios”, expresa Rigoberto.

Poco antes de los 23 años, decidió ir a un taller sobre la vocación sacerdotal. De allí salió convencido de su llamado a convertirse en sacerdote, aseguran ambos padres.

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Pandilleros dejan escrito “No pagó la renta MS-13” en escena de homicidio de sacerdote

El párroco de la iglesia San José la Majada, Juayúa, Sonsonate fue asesinado la madrugada de este sábado, informó la Policía Nacional Civil (PNC). El sacerdote ha sido identificado como Cecilio Pérez Cruz originario del caserío los Riyitos, carretera Sonsonate – Santa Ana, cuya familia residía en Sonzacate.

Recuerdan que la figura de otro sacerdote, el padre Héctor Estrada, asignado a la parroquia de Santa Isabel Ishuatán, le sirvió como guía espiritual.

Así fue como un día comunicó a sus padres: se iba al seminario. Estos, se pusieron muy contentos. Primero se lo comunicó a la mamá.

“Para mí fue una felicidad cuando mi hijito me dijo que iba a entrar al seminario. Yo me alegré mucho”, dice Juana, quien admite que jamás pensó que su hijo se sumaría a los miles de salvadoreños a los que la violencia les ha arrebatado la vida.Cuisnahuat, su primera parroquia
Hace aproximadamente diez años fue ordenado como sacerdote en la parroquia del municipio de Sonzacate, según recuerdan.

En el municipio de Cuisnahuat dirigió su primera parroquia ya como sacerdote.

Posteriormente fue trasladado a San Julián, luego a San Antonio del Monte y de ahí a Nahuizalco hasta que, hace aproximadamente cuatro años, fue asignado a la parroquia de San José La Majada.

Foto EDH/ Francisco Campos

“De Nahuizalco lo trasladaron para La Majada a donde ahorita no quisiéramos recordar lo que nos ha sucedido. Es doloroso recordar a un hijo así”, añadió el padre.

“Él se ocupaba en la iglesia. Cuando había asambleas en la comunidad, ahí estaba él con su grupo de jóvenes. Eran 70 jóvenes los que reunía para alabar a Dios”, dice apesadumbrada la madre.

La última reunión que hizo en su casa con jóvenes fue el 10 de mayo. La reunión duró hasta bien entrada la noche, recordó Rigoberto.

“Él fue muy feliz como sacerdote. Yo veía con qué entusiasmo organizaba para enseñar la palabra de Dios. Era muy alegre y dinámico. Lo que más me gustaba de Él era que hablaba con mucha claridad la palabra de Dios”, indicó la madre.

Víctima de la violencia
Entre el puesto policial de San José La Majada y la iglesia parroquial donde el viernes en la noche mataron al padre Cecilio, no hay más de 150 pasos de distancia.

Foto EDH/ Francisco Campos

Pero estar tan cerca la Policía no inhibió al o a los asesinos. Acabaron con la vida del sacerdote, que era muy querido en esa comunidad.

Algunos vecinos aseguran sentirse frustrados porque a pesar de que es el primer homicidio que se registra en este año, tienen la sensación de que cuando los criminales quieren matar a alguien no importa que haya policía en el pueblo.

Algunas personas que viven cerca de la iglesia parroquial dicen que escucharon unos disparos, como a las 11:00 de la noche.

En ese momento llovía en ese sector. Algunos presumen que quizá por eso los policías no escucharon las detonaciones, aunque no falta quienes crean que simplemente no quisieron salir a mojarse.

Sobre el crimen, la Policía y la Fiscalía han dicho lo obvio: que mataron al sacerdote, que hallaron casquillos cerca del cadáver y un papel que decía que lo habían matado por no pagar a extorsión a la Mara Salvatrucha (MS-13).

Sin embargo, algunos parroquianos se niegan a creer que eso haya sido el motivo para matarlo.

Recuerdan que el padre Cecilio era muy querido entre la población a tal punto que, tras su llegada a esa parroquia y por su forma de predicar, se notaba que había más asistencia a las misas.

El padre Cecilio también prodigaba mucho apoyo a los jóvenes. Tenía un grupo de jóvenes organizados bajo el nombre de Monseñor Romero.

“Yo creo que así como era el padre, él lo hubiera dicho en las misas que lo estaban extorsionando; no creo que lo hubiera callado, es que no se andaba con rodeos para decir las cosas”, afirmó una mujer.

¿Y cómo era el padre Cecilio? Decía la verdad a cualquiera aunque eso supusiera dolor, afirman.

Recuerdan que durante la misa de cuerpo presente del ingeniero Álvaro Alexis Beltrán Díaz, de 59 años, asesinado por miembros de pandillas en una hacienda del cantón Cuntán, municipio de Izalco, el párroco hizo un fuerte llamado a las pandillas en general para que dejaran de asesinar a gente inocente.

Por su parte, ayer en la tarde, el cardenal Gregorio Rosa Chávez, admitió que los sacerdotes no están exentos de ser víctimas de extorsión por parte de grupos de pandillas.

“Hay casos que conocemos, otros que quizá no, nadie está exento de eso; nos duele por la gente tan sencilla… es una cosa que pareciera sin solución pero hay que hacerle frente a este drama”, dijo el jerarca católico, según información publicada por la periodista Roxana Ruiz.

Consternación y asombro en un lugar apacible
Con el asesinato del padre Cecilio Pérez Cruz, son dos los sacerdotes asesinados en poco más de un año.

El 29 de marzo de 2018, el sacerdote Wálter Osmir Vásquez fue acribillado en una zona rural del municipio de Lolotique, departamento de San Miguel, una zona con mucha presencia de grupos de pandillas y con altos índices de muertes violentas, según la Policía.

Sin embargo, el asesinato del padre Cecilio, además de consternación, ha causado asombro, puesto que en el cantón San José La Majada no es mucha la presencia de pandillas, según explicaron fuentes policiales que pidieron el anonimato.

Vecinos de ese poblado también aseguraron a El Diario de Hoy que si bien es cierto hay algunos jóvenes que podrían estar vinculados a estructuras de pandillas, no consideran que sean capaces de ejecutar un crimen como el cometido contra el párroco.

San José La Majada, no obstante, esta muy cercano a otros cantones de Nahuizalco, como El Canelo, donde hace algunos meses, miembros de la Mara Salvatrucha asesinaron a seis personas, cinco de ellas eran parientes de Omar Pimentel, entrenador de un equipo de la Liga Mayor del fútbol salvadoreño.

Juayúa, al que pertenece este cantón, es un municipio con bajo índice de homicidios y con poca presencia de pandillas, pero es vecino de Nahuizalco, un municipio con elevados índices de asesinatos y con marcada presencia de grupos de pandillas (MS-13 y 18)que controlan territorialmente varios de sus cantones.

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