Antonio Banderas recorre su trayectoria

El español es uno de los actores que abrió las puertas de Hollywood al talento hispano. No solo es uno de los rostros más exitosos en la industria cinematográfica, su talento lo ha llevado a representar icónicos roles de la gran pantalla internacional.

Antonio Banderas es una de las estrellas más queridas en el cine. Foto EDH / Cortesía Fabián Waintal / Foto Por EDH-Cortesía

Por Fabián W. Waintal

Nov 23, 2019- 05:00

Habiendo pasado por los festivales de cine más importantes de Cannes, Venecia y Toronto, Antonio Banderas aterrizó en Hollywood para estrenar la españolísima historia de Pedro Almodóvar “Dolor y gloria”, al mismo tiempo que aparece con otros grandes como Meryl Streep y Gary Oldman en la comedia “The Laundromat”, que se ríe del escándalo de los Panama Papers. Y en una entrevista exclusiva, hablamos sobre la polémica realidad y la ficción del cine.

¿Cuánta ficción y realidad hay detrás del humor en “The Laundromat” y el escándalo de los Panama Papers?
“The Laundromat” es una sátira. Es una película cómica detrás de la realidad pero que roza el astracán (mezcla de comedia y zarzuela, en España). Lo que ocurre es que hay unos personajes que son Jürgen Mossack (Gary Oldman) y Ramón Fonseca (el rol de Banderas) que tienen una empresa, en un lugar donde no se paga impuestos. Y ellos montan esa empresa donde hay de todo: hay personas legales que tienen sus ingresos y los colocan en estas entidades, y hay gente que no lo es. Esto también ocurre en las sociedades normales. Es decir, lo que ocurre con el tema de las tasas (impositivas), que es muy complicado.

Lo curioso es que, mirando a quienes estuvieron involucrados en los Panamá Papers, figura gente como el presidente Macri y el director Pedro Almodóvar.
Pero es que no hubo nunca nada. Hay que enfatizar esto. Tener una sociedad no es delito. Y si alguien, en un momento determinado, un asesor financiero de Pedro, pensó que trabajando en el extranjero y teniendo muchas ganancias en el extranjero podía a lo mejor, beneficiarse en algún momento determinado teniendo una empresa extranjera, pues, eso es lícito.

¿Qué opinas entonces de la ficción del cine con “The Laundromat”, más allá del humor de la historia?
Es muy complicado: (en la historia) ocurre un accidente donde muere una persona allegada a Meryl Streep y ella quiere cobrar un seguro de vida después del fallecimiento. Pero resulta que esa compañía es una empresa pantalla, que no existe, que pertenece a otra compañía que pertenece a otra compañía. Eso sí que es un montaje ya delictivo. Pero claro, (mi personaje) Ramón Fonseca no tiene nada que ver con ese delito. Ellos (con él y el personaje de Gary Oldman) solamente han puesto los elementos. Esto es lo que ocurre además en este tema.

Antonio Banderas en el estreno de “The Laundromat” durante el Festival Internacional de Cine de Toronto de 2019. Fotos Romar Media, ATT Studios y TIFF

¿Estás de acuerdo entonces con los asesores fiscales que recomiendan los paraísos fiscales?
Supongamos que tú, por ejemplo, trabajas en cinco países haciendo determinada actividad. A ti te pagan en cinco países distintos. Tú no sabes las legislaciones de cada país. Por lo tanto, a fin de año, cuando tienes que hacer tu declaración de la renta es un lío. ¿Y qué haces? Pues te vas a un asesor fiscal que se encarga de contactar a la persona con la que hayas trabajado en Italia, con la que has trabajado en Grecia y después con la que hayas trabajado en Sudáfrica, etc. Esta persona hace un paquete general y hace su declaración de rentas. Y tú le has dicho a esa persona: “Yo quiero que todo esto sea legal, no puedo exponerme a un problema. Si hay que pagar se paga”, y él te dice: “Todo es absolutamente legal. Usted no se preocupe”. Y ahora resulta que un año, dos años, tres años después, un país te denuncia porque dice que no has hecho las cosas bien. “Pero es que yo tengo un asesor, yo no entiendo nada de esto” y te dice: “Pero la firma suya está aquí. El asesor fiscal no cuenta”. El asesor no tiene culpa de nada. La culpa te viene a ti e incluso puedes terminar en la cárcel por algo que ni entiendes.

Como si la fama internacional fuera el mejor impuesto en el mundo del cine, Antonio Banderas había llegado en el momento justo a Hollywood. Andy García ya se había tomado el trabajo de rechazar los típicos estereotipos del narcotraficante, convirtiéndose en un americano que además tenía acento cubano.

Pero Antonio fue más allá. Con la ventaja de multiplicar la popularidad que ya había ganado con Pedro Almodóvar en España, Antonio se dio el lujo de aceptar solo aquellos roles donde pudiera destacarse, de verdad, aceptando incluso la primera película “Mambo Kings” sin saber una sola palabra de inglés (sí, sí, aprendió el guion por fonética).

Y en un mundo del cine donde los norteamericanos suelen ser los superhéroes, él supo encontrar su lugar como héroe, detrás del traje de El Zorro o el Mariachi de “Desperado” y “Once Upon a Time in Mexico”, hasta cuando solo apareció con el marcado acento de su voz detrás del Gato con botas de la cinta animada “Shrek”.

Así fue como también convirtió el acento hispano de narcotraficante en el sensual Latin Lover de “Original Sin” con Angelina Jolie o el novio gay de Tom Hanks en “Filadelfia”. Incluso le abrió la puerta de Hollywood a otros latinos como Salma Hayek y Penélope Cruz, Benicio del Toro y Javier Bardem.

Lo curioso es que todos ellos, Penélope, Javier, Benicio y Salma, vivieron la gloria del Óscar (Salma solo estuvo nominada por “Frida”). Y muy pocos lo saben, pero Antonio tuvo una nominación al Óscar, cuando fue el productor del cortometraje de animación “La dama y la muerte”, que ganó después el Premio Goya.

Suena curioso: el galán hispano que más éxito tuvo en Hollywood nunca estuvo nominado al Óscar a Mejor actor. Pero después de haber ganado este año en el Festival Internacional de Cine en Cannes, volvieron a surgir las esperanzas. En especial, por el estilo de cine de “Dolor y gloria”, donde en cierta forma también cuentan su lado de la historia con Pedro Almodóvar.

¿Qué hay de verdad y ficción en la historia de Pedro Almodóvar en “Dolor y gloria”?
Hay cosas que son reales, que son biográficas, que ocurrieron, y hay cosas que son elementos que Pedro quería decir a la gente y nunca dijo. Como, por ejemplo, su madre. Por ejemplo, quizás, la terminación de una relación amorosa (con un argentino), quizás, cosas que nunca les dijo a los actores.

Banderas en “Dolor y gloria” (2019). Foto EDH / El Deseo / Sony Pictures

¿Y qué hay de ficción?
Yo tampoco puedo decirte completamente qué no pasó, porque a pesar de tener una relación de amistad con Pedro de 40 años, él es una persona muy privada y yo siempre he respetado esos límites, esas fronteras que él establece dentro de su propia amistad. Y nunca traté de sobrepasarla. Hasta a mí me sorprendió cuando me llegó el guion por primera vez, me sorprendió ver determinadas cosas, muy especialmente todo lo que tiene que ver con la familia, con la madre.

¿Y en el caso tuyo, la historia del actor que cuenta Almodóvar en la misma película, con Leonardo Svaraglia, no es también tu historia?
Bueno, él compone un personaje que es Alberto, que es un actor y que tiene un poco de mucho, su Frankenstein de muchos actores que hemos trabajado con él, incluidas las mujeres. Ahí hay trozos de Carmen Maura, trozos míos, trozos de Rossy de Palma, trozos de Poncela, trozos de mucha gente que hemos trabajado con él. Y en un momento, es como que siente la necesidad de acudir de nuevo a esos actores, en este caso representados en uno para cerrar algunos círculos que quedaron abiertos en el pasado, para la reconciliación.

¿Pero cómo fue realmente aquel momento en que conociste a Pedro Almodóvar?
Aquel primer momento fue curioso. Yo estaba haciendo teatro en el Teatro Nacional en España y me estaba tomando un café antes de una representación con unos actores compañeros míos y llegó esta persona con un maletín rojo. Se sentó, habló, muy gracioso, un monólogo que no recuerdo sobre qué, pero recuerdo reírme, pensando que era un tipo muy ingenioso. Cuando se iba a marchar, se levantó, me miró y me dijo que tenía una cara muy romántica y que necesitaba hacer películas. Después que se marchó, pregunté quién era y me dijeron que era un señor que se llamaba Pedro Almodóvar, que había dirigido una película pero que no iba a hacer más (risas). Esa fue la primera vez que yo conocí a Pedro Almodóvar.

¿Es cierto que la fama de tu nombre se la debes literalmente a Pedro Almodóvar, teniendo en cuenta que en tus documentos figuras como José Antonio Domínguez?
Sí, fue Almodóvar (risas). Yo había hecho la obra de teatro en Madrid como José Antonio Domínguez y Pedro me dice: “Pero eso suena a torero. ¿Cómo se llama tu madre?”, y cuando le dije Banderas, él me dice “Perfecto. Sácate el José” y quedó Antonio Banderas.

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