Pandillero relata los últimos minutos de vida de la familia Pimentel

En la vista pública la prueba principal es la versión de un pandillero que, a cambio de beneficios penales, relató a la Fiscalía cómo mataron y desaparecieron a la familia del entrenador de fútbol Omar Pimentel

Por Jorge Beltrán Luna

Jun 21, 2020- 19:00

El “Decente” presentó al grupo como policías. Observaron que los ocupantes eran dos mujeres jóvenes, una señora, un niño y un hombre joven quien conducía el auto y les dijo que eran de Chalchuapa, cuando los pandilleros preguntaron dónde vivían.

El “Decente” le preguntó si eran familias de pandilleros o familias de policías. El joven respondió que no, que regresaban a su casa después de ver un partido de fútbol del Sonsonate.

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Según “Mandrake”, escuchó que el “Chufle” le dijo al “Decente” que solo les robarían los teléfonos, el dinero y otras cosas de valor. “Mandrake” se le acercó al “Decente” para preguntarle qué iban a hacer. El pandillero le respondió que iban a robarles el carro. El “Mandrake” le dijo que si hacían eso las cosas se iban a complicar.

El “Tramposo” o “Chufle” estuvo de acuerdo en solo robarles. Acordaron que los introducirían a las fincas de café y allí los liberarían.

Las víctimas regresaban a su vivienda luego de asistir a un partido de fútbol en el estadio de Sonsonate. Foto EDH

En ese momento les ordenaron a las víctimas que les entregaran los teléfonos y que los iban a llevar a fichar a la delegación policial. El joven Carlos Ernesto Joaquín Colindres Jaco terminó de cambiar la llanta.

Luego el “Decente” le dijo al “Sony” que le fuera a dar vuelta al vehículo y que si las víctimas se sublevaban, que les disparara.

Todas las mujeres y el niño se acomodaron en el asiento de atrás. Colindres Jaco manejaba el vehículo mientras que el “Sony” y “Mandrake” iban en el asiento del copiloto, apuntándoles a las víctimas con sus armas.

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Al llegar a un lugar conocido como Pata de Gallina, entre las fincas Monterrey y Los Trozos, se bajaron todos del carro. En ese momento comenzó a sonar el teléfono de una de las víctimas pero el “Decente” lo apagó. Luego el mismo pandillero les dijo a las víctimas que serían detenidas, que el puesto estaba un poco más adelante.

El “Decente” le quitó el palo tipo bate al “Diácono” y ordenó que las víctimas se subieran nuevamente al carro, juntamente con el “Chufle”, y comenzaron a subir con dirección a la finca Los Trozos. Los demás pandilleros continuaron a pie debido a que el carro topaba en las irregularidades de la calle de tierra.

Al poco rato, detuvieron el vehículo. Se bajó el “Chufle”. El “Renka”, el “Sony” y el “Bombillo” se quedaron cerca del carro, vigilando a las víctimas.

Según “Mandrake”, fue en ese instante que el “Decente” le dijo al “Chufle” que matarían a las víctimas para que no se diera el calentón, en referencia a que no se levantara ninguna sospecha.

Los cuatro presuntos pandilleros están acusados de raptar y asesinar a los cinco parientes de Omar Pimentel. Fuentes policiales creen que pudieron haberlos asesinado por vivir en un sector con presencia de la pandilla rival.

“Mandrake” le ha dicho a la Fiscalía que cuando escuchó eso, les dijo que eso estaba hecho mier… porque las cosas se iban a complicar, pues la pandilla no había autorizado lo que estaban haciendo.

Pero el “Tramposo” o “Chule” les dijo que si ya se habían metido a ese huevo (problema) que toparan. “Mandrake” asegura que les dijo que decidieran ellos (el “Chufle” y el “Decente”) pues ambos eran jefe y subjefe de la clica Vatos Locos Salvatruchos (VLS).

Los pandilleros amarraron a las víctimas adultas con cintas de zapatos y al niño lo ataron con la cuerda de una cartera de las mujeres. Fue en ese momento que la señora les suplicó a los pandilleros que hablaran con sus familiares para que comprobaran que ellos no eran nada (que no tenían vínculos con pandillas ni familiares de policías). El joven pedía que los soltaran, que no eran pandilleros.

Caminaron un buen trecho. Luego se detuvieron. A la mujer más joven se la llevó el “Decente” y el “Chufle”, caminaron hasta perderse de vista.

El “Sony” y el “Talismán” se llevaron a la otra mujer joven, en la misma dirección en que se habían llevado a la primera. La señora, el joven y el niño se quedaron bajo la vigilancia del “Diácono”, “Renka” y “Mandrake”.

Como a los cinco minutos, el “Mandrake” decide ir a donde está el “Sony” y “Talismán”. Vio al primero que violaba a la mujer mientras el otro pandillero se fumaba una bacha de marihuana. La mujer les decía que si eran policías, no debían violarla. El “Talismán” le dijo que se callara, que ya se iban a ir y que no las iban a remitir. La mujer guardó silencio.

El “Sony” le dijo a “Mandrake” que “metiera mano”, es decir, que violara a la mujer. “Mandrake” lo hizo sin poner reparos. Luego siguió el “Talismán”.

Después de eso, “Mandrake” dice que fue a donde estaba el “Chufle” y el “Decente”. Observó al primero que se estaba subiendo el pantalón y al último, violando a la otra mujer quien le rogaba que no la continuara abusando; que el joven que conducía el carro era su esposo.

“Mandrake” ha dicho a la Fiscalía que la decisión de violarlas fue algo que surgió en el momento.

Cuando hubieron violado a las dos mujeres, el “Decente” les dijo a las víctimas que más adelante estaban sus familiares que habían llegado a buscarlos.

Las víctimas les agradecieron, creyendo que en realidad las liberarían.

En ese instante todos los pandilleros se quitaron los gorros navarones y se los dieron al “Diácono” y al “Renka” para que se los colocasen al revés a las cinco víctimas para que no vieran por dónde las llevaban. El niño siempre se mantuvo tomado de la mano de la señora.

El “Diácono” agarró a la señora y al niño y comenzaron a caminar. El “Renka” y el “Sony” agarraron a las mujeres jóvenes y el “Talismán” tomó al joven. Todos caminan por entre los cafetales mientras los pandilleros les apuntan con sus armas, según el relato de “Mandrake”.

Al llegar a un determinado lugar, el “Decente” ordena a las víctimas que se sienten. El joven se sentó junto al niño, luego la señora y después las dos mujeres jóvenes, siempre con los gorros puestos. Luego el “Chufle” le disparó al joven, luego mataron al niño, a la señora y a una de las mujeres. Simultáneamente, el “Decente” golpeó con el palo tipo bate a la mujer más joven en las costillas. Ella solo dejó escapar un quejido y se dobló.

Según “Mandrake”, fue rápido. Luego les tomaron el pulso a cada uno y comprobaron que estaban muertos. Un disparo a cada uno.

Los cadáveres de los Pimentel fueron enterrados entre cafetales.

Después el “Decente” le dijo al “Diácono” que consiguiera una pala, un azadón y un corvo. Con el azadón y la pala cavaron un hoyo de unos dos o tres metros. Con el corvo mutilaron los cadáveres para que cupieran. Les rajaron el vientre para evitar que no hedieran cuando los cuerpos explotaran bajo tierra.

El “Mandrake” participó en el mutilamiento de la joven que momentos antes había violado.

Luego apisonaron la tierra y sembraron un cafeto.

Cuando terminaron, ya eran como las 3:00 de madrugada. Los pandilleros se fueron a dormir a las cabañas de la finca Los Trozos.

Como La 7:00 de la mañana del 17 de enero, todos los criminales se dispersaron; cada uno se fue para sus casas, como si no habían hecho ninguna maldad.

Ese mismo día comenzó la búsqueda de la familia pero sería muchos días después que los cadáveres serían encontrados. Hasta que “Mandrake” decidió hacer un trato a cambio de no recibir castigo judicial a pesar de haber participado directamente en la privación de libertad de las víctimas, la violación sexual de dos mujeres y el descuartizamiento y enterramiento de las tres mujeres, un joven y un niño.

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