Aceites de petróleo, medicinas y celulares, lo que más compra El Salvador

Dentro de los productos importados con más demanda también están las camisetas y el gas de petróleo. Los principales países a los que compra son EE.UU. y China.

Estados Unidos y China, son los principales países de donde El Salvador importa productos.

Por Tania Urías

Jul 07, 2019- 21:00

Los aceites de petróleo o de mineral bituminoso( semejante al betún) son el principal producto que El Salvador compra al extranjero. Solo de enero a mayo, el país pagó $656.3 millones por la compra de productos que corresponden a los sectores de fabricación de coque y artículos de la refinación del petróleo. El coque es usado para revestimiento de carreteras e impermeabilización.

Además el país pagó en el sector de fabricación de sustancias y productos químicos (medicamentos) $556.4 millones.

Las importaciones de bienes de tecnología de información y comunicación cerraron los primeros cinco meses de 2019 con $250.4 millones, destacando el equipo de comunicación (celulares) con $117.6 millones de ese total.

Estados Unidos, con el 31.9%, es el principal país al que El Salvador compra pues de enero a mayo de 2019 El Salvador pagó $1,597.4 millones a la nación norteamericana en concepto de productos importados. Le sigue China con $722 millones.

Las importaciones de bienes de consumo acumularon $1,850.4 millones, los bienes intermedios(materias primas) sumaron $2,147 millones (3.5% más) y los bienes de capital (maquinarias y equipos) cerraron con $727.1 millones.

Producción local sigue a la baja

Las importaciones de bienes alcanzaron los $11,829 millones en 2018, siendo casi el doble (49.9%) que las exportaciones de bienes que registraron 5,904 millones, siempre en 2018.

Según las cifras del BCR, las importaciones incrementaron poco más de dos mil millones entre 2017 y 2018, lo que se explica por dos fenómenos: una alta demanda por los productos que son importados y, por supuesto, una baja producción local de los mismos.

“Ciertamente, el déficit de balanza comercial (exportaciones menos importaciones) alcanzó los $5,925 millones (22.7% del PIB). Esta cifra a nivel internacional es altísima si la comparamos con la mayoría de países”, analizó Pedro Argumedo, economista de la Fundación Para el Desarrollo Económico y Social, Fusades.

“Este déficit comercial, se explica en buena parte, por los ingresos de remesas familiares las cuales alcanzaron $5,391 millones en 2018, monto similar al presupuesto del Estado de $5,467.5 millones, aprobado en 2018”, explicó Argumedo.

Desde años anteriores el flujo de remesas que reciben las familias, se utiliza principalmente para consumo, y cada familia compra en buena parte productos importados.

Para las empresas salvadoreñas la gran demanda de los hogares que es favorecida por el flujo de remesas representa una oportunidad para ampliar su producción local, dijo Argumedo.

Pero, según el economista, las compañías locales enfrentan serios problemas para ser competitivas, ampliar sus operaciones y aprovechar esa demanda.

“El clima de negocios se ha deteriorado (posición 85 en el Doing Business 2019 del Banco Mundial), junto al clima de inversión, y la capacidad de competir ha retrocedido al lugar 98 en 2018 del Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial”, señaló.

Sube importación de bienes de consumo

De acuerdo con el economista Rigoberto Monge, otras condiciones que inciden en los flujos de importaciones de mercancías son los cambios en los precios internacionales de estos bienes.

“Esto es lo que sucedió en 2015 y 2016 cuando hubo un movimiento a la baja de los precios de las principales materias primas y bienes intermedios, encabezados por la caída de los precios del petróleo y derivados”, explicó Monge.

El Salvador, que había importado $10,514 millones en el año 2014, vio bajar estos valores a $10,293 millones y $9,826 millones en los años 2015 y 2016, respectivamente, y de esta manera en dos años el país ahorró $688 millones.

Por el contrario en 2017 las importaciones se elevaron nuevamente esta vez a $10,572 millones y en el 2018 siguieron subiendo hasta alcanzar los $11,830 millones.

Lo anterior se traduce en un débil crecimiento de las exportaciones, de tal manera que en el 2018 los ingresos por exportación solamente pudieron cubrir el 50% del valor total de las importaciones.

Para el economista Pedro Argumedo, que existan más importaciones no es un problema, siempre y cuando representen importación de maquinaria y equipo o importación de materias primas.

“En cambio, si son importaciones de consumo y estas se deben a que el gobierno está comprando más, pero estas mayores compras se realizan con endeudamiento, esto sí es riesgoso y aumenta la vulnerabilidad; ya que es como si en el hogar, las familias se endeuden para consumo usando tarjeta de crédito. Esto lo tendrán que pagar en el futuro, y si no aumentaron la capacidad de generar ingresos futuros, las familias experimentarán un ajuste y eso es igual para el gobierno”, advirtió Argumedo.

El economista señaló que las importaciones de bienes de capital que publica el BCR muestran que estas han disminuido como proporción del PIB. Por ejemplo, las importaciones de bienes de capital sobre el PIB representaron 8.3% del PIB en el año 2000; descendió levemente a 7.7% del PIB en 2008; pero cayó a 6.9% del PIB en 2018.

“Esto quiere decir que la economía se sustenta cada vez menos, en bienes de capital que son los que permiten expandir la producción y el empleo en el futuro. Las importaciones de bienes de capital caen debido al deteriorado clima de inversión. De acuerdo con las encuestas que Fusades realiza a los empresarios, desde 2008 el clima de inversión ha sido muy negativo”, explicó.

Para el futuro, según el economista, es fundamental rescatar y volver a promover el desarrollo de nuevas cadenas de valor exportadoras, que se amplíen las inversiones en plantas ya existentes, y se atraigan inversionistas extranjeros en nuevas cadenas de valor, concluyó.

Tensión entre China y EE.UU., oportunidad para nuestro país

Las tensiones comerciales entre los grandes países que dominan la economía y el comercio mundial podrían ser más que un problema para naciones como la nuestra, una oportunidad, coinciden los economistas Rigoberto Monge y Pedro Argumedo.

La semana pasada durante la reunión del G20, el presidente de EE.UU. Donald Trump y el de China, Xi Jinping, anunciaron una nueva tregua comercial, pero han mantenido fuertes tensiones comerciales en el último año.

Estos conflictos, según ambos economistas pueden ser una ventaja para que hayan más inversiones extranjeras en El Salvador y se produzcan bienes, por las facilidades de acceso que el país ya tiene, particularmente en los Estados Unidos y la Unión Europea, y que puedan representar nuevas exportaciones a esos mercados.

El representante de Fusades también cree que las tensiones entre China y EE.UU., más que afectar, han abierto oportunidades para El Salvador, provocado por un desvío de comercio que favorece a nuestro país.

“El Salvador tiene un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos (CAFTA), en el cual la mayoría de productos que exportamos entran con cero arancel a dicho mercado, y existe otro listado de productos que no producimos que tienen bajo arancel o nulo”, explica Argumedo.

En cambio, Estados Unidos ha puesto aranceles de 25% a productos fabricados en China, el monto de importaciones de esos productos asciende a $250 mil millones, y está todavía en probabilidades que EE.UU. imponga aumentos de aranceles a otro segmento de productos importados de China con un valor de $300, mil millones. Para dimensionar la magnitud de estos montos basta entender que el PIB de El Salvador fue de apenas $26 mil millones en 2018, detalló el economista.

 El Salvador, según expertos puede aprovechar los tratados comerciales con EE.UU. para ampliar exportaciones. Foto EDH / Archivo.

“Existe una gran oportunidad de que El Salvador, se convierta en uno de los proveedores a un menor costo, aprovechando que puede exportar con cero arancel hacia Estados Unidos. El nuevo gobierno, tiene una gran oportunidad, de elaborar una agenda con el sector privado, para estratégicamente atraer nuevas inversionistas extranjeros que produzcan desde El Salvador, así como duplicar o triplicar el valor de los productos que ya exportamos a Estados Unidos”, explicó el economista.

Para Argumedo, es importante, que continúe el proceso de acciones de mejorar la eficiencia y eficacia en las Aduanas, que se realicé un Asocio Público Privado ( APP) para que inversionistas privados amplíen la terminal de carga para exportar en el aeropuerto internacional.

“ Hay una gran oportunidad, para crear una agenda de competitividad de mediano plazo, que refleje un acuerdo público-privado, para mejorar las condiciones para hacer negocio en el país, y crear más oportunidades de empleo”, comentó Argumedo.

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