A 100 años de “Muecas Conocidas”, la primera exposición del caricaturista salvadoreño Toño Salazar

El 2 de octubre de 1919, en el Teatro Colón de San Salvador, nació un grande de la caricatura salvadoreña. Con 40 dibujos, Toño Salazar trazó los inicios de una exitosa carrera.

Fotografía del caricaturista realizada por el francés Henri Cartier-Bresson en 1934. FOTO EDH / Huber Rosales

Por Rosemarié Mixco

Sep 29, 2019- 22:00

Antonio Enrique Salazar es considerado el salvadoreño más internacional del siglo XX. Un virtuoso de la caricatura que dejó huella en la famosa comunidad artística parisina de Montparnasse, en Francia. El genio del dibujo que mamó de los grandes del género en México, en donde se le incluyó en el “Diccionario biográfico ilustrado de la caricatura mexicana”.

Entre sus amigos personales incluyó a escritores de la talla del español Rafael Alberti, el colombiano Porfirio Barba Jacob, el mexicano Alfonso Reyes, el guatemalteco Miguel Ángel Asturias y el chileno Pablo Neruda. También tuvo especial relación con el fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson.

Esa exitosa carrera del ciudadano tecleño nacido en Guatemala —el 1 de julio de 1897— despegó hace 100 años, en el Foyer del antiguo Teatro Colón de San Salvador, el 2 de octubre de 1919. La tituló “Muecas Conocidas”.

Patrocinada por el pintor alemán Max Vollmberg, la muestra sorprendió a la sociedad capitalina de principios de siglo. Exhibió 40 obras: 39 caricaturas de personajes salvadoreños y extranjeros, y una autocaricatura, según indicó uno de sus más fieles admiradores, el escritor salvadoreño Miguel Huezo Mixco.

El Teatro Colón de San Salvador en 1924. Foto EDH/ cortesía

Y es precisamente el autor de “Camino de hormigas” (2014) y “La casa de Moravia” (2017) quien ofrecerá un recorrido por las andanzas del joven Salazar, este miércoles 2 de octubre de 2019, en la biblioteca del Museo de Arte de El Salvador (Marte), a las 5:00 p.m. “Haré una breve reconstrucción del momento en que Toño realiza lo que se considera como su primera exposición”, detalló el poeta y novelista.

Huezo Mixco se enfocará en el período comprendido entre 1919 y 1923. Reconstruirá el proceso a través de un conjunto de fotografías extraídas del archivo personal del artista, que es custodiado por Gloria de Santos desde hace más de 20 años.

Asimismo, el Marte ofrecerá una galería virtual —en <marte.org>— con algunas de las obras que Salazar exhibió en esa primera muestra.

Aunque aún era muy joven, “Muecas Conocidas” reveló a un artista en potencia, autodidacta pero conocedor de las tendencias que dominaban la escena de la caricatura mundial. Las reacciones no se hicieron esperar entre los protagonistas del sector intelectual del país.

“Este muchacho, no hay que dudarlo, posee el verdadero secreto de su arte (…). Diríase que las líneas, más que la de fuera, esculpen la fisonomía interior, dándole vida”, escribió Francisco Espinosa (Espinosa, Francisco, “Salazar, caricaturista”, [s.n.p.], 1919), según detalle en el catálogo de la exposición sobre la vida y obra del artista “Disparates. Toño Salazar”, publicado por el Marte en el 2005.

Caricatura de A. Gianoli (1919). Foto EDH / cortesía

Vollmberg, el patrocinador de la muestra, también ofreció su valoración: “… posee aptitudes verdaderamente extraordinarias para esta especie de dibujo, tan difícil, en el que además de la virtuosidad gráfica, debe el artista verdadero aportar cierto innato don de síntesis, cierta penetración psicológica que observo con admiración, por tratarse de Salazar que se ha formado solo”.

A raíz del éxito de sus “Muecas Conocidas”, un grupo de admiradores del caricaturista —entre ellos Arturo Ambrogi— logró que el gobierno del presidente Jorge Meléndez financiara su ingreso a una academia en México, a fin de que perfeccionara su extraordinaria destreza.

Salazar partió hacia tierras aztecas desde el puerto de Acajutla el 13 de febrero de 1920, en una embarcación que compartió con el intelectual y fundador de El Diario de Hoy, Napoleón Viera Altamirano, y el poeta Salomón de la Selva.

Desembarcó el 28 de febrero, en un México dominado por la revolución. De hecho, esa decisiva época para la nación norteamericana dejó huella en la producción artística del salvadoreño.

Pasaporte de Toño Salazar. Foto EDH/cortesía

Gracias a las recomendaciones del director del Diario del Salvador, Román Mayorga, Salazar fue incluido en la Federación de Intelectuales Hispano Americanos —iniciativa del novelista Ramón del Valle-Inclán—, junto a Miguel Ángel Asturias, Heliodoro Valle y José Vasconcelos.

El caricaturista salvadoreño ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde cursó estudios de dibujo, pintura y escultura.

“México fue en la aventura de mi existencia, el umbral del mundo y el principio del encantamiento de la vida”, escribiría años después —en su columna “Crónicas intemporales”— el gran Toño Salazar.

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