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154 niñas violadas y embarazadas

Las embarazadas tienen entre 10 y 14 años, de acuerdo a los registros del Ministerio de Salud. Los casos fueron registrados entre enero y el 29 de abril de este año.

Foto EDH/Archivo

Por Evelia Hernández

Abr 30, 2019- 20:30

Entre el 1 de enero y el 29 de abril de este año, 154 niñas entre 10 y 14 años de edad recibieron atención ginecológica debido a embarazo, de acuerdo con los registros del Ministerio de Salud. El año pasado hubo 664 casos con pacientes en el mismo rango de edad.

Entre los 10 y 14 años, edad en la que el cuerpo no está preparado para gestar e implica mayor riesgo de complicaciones de salud.

“Una niña tiene mayor riesgo de complicaciones asociadas al embarazo, a la cabeza hipertensión inducida por el embarazo, hemorragias, infecciones y abortos. Mientras que psicológicamente le genera angustia, depresión, ansiedad y desconocimiento de la situación, porque está en el desarrollo psicológico hay muchas niñas que ni se imaginan lo que viene”, explicó el coordinador de la Unidad de Atención Salud y Desarrollo de Adolescentes del Minsal, Mario Soriano.

Añadió que en un 15 % de estos embarazos, la paciente debe ser sometida a cesárea. Además existe el riesgo de que el bebé tenga sufrimiento fetal o una malformación congénita.

Los casos de niñas embarazadas legalmente son considerados como violencia sexual, lo cual es castigado con cárcel.

“Si se conociera (la legislación que castiga) que todo acceso carnal con una chica menor de 15 años es penado, no hubieran embarazos. Pero en el país tenemos un Código Penal, ley de protección y hay familias perpetradoras que lo desconocen completamente”, opinó Soriano.

Foto EDH/Archivo

En 2017, el reporte de Salud fue de 780 casos; es decir 116 casos más que el año pasado.

Para las autoridades de Salud es preocupante que los principales perpetradores se encuentren dentro del seno familiar.

En el departamento de Cuscatlán, una menor de 10 años, con un cuerpo delgado, de familia de escasos recursos, residente del área rural fue abusada sexualmente por su padrastro y quedó embarazada. Su cuerpo no estaba acto para gestar un bebé y tuvo complicaciones de salud, narró una testigo del caso, quien por temor, pidió el anonimato. Además, comentó que desconoce si hay denuncia del caso.

“El año pasado fueron cuatro chicas de 10 años que atendimos a causa del embarazo. Entonces todavía sigue siendo preocupante. Todas fueron por abuso sexual y ocurrieron dentro de la casa. El perpetrador fue un familiar (padre, padrastro y tíos)”, explicó Soriano. En el año 2012, Salud registró tres niñas de 9 años embarazadas.

Soriano expuso que la atención de los casos de embarazos en menores es complicada debido a que en la mayoría de ocasiones el padre, que también es el perpetrador, es quien lleva a la niña embarazada al establecimiento de Salud.

Según el Código Penal de El Salvador, en su Artículo 159, la pena por violación en un menor de 15 años va de 14 a 20 años de prisión. Por el delito de estupro, especificado en el Artículo 163, en adolescentes de 15 a 18 años, el delito tiene una pena entre los cuatro a 10 años de prisión.

Foto EDH/Archivo

“En cuanto al Código Penal todo acceso carnal o con una persona debajo de los 15 años es tipificado como violencia sexual, por tanto cada uno de los casos de estos 600 y un poco más de adolescentes embarazadas a esta edad representa para nosotros un procedimiento que tiene que ver con la protección de los derechos de las niñas”, dijo Soriano.

Según la información de inscripciones de embarazos en los establecimientos de salud pública, el año pasado de los 262 municipios del país solo 89 no registran ningún caso de embarazo en niñas de 10 a 14 años. Los departamentos con mayor incidencia de embarazo en menores de 14 años fueron San Salvador con 115 gestantes. El segundo lugar lo ocupa Sonsonate con 76 casos. El tercer departamento con 73 niñas embarazadas; Santa Ana con 68 casos y La Paz reportó 46 .

Soriano expuso que los casos de menores de 14 años embarazadas requieren de un seguimiento judicial. Cuando llega una paciente con esas características, las autoridades de Salud informan a la Junta de Protección a la Niñez y Adolescencia del Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia (Conna). Luego ambas instituciones lo remiten a la Fiscalía.

“Si fue violencia sexual agravada, si fue engaño o fue un noviecito de la misma edad, lo determina la junta. Luego nos informa para el seguimiento de caso desde el área de salud, también determinamos las acciones para darle seguimiento”, explicó Soriano.

Para la directora del Consejo Nacional de la Niñez y de la Adolescencia (Conna), Zaira Navas, es preocupante que no se logre dar grandes saltos para bajar el porcentaje de embarazos en las niñas de 10 a 14 años, teniendo un Código Penal que sanciona el contacto carnal con menores de 15 años.

“Eso significa que estas niñas, en cualquier de las formas en que hayan ocurrido estos casos, siempre fueron víctimas de violación. Porque el Código Penal es muy claro en determinar que se trata de una violación cuando hay una relación sexual con una menor de 15 años. No distingue si la persona es de la misma edad, si es mayor de edad, etcétera.

Sino cuando la víctima es menor de 14 años”, detalla Zaira Navas.

En el 2017, el porcentaje de decrecimiento en embarazos en menores de 10 a 14 años fue de 1.13 %, para el 2018 es de 1 %, según estima la funcionaria del Conna.

“La justicia todavía tiene cuentas pendientes con las niñas víctimas de la violación y que han quedado embarazadas”, declaró Navas. De los 664 reportados el año pasado, el Conna desconoce cuántos imputados o personas procesadas hay por ello. La existencia de un embarazo o una unión conyugal en la niñez supone una vulneración de derechos, ya que enfrentan a la niña a situaciones que ponen en riesgo su vida e impiden el ejercicio de una diversidad de derechos (a la salud, a la educación, a vivir libre de violencia, entre otros).

“Tenemos que avanzar mucho en administración de Justicia de esos 664 casos de niñas de 10 a 14 años que salieron embarazadas de 2018, tendríamos que tener igual o similar casos procesados por ese tipo de delito porque sino vamos a seguir como sociedad naturalizando el embarazo en niñas”, opinó la funcionaria.

En San Miguel, el Tribunal Segundo de Sentencia condenó a Samuel N., de 57 años, a 29 años de prisión, por violar a su nieta de forma continuada.

De acuerdo al dictamen de acusación fiscal, la menor de 13 años, fue abusada el 24 de marzo de 2018, en horas de la madrugada, en la vivienda que cohabitaban.

El incriminado amenazó a la víctima para que guardara silencio y seguirla violando. La menor decidió contarle a un familiar lo que le estaba sucediendo e interpusieron la denuncia, que permitió la captura y el proceso penal contra el incriminado.

Tanto Mario Soriano como Zaira Navas coinciden que es un desafío lograr disminuir e incidir a través de la educación de las niñas de 10 a 14 años. Sin embargo el año pasado se logró bajar la tasa de embarazos a 26.4 casos por cada 1,000 niñas y adolescentes, según datos de Salud. En 2017 la tasa fue de 31 casos por cada 1,000, de acuerdo al Mapa de Embarazos, que recientemente presentó el Fondo de Población Mundial.

A juicio de Navas y Soriano, la Estrategia Nacional del Embarazo en Niñas y Adolescentes 2017-2027 (Enipena) ha logrado incidir en los adolescentes de 15 a 19 años por medio de la educación integral en el bachillerato, con información de prevención de la violencia y embarazos. En el caso de los que tienen menos edad, les resulta más complejo trabajar debido a que conocen menos sobre sus derechos y cuáles son las herramientas para denunciar. “El desafío es cómo influir para que las de quinto a noveno grado conozcan sobre educación sexual integral, y no esperar hasta el bachillerato en donde la estrategia ha tenido impacto”, dijo Soriano.

Los representantes de la Enipena advierten que las niñas embarazadas son revictimizadas, primero porque los embarazos en niñas son agresiones sexuales agravadas, luego porque son aisladas en los centros escolares, en sus hogares, en donde por alguna razón los familiares les piden que no denuncien. Además, muchas de las violaciones con embarazos quedan impunes por la falta de conocimiento sobre la denuncia, de ahí la importante de abordar integralmente la educación de las niñas y niños desde el nivel básico de educación.

“Una niña que conoce de educación de la sexualidad es una niña o un niño que sabe proteger su cuerpo, sabe expresar sus sentimientos, emociones, puede advertir a sus padres o familiares algo que no le gusta. Cuando hablamos de educación integral de la sexualidad no hablamos de relaciones sexocoitales. Hablamos de educar a los niños sobre su cuerpo. Se prepara para advertir de algo que está ocurriendo que no está bien”, dijo Navas.

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