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Exfutbolista de la Selecta en 1950 dice que jugar con la Azul era como “ir a la guerra”

CANCHA habló con Miguel "Tanque" Cabrera, futbolista de la Selecta en los años cincuenta. Para él, defender a la Azul en sus días era una cuestión de "vida o muerte"

Por Robbie Ruud |

Miguel "Tanque" Cabrera en la Selecta dirigida por el argentino Rodolfo "Ché" Orlandini. Foto: Cortesía de Tito Cabrera

Un soberano privilegio. CANCHA habló con Miguel “Tanque” Cabrera, seleccionado nacional en los años cincuenta. Nos metemos en la “máquina del tiempo” para conocer un poco más de la vida de uno de esos futbolistas quienes defendían la patria con todo su ser.

Nacida en los años veinte la “máquina” está en formidables condiciones. Los recuerdos del “Tanque” asoman y se sientan en desorden, don Miguel se encarga de sacarles el polvo y ponerlos presentables para la ocasión.

Cada memoria guarda su historia, su particularidad.

Hoy en día los jugadores se pelean por premios, incentivos y relacionados para representar a la Selección Nacional de Fútbol de El Salvador. Hace más de 70 años eso ni siquiera era un tema de discusión para los guerreros de la Azul y Blanco.

Miguel “Tanque” Cabrera en sus inicios con el Fuerte Veracruz de Sonsonate, inicios de los años cuarenta. Foto: Cortesía de Tito Cabrera

Con gran lucidez, amabilidad y cortesía, el “Tanque” relata cómo era el fútbol en aquellos días. Eriza la piel escuchar la voz de alguien quien tuvo la dicha de jugar antes de que el balompié se “profesionalizara” en El Salvador.

Sacá cuentas de cuántos abriles van ya desde entonces, ha corrido mucha agua bajo el puente.

Pero don Miguel también tuvo el placer de disputar el primer torneo que se celebró en la era “profesional” del deporte rey en El Salvador (1948). Para que tengás una idea, la Liga Mayor en esos días estaba compuesta por los siguientes equipos:

Once Municipal, Libertad, FAS, Juventud Olímpica, Dragón, Firpo, Santa Anita, Alacranes, España, Independiente, Ferrocarril, Cuscatleco y Quequeisque.

Miguel “Tanque” Cabrera rechazando un balón cuando jugaba con el Santa Anita a inicios de los años cincuenta. Foto: Cortesía de Tito Cabrera

Así que el lujo de hablar con don Miguel puede decirse que fue altísimo, un honor.

Sin más preámbulos y acotaciones qué hacer, aquí un poco de la historia de un auténtico seleccionado nacional de los años cincuenta, en primera persona:

EL PERIODISMO de antes no era tan especializado para dar cobertura a todos los deportes, en aquellos años (cuarenta y cincuenta) se dedicaban a dar resultados de fútbol más que nada, en eso se concentraban. La difusión era diferente.

EN SONSONATE, como en todos los pueblos, siempre había un club en segunda categoría. Allá había un equipo de barrio que se llamaba: “Fuerte Veracruz”, ahí empecé yo, luego continué en el Ferrocarril (1947), ahí pasé dos años antes de ir a San Salvador.

EL GERENTE del club de fútbol Ferrocarril fue un señor inglés Mr. Alan Oswald Chalmers y él hizo también la cancha para que jugaran todos los empleados del tren. Ahí me inicié una historia con ellos antes de migrar a la capital.

EN MI FAMILIA nunca me llamaron por ningún apodo, solo Edgardo, nadie me decía ningún sobrenombre porque mi papá era muy delicado.

AHÍ POR EL 49 ó 50 me vine a San Salvador. Mi primer trabajo fue en La Centroamericana, una compañía de seguros; el contador de ahí era Julio Vargas, el papá del general Vargas. En pláticas se informó que yo jugaba al fútbol, entonces me hablaron sobre el equipo del Santa Anita, patrocinado por el Coronel Mario Guerrero; un equipo de primera categoría, fue ahí entonces que me “ficharon” para jugar con ellos.

EN ESE TIEMPO había un periodista llamado: “Miguelito” Álvarez, a quien no se le escapaba ningún jugador, él me bautizó con ese famoso apodo a mí: el “Tanque” Cabrera. Pero eso ya fue cuando me había venido para San Salvador a jugar fútbol. Allá en Sonsonate, donde nací, quedó el Ferrocarril, un histórico, de los primeros clubes que hubo en el país.

LOS EQUIPOS de fútbol de mis días tenían otras características. No éramos asalariados de ninguna manera, solo jugábamos por amor propio y simpatía por el equipo. Hubo varios jugadores ticos quienes se venían a jugar al Santa Anita porque eran estudiantes de la Universidad Nacional. Varios jóvenes, Mora, Gardenia, muchos ticos. A todos nos costaba conseguir los implementos deportivos, pero nuestro entusiasmo nos empujaba.

EL SANTA ANITA ya existía y también la federación salvadoreña de fútbol. Las taquillas de los estadios de los equipos de Primera eran controladas por la Corte de Cuentas, ellos personalmente iban a vender los boletos. Al final del año, cuando terminaba el campeonato, les daban a los jugadores una cantidad de dinero un tanto significativa y les regalaban alguna que otra cosita (aditamentos deportivos).

LOS CLUBES de acá en 1951 ya estaban bien organizados. Recuerdo cuando fundaron al Marte, porque contaron desde un inicio con los mejores jugadores nacionales.

EN 1951 en El Salvador tuvimos a un entrenador argentino, el “Ché” Orlandini; él sacó una Selección Nacional y así fue como gracias a él tuve la oportunidad maravillosa de participar.

ANTES existían dos equipos nacionales: la Selección Azul y la Blanca, estas recopilaban a los mejores jugadores; la definitiva se llamaba: “Selección Final” que ahora es llamada la “Mayor”.

EN LA FEDERACIÓN habían representantes de todos los equipos desde ese entonces. El “Ché” Orlandini me llamó sorpresivamente para jugar con la Selecta. Cuando estuve en la Selección Nacional vinieron a jugar grandes clubes como River Plate, Boca Juniors, también Banfield, Olimpia de Honduras y algunos equipos europeos.

RECIÉN inaugurada la iluminación del “Flor Blanca” fue justo la época en la que jugué con la Selección Nacional.

POR CIERTO antes era muy difícil cambiarse de club porque uno tenía amor a los colores y a los amigos con quienes jugaba en la cancha. Por otra parte, debo confesar que cuando a uno lo citan para jugar en la Selección Nacional, imagine, era como cuando a usted lo llaman para ir a la guerra, a un cuartel.

ESO DE la comparación entre los futbolistas, pues, hay diferentes situaciones, modificaciones; nuestras elecciones tienen que ver mucho con quienes simpatizamos.

EL SEÑOR Ferré Elías fue un español quien jugaba con “El 33” en tiempos del “Americano” Cruz y Américo González, excelentes jugadores nacionales. Elías ya retirado se los llevó luego a Chile para jugar profesionalmente. El “Americano” parecía Maradona con ese caminado y esa estampa, tenía varias características en común. El fútbol de ese entonces era más fuerte, habían muchos jugadores recios.

A MÍ HOY me llama la atención que hemos llegado un momento en donde esperamos un penal para que se decida el partido. Características diferentes de juego. Una vez un diente lo perdí por querer cabecear el balón. Hoy no se sabe ver esa fuerza con la que antes se jugaba en el área chica.

YO ME DESEMPEÑABA en un 1-2-3-5, me ponían a los extremos aunque en un tiempo me pusieron de volante. El jugador clave del equipo era el “centre-half” para repartir las jugadas, el cerebro del once, para el inicio de las jugadas. Yo recuerdo que Conrado Miranda era muy creativo, en esa posición, tal es así que se lo llevaron a Costa Rica a jugar fútbol, allá se casó con una tica.

Miguel “Tanque” Cabrera con el Santa Anita, años cincuenta. Foto: Cortesía de Tito Cabrera

RECUERDO también a “Tamalón” Garay y a Yohalmo Aurora, Garay jugaba en Marte y Aurora en Juventud Olímpica, los más reconocidos porteros de ese entonces. Hoy los arqueros pueden casi bailar buscando cómo colocarse en un tiro libre, antes el reglamento le pedía que estuviera completamente estático.

AMBOS eran buenísimos, con buena constitución física, Yohalmo era un poquito más bajito. En el Santa Anita jugaba también otro muy bueno, el “Piba” Granados.

ME ACUERDO de “Cariota” Barraza con mucho cariño, físicamente era un muchacho que no pesaba ni 140 libras pero quien tenía un toque de pelota tan fuerte, que poco se le ha visto a los jugadores en la historia de El Salvador. Potencia y colocación, de los mejores, de los más capacitados que hemos tenido aquí.

MARIO MONTOYA jugaba en Juventud Olímpica, “Marilet”, era muy bueno. También recuerdo al “Monito” Pineda en FAS, Raúl “Cayito” Mejía en el Santa Anita o Isaías Choto en Marte. También a “Pipo” Rodríguez quien metía muchos goles de volea, algo que poco se sabía ver.

LOS ZAPATOS de fútbol de antes tenía una suela muy dura, con agujas de fonógrafos clavaban los tarugos de los zapatos, algo bien fuerte. Un golpe en la espinilla era tremendo, hoy los zapatos son bastante plásticos digamos. Las espinilleras eran unas cosas que te protegían mucho, pesadas y grandes.

CUANDO YO trabajaba en la Centroamericana llegó un telegrama oficial en el que me permitían entrenar y representar al país, nada informal o solo hablado. Todos esos detalles que recuerdo de la Selecta guardaban relación con la disciplina.

JUGUÉ poco tiempo al fútbol por el trabajo, solo podía entrenar de noche. Jugué del 47 al 53, la mayor parte de tiempo con el Santa Anita.

TRABAJÉ por más de 38 años con el Banco Salvadoreño, ahí me jubilé.

CUANDO una persona aspiraba a superarse en el trabajo tenía que separarse del fútbol, hacer una carrera larga en el deporte era muy difícil. Hubo magníficos jugadores quienes no trascendieron más, porque debían trabajar. Una lástima.

UNA VEZ fui a jugar con el Santa Anita a Sonsonate, mi papá me dijo que no volvería nunca al estadio a verme jugar porque la gente local me ultrajaba, diciéndome hasta ladrón por estar con otro equipo. “No volvemos al estadio”, me dijeron después ambos, con mi mamá. El orgullo deportivo era muy grande dentro de los equipos en la Primera en esos días.

Miguel “Tanque” Cabrera en la actualidad. Foto: Cortesía de Tito Cabrera

El “Tanque” Cabrera cumplirá 65 años de casado en este 2021, conoció a su señora esposa jugando con el Santa Anita frente al Dragón en San Miguel, ella es migueleña de pura cepa; ambos laboraron en el Banco Salvadoreño.

Todo un orgullo cuscatleco.

PERFIL

Nombre: Miguel Edgardo Cabrera Viscarra

Fecha y lugar de nacimiento: 12 de septiembre de 1927, Barrio San Francisco, Sonsonate, Sonsonate.

Edad: 93 años

Posición: Extremo/Wing

Equipos: Fuerte Veracruz, Ferrocarril y Santa Anita.

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