Selecciones

“No me dejaron jugar para El Salvador. Eso me dolió mucho y me motivó a jugar para EE.UU.”, Hugo Pérez

ENTREVISTA, PRIMERA PARTE: El flamante DT de la Selecta habla de su brillante carrera como jugador, por qué no pudo jugar con la Azul, el Mundial del 94, su paso por Europa y su amor por el FAS

Hugo Pérez cuando era director técnico de la Selección Sub-23 en el Preolímpico de Concacaf en Guadalajara. Foto / Cortesía La Selecta | FESFUT

Por Gustavo Flores | Twitter: @Gusflores21 | May 04, 2021- 05:55

-Hugo, ¿dónde y cuándo fueron tus primeras gambetas?

-Nací en El Salvador, en la capital en 1963, emigré a Estados Unidos con mis papás cuando tenía 11 años. Empecé a jugar aquí, mi primer equipo federado se llamaba Atlacatl, jugábamos en el Parque Infantil, una liga de baby fútbol, desde los 7 años. Mi papá me llevó por primera vez y mi primer entrenador fue el papá de Herbert Machón, quien jugó en Alianza. Ahí comencé, después poco a poco ya jugaba en cualquier liga, en la Zacamil donde vivía, en la Atlacatl, donde hubiera fútbol, ahí estaba. Me empecé a formar y cuando me fui, a los 11, ya tenía el sueño de lo que quería hacer.

Hugo Pérez, el salvadoreño quien pudo fichar por el Parma de Italia

-Recuerdo una frase tuya que jugando en la Zacamil ya soñabas con jugar un Mundial.

-Sí soñaba con jugar un Mundial pero con El Salvador o en Liga Mayor. No se dio por distintas circunstancias.

-¿A qué ciudad llegaste a EE.UU. y cómo te empezaste a relacionar con el fútbol de allá?

-Llegué a Los Ángeles, empecé a jugar en escuelas, había un programa donde uno se iba a hacer tareas en un gimnasio y había una cancha de fútbol. Ahí me quedaba todas las tardes jugando. Empecé a jugar con un equipo de mexicanos, iba a entrenar con mi papá a un equipo que se llamaba ‘El Salvador’, en Los Ángeles, mi papá jugaba ahí y yo entrenaba con los mayores. Cuando cumplí 14 me pidieron si quería jugar con ellos, era un equipo semiprofesional.

-Así empezaste…

-Así fue, me pagaban 15 dólares por gol, poco a poco fui jugando más serio, después jugué en otro club que se llamaba Alianza. Y a los 15 años me vio el equipo profesional los Aztecas de LA, donde jugaron George Best o Johan Cruyff, Javier Aguirre. Empecé en la reserva de ellos y antes de cumplir los 18 me llevó un agente a Tampa Bay a probarme a otro equipo de la NSL (Rowdies). Me entrené una semana, quedé y a los 17 firmé mi primer contrato profesional.

Hugo Pérez en las tarjetas del Mundial. El del 90 no lo jugó por problemas con el DT. En el 94 dijo presente. Foto: Cortesía

-¿Y empezaron a llegar las convocatorias para las selecciones juveniles de EE.UU.?

-Un día recibí la llamada del director de Tampa Bay que le habían hablado de la Federación de EE.UU. Y quería saber si estaba interesado en nacionalizarme. Para poder participar en la Sub-20 que iba a pelear un puesto en el Mundial Juvenil de México 83.

-¿Allí decidiste nacionalizarte? ¿Tuviste antes algún acercamiento para jugar con El Salvador?

-Yo había tenido la oportunidad para que El Salvador me viera, cuatro años atrás, en el 82. Por alguna razón no quisieron.

-¿Qué pasó?

-Mi primo Eduardo Valdéz quien jugó en Selección y en FAS, les habló y les contó de mi. Recuerdo que El Salvador había llegado a Los Ángeles a una gira, pero a mi primo no le dieron importancia, le dijero que yo vivía en EE.UU. y no sé que más. Mi primo, entonces, me dijo ‘traté, pero no quisieron. Pero no te preocupés, vos harás cosas más grandes’. Y así fue. Me dolió porque soy salvadoreño, lo único que quería era que me vieran, que me tengan en cuenta. Y eso fue lo que me motivó más a nacionalizarme cuando la Federación de EE.UU. me lo pidió.

-¿Ahí te sumas a sus selecciones juveniles?

-Si, fue todo rápido, integré la selección juvenil y ese mismo año en el proceso de clasificación al Mundial juvenil de México y también debuté con la mayor en el 82 contra Italia, que acababa de ganar el Mundial.

Un partido para la historia: EE.UU. vs Brasil en el Mundial 94. Hugo, entre Mazinho y Dunga. Foto EDH / Archivo.

-¿O sea que debutaste en la selección absoluta de EE.UU. con menos de 20 años?

-A los 19 años debuté con la mayor y después de que regresé del Mundial juvenil, ya empecé directamente a integrar la mayor, por los próximos 10 años.

-¿Qué recuerdos tenés de aquel Mundial juvenil de México 83?

-Jugamos contra Uruguay, donde estaban el Pato Aguilera, Rubén Sosa, eran estrellas. Me acuerdo de ese partido porque hice el gol pero perdimos 2-1; le ganamos a Costa de Marfil y perdimos con Polonia.

-Pasaste luego por varios equipos de EE.UU. y tuviste una experiencia en el Ajax… ¿Cómo fue?

-Me fui a hacer la pretemporada con el Ajax y al terminar Johan Cruyff le dijo a mi agente, lo queremos firmar pero el gobierno le tiene que dar permiso de trabajo. A los tres días, el gobierno dijo que no porque no tenía experiencia como profesional en Europa y tenía menos de 30 partidos internacionales, en ese entonces jugar en Europa era más difícil. Cruyff, me dijo que vaya a España un año y luego volver con ellos, así fui al Sabadell, hice dos partidos, hice goles, estaba por firmar el contrato cuando el técnico dijo en una rueda de prensa “Ýo no pedí a Hugo Pérez y no quiero un diez, quiero un nueve”. Me habló el presidente y me pidió disculpas pero ya no puede firmar.

-¿Pero luego si se da el salto a Francia?

-En el 89 voy a una gira con la selección a Italia y me habla un amigo francés que del club Red Star, de la Segunda, querían verme. Llegaron a ver los partidos y el presidente me dijo “estamos buscando un diez, queremos subir, ya hay un ruso y queremos un americano, se va a ver bien”. Estaba el tema de la guerra fría. Y así fue como emigré a Europa.

Hugo Pérez (derecha) con el Red Star Paris FC. Foto gentileza de Red Star Paris FC

-Allí comienza tu aventura en Europa que también tiene un paso por Suecia…

-En Francia fue fantástico, quería probarme si tenía la capacidad de jugar en Europa. Y cuando me di cuenta fue cuando llegué al Ajax, que tenían diez jugadores en su Selección. Hice pretemporada y fui a jugar un partido y me dijo Frank Rijkaard, yo sé que sos americano pero realmente no sos americano. Mañana jugás de titular, yo voy a jugar detrás de vos y hacé lo que hiciste en los entrenos. Tenés la calidad para jugar acá. Eso me dio la certeza que podría jugar en Europa.

-Eras clave en la Selección de EE.UU. pero no pudiste jugar el Mundial de Italia 90, ¿qué pasó?

-Clasificamos al Mundial 90 pero faltando tres meses me lesioné el peroné en Francia. Me llamaron de EE.UU. para que vaya a hacer la terapia allá, el club no quería. Mi agente, me avisó, además, que había un club en Italia, el Parma, con el que ya estaba arreglado un pre contrato, que estaban en Segunda pero van a subir a Primera. Eso sí, me dijo, para entrar a Italia tenés que estar en el Mundial, porque si no, no te dan el permiso de trabajo. Yo, feliz…

Era pilar de la Selección, el 95% de ese equipo que clasifica al Mundial de Italia era de colegios, solo había dos profesionales Peter Vermes y yo. Pero tuve problemas con el técnico porque era un técnico de colegio, que le gustaba jugar al pelotazo. Empezó a agarrar algo personal contra mí, al grado que cuando me lesiono y regreso a EE.UU. Tengo que romper mi contrato con Francia y lo hice porque sabía que iba a ir a Italia. Hago mi terapia y cuando estoy listo el técnico me dice: ‘No te voy a llevar’. ¿Y por qué’, le pregunté. ‘No te tengo que dar explicaciones’, y colgó.

Aparte de eso, yo tenía un contrato con Puma y la Federación tenía contrato con Adidas, ellos me prohibieron ponerme Puma con los zapatos, no era correcto que me quiten ese dinero. Puma fue a la Corte contra la Federación. Hasta esa fecha, esa decisión fue lo que rompió y que hoy los jugadores de la Selección son libres de ponerse cualquier calzado. Alguien tuvo que sacrificarse y fui yo (risas).

-¿Te dolió mucho?

-Claro, esa fue la experiencia más baja en mi carrera. Uno por lo que me hizo la Federación , que me dijeron ‘rompé el contrato que te llevaremos al Mundial’. Y la otra, por el sueño de jugar en Italia, que ya no lo pude hacer por no ir al Mundial.

Hugo Pérez fue el Maradona salvadoreño para el diario francés L’Equipe

-Tu carrera sigue en Suecia, en el Örgryte, y luego volves a la Selección…

-Tres meses después del mundial me fui a probar a Suecia, me quedo. Allí recibo una llamada de Bora Milutinovic. Por lo que me habían hecho en la Federación, jamás iba a volver a la Selección. Pero me llamó Bora, que acababa de agarrar el trabajo para el Mundial del 94 en EE.UU. y me dice: ‘Te vengo siguiendo desde que tenías 14 años, sé lo que te hicieron, necesito que regreses a la selección para este proyecto’. Regreso y me va bien, ganamos la primer Copa de Oro y eso nos da la la oportunidad de ir a la Copa Confederaciones, en Arabia Saudita. Al final del torneo, baja el presidente del Al-Ittihad, y me pidió firmar para ellos.

El salvadoreño-estadounidense Hugo Pérez, durante su participación en el Mundial de EE.UU. 1994. Será auxiliar en la Selecta salvadoreña.

-Un destino exótico…

-Empecé a indagar de Arabia Saudita, era una liga competitiva, con muchos brasileños, pero la vida era totalmente distinta en lo social, No quería, pero era algo importante para mi carrera y me fui. Ahí estuve, en Arabia, al final un país fantástico, una gente excelente, hasta ahorita me escriben y me agradecen. Estuve un año porque quería volver a EE.UU. para el Mundial.

-¿Y cómo fue la preparación y el Mundial en EE.UU., nada menos?

-La preparación era excelente, no había liga en EE.UU. entonces se formó un complejo deportivo y se trajo a todos los seleccionados a vivir a ese lugar. Entrenábamos dos o tres veces al día y viajábamos casi todos los meses, entre 50 y 55 partidos internacionales antes del Mundial. Competimos contra los mejores del mundo. No hay nada mejor que eso antes de ir un Mundial.

-Y se cumplió tu sueño de jugar una Copa del mundo.

-El sueño de ir a un Mundial se cumplió. Pero cuando yo veo atrás, el Mundial que más me hubiera gustado jugar era el del 90.

-¿Por qué?

-Porque tenía 26 años, porque iba a jugar en Italia, porque ese mundial significaba mucho para mi.

-Antes del Mundial eras titular pero en la Copa solo jugaste en los octavos ante Brasil.

-No jugué los primeros tres partidos porque Bora estaba molesto porque yo tenía estudios bíblicos con algunos jugadores y eso no le gustaba a él. Me pidió parar y le dije que lo hacía en tiempo libre. Y eso no le gustó y me dejó en la banca los primeros tres partidos. Tanta presión porque yo era titular, que me dijo ‘Contra Brasil vas a jugar y de titular’.

Cuando Hugo Pérez, nuevo DT de la Selecta, acariciaba el balón como Maradona

-El Brasil luego campeón, con Bebeto Romario, Dunga… ¿Qué se te viene a la mente?

-Que pudimos haberlo ganado, pero porque Bora fue precavido perdemos 1-0 . Expulsaron a Leonardo… Yo tengo el partido y a veces lo veo. Nosotros jugamos como si no hubiéramos estado frente a Brasil, tocamos, llegamos, creamos chances. Sentí que Bora quería llegar al tiempo extra o penaltis porque hubiera sido más ‘digno’ perder de esa manera. Pero los jugadores sabíamos que estábamos dominando y teníamos la oportunidad de ganarlo. Pero que pasa, hace un cambio defensivo y Bebeto nos hace un gol faltando 15 minutos. La gente pensaba que nos iban a golear.

-Un Mundial muy especial también para Estados Unidos.

-Esa Selección quedó en la historia porque Bora le cambió la cara al equipo que antes jugaba al pelotazo y trajo jugadores para jugar un buen estilo. Nosotros teníamos la presión de pasar a la segunda ronda para que FIFA ayudara monetariamente a construir la liga en EE.UU. La razón por la que le habían dado la copa, era para que EE.UU. conociera el fútbol. A la FIFA le convenía el marketing que daba el país. Pero teníamos que clasificar al segunda ronda.

Hugo Pérez ha sido referente del fútbol de los Estados Unidos. Foto EDH: Archivo

-Después de ese mundial, le decís adiós a la Selección y… ¡te viniste al FAS!

-Ya no quise seguir en la Selección y vengo a FAS. Pero no fue premeditado. Yo era cristiano y tuve varios sueños de venir a El Salvador a compartir la palabra de Dios. Había rechazado una oferta del Galaxy por lo económico y en eso me habla alguien y me dice si quería jugar para FAS. Dije bueno, voy a El Salvador. Me habló Mathies Hill, dueño de FAS, y lo primero que me preguntó fue: ‘Hablé con Nicky Orellana de Los Ángeles y me dice que tras el Mundial no estas jugando. ¿Cuanto querés ganar?, Sé que sos caro’. Y le dije: ‘No te preocupés, ofreceme lo que querrás y yo me voy’. Y así fue.

-¿Con qué fútbol y con qué país te encontraste?

-FAS tenía la mejor plantilla con el Mágico, pero tenían 10 años de no ser campeones. Cuando llegué tenía una idea de como se jugaba porque veía a la Selección y partidos. Venía con la ilusión de cooperar y hacer algo, nos costó un poco, incluso se fue el DT Don Carrasco Vivanco, trajeron al uruguayo ( Saúl Lorenzo Rivero), fuimos conscientes, hicimos un buen grupo y quedamos dos veces campeones consecutivamente.

-¿Tu afición por FAS ya era de antes?

-Si, de antes. Venía desde mi abuelo, él había jugado en el FAS. El equipo de FAS que me impresionó fue el que ganó la Interamericana, era el FAS que daba espectáculo. Estaban Jorge, Casadei, Manol Abraham, Piccioni, Nicky Chávez, Recinos, hacían buen fútbol, era un espectáculo. Siempre lo seguí por mi familia.

Hugo Pérez y Jorge “Zarco” Rodríguez en su etapa al mando de la selección de El Salvador.

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