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Un mano a mano con Roberto Hernández, abanderado para Lima 2019

Ayer recibió el pabellón nacional y será quien lo portará en la inauguración de los Juegos Panamericanos. Más allá del atleta, hablamos también con el entrenador, hijo, “padre”, amigo, salvadoreño

El tirador Roberto Hernández, durante una competición pasada. / Foto Por Archivo

Por César Najarro | Jul 09, 2019- 16:10

SAN SALVADOR. Previo a los actos públicos estaba emocionado. Media hora antes de la conferencia de prensa en la que recibió el pabellón nacional de manos del jefe de misión Francisco Ramos, Roberto Hernández se anima a hablar con EDH sobre su nueva vida en el deporte, una que inició en 2015 como entrenador.

Para entonces, confiesa que muchas veces ya no le sentía gusto a los campeonatos nacionales. Cuatro años después, más allá de que se espera que gane medalla en Lima 2019, hay muchos acá en El Salvador que estarán pendiente de él, sus alumnos, futuros atletas de elite, quizás.

No es el típico de tele, figura esbelta, creído, reconocido por la fama de un deporte popular. Tira flechas, es un salvadoreño más, uno que ha ganado medallas mundiales, uno que, por el deporte, se convirtió también en padre.

A la hora buena, rompe el protocolo tras escuchar su nombre. Lleva en mano un comunicado que preparó pero les dice a Guayo Palomo (COES) y Yamil Bukele (Indes) que abusará al tomar en su palabra la de todos los atletas. “Estamos agradecidos con las dos instituciones deportivas de este país, no tienen idea de lo feliz que me siento de ver esta imagen juntos, que vamos a trabajar por un mejor deporte, es lo que necesitaba el país, los atletas, y a partir de acá creo que inicia un nuevo El Salvador, muchas gracias por darnos esta oportunidad”, al referirse al acercamiento de las instituciones.

Roberto Hernández portará la bandera nacional en la inauguración de los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

Al consultarle, previamente, lo que significa para él todo esto que está viviendo, la voz le tiembla un poco. “Llegó un momento que había estado esperando; quizás desde Veracruz (Juegos C.A. y Caribe 2014), sentía que tenía para ser el abanderado porque había ganado una medalla mundial en esa ocasión en individual. Luego también para Barranquilla. Te queda como una espinita, pero Dios sabe cómo son las cosas. Siempre anhelaba (portar la bandera en) unos C.A. y Caribe, y ahora para Panamericanos se me da, y es una plataforma muchísimo más alta, y es un honor de verdad poder portar la bandera. Agradecido que se me haya reconocido. Creo que se tomó en cuenta mucho la trayectoria”.

Tal fue el impacto en su familia, que siempre ha sido muy amante del deporte, que a su madre se le olvidó ir a una cita médica, y su padre, nomás enterarse, se fue a poner una bandera salvadoreña que tienen en casa.

“Para nosotros, que somos una familia de deportes de toda la vida, significa mucho. Para mí, un subidón anímico muy importante, de verdad es algo que significa mucho para un atleta”, cuenta.


Es, como él mismo lo reconoce, una gran responsabilidad porque se espera que pelee sí o sí medalla, incluso de oro. Pero, quizás, muy en el fondo, también ya se ha ganado otras medallas desde otra función, la entrenador.

Empezó en eso en 2015, y estuvo casi los 3 año “ad honorem” (sin recibir salario). “Cuando apliqué en la federación y dije pues no me paguen, yo quiero de verdad crear atletas que trabajen como yo lo hago, creo que funciona, dejenme experimentar, poner atletas que traten de ser integrales, con los valores que practico y que creo que están funcionado. La federación aceptó y ahora te puedo decir que el 70% de los atletas de la federación son nuevos, no todos míos, pero desde que entro como entrenador oficial, todos trabajamos bajo la misma filosofía”.

En medio se ha encontrado con situaciones curiosas. “Muchos padres me dicen que sus hijos no captan el nivel que tengo, que vengo de mundial y estoy a la par de ellos, entrenando, bromeando, etc. Y eso es lo que intento, si sos de alto nivel, no tenés que cambiar tu forma de ser, sino estar con los pies en la tierra y hacerles ver a los jóvenes que igual te vas a sacrificar con ellos, que igual te vas a aventar al suelo para hacer un ejercicio, que es lo que te llevó a estar donde estás. No tenés que cambiar nunca las cosas que te llevaron a estar en lo alto”.

Cuando escuchó la conferencia de Palomo en la que anunció que sería el abanderado, “muchas iban en ese sentido de hacer un rol de una figura siendo atleta; creo que siempre he tratado de proyectar eso, incluso en mis redes sociales, tratar de estar en la línea de ser un atleta que El Salvador quisiera tener. Si eso ayuda a que otros jóvenes tengan un camino a seguir, por mí encantado. No he ayudado solo a mis atletas. Todos estudian en FESA y otros compañeros de ellos me escriben para pedirme consejos. Entonces, eso me hace sentir muy pleno porque estoy ayudando a otra gente que busca lo mismo que yo, poner en alto a El Salvador”.

Parte de los atletas que competirán en los Juegos de Lima, durante la entrega del pabellón nacional y bendición.

Poco a poco, esta doble función de atleta-entrenador le afectó de manera positiva también en su carrera, y le complementó emocionalmente.

“Cuando empecé me dijeron que no iba a dar el ancho, y es cuando más he despegado en mi carrera. Curioso porque entreno el mismo volumen, pero la pasión y entrega es diferente. Estaba en el campo de tiro para el 2015 y para un torneo nacional solo llegaba a tirar flechas, no entrenaba, no pensaba que alguien tuviera posibilidades de ganarme. Era una pérdida de tiempo. Ya Jorge (Jiménez) no me ganaba, luego se retira él, quien era quien me ponía presión, y eso hizo que me relajara mucho y perdí como esa motivación de querer superarme. Solo cuando me decían vas a ir a la Copa del Mundo a China, bueno ahí sí (dejaba todo)”.

Roberto sabe que eso estanca a largo plazo porque lo vivió y se los puede contar a sus alumnos, a sus compañeros en Lima.

“Ahora, el tener a niños, exigirles, tener que demostrar cómo se hace, y que te consideren un atleta top, elite, tirar y que te digan yo quisiera llegar a hacer lo que usted hace, todo eso te motiva”, cuenta.

Otro factor clave ha sido la diversión como parte fundamental de los entrenos con chicos, entrenos con niños que muchas veces viven dramas personales en su entorno, o que practican deporte en condiciones lamentables. “Es fundamental en cualquier campo que alguien que llegue se sienta liberado. A veces, como profesional, cuesta porque estás tirando y pensando que tienes que ganar, dar resultados. Pero ese momento es tuyo, sentirte pleno y que nada más de lo que te rodea te afecte. Y en las funciones de entrenador es como que seas un padre”, dice.

Roberto se sincera y explica que “no tenés idea de las cosas que he tenido que afrontar con mis muchachos, separaciones matrimoniales, problemas familiares, incluso me he tenido que llevar atletas a mi casa, estar pendientes de ellos, de la universidad, poner de mi dinero. Y no me molesta para nada porque estoy dando algo para alguien. Y luego, el día del maestro o del padre te escriben. Y que luego los ves ya plenos, que han superado sus dificultades, eso te cambia completamente la vida, son de las cosas que me llenan, y es la misión que tenemos como entrenadores, hacer que la vida de los demás también sea un poco más fácil”.

Señala en general que hay muchos entrenadores que solo se quedan con la parte técnico-táctica, “pero vos no sabés qué problema puede estar afrontando ese bicho; si no escarbas y llegas al corazón del problema, no te va a dar el 100%. Tenemos que hacer un 100% de ambos, atleta y entrenador, y llegar a esa relación tan íntima y personal donde podás dar un consejo que les marque la vida. Esa oportunidad a mí me ha cambiado mucho y creo que le he cambiado la vida a algunos de mis chicos. Espero poder seguir haciéndolo con más personas”.

Foto/ World Archery

Perfil

Nombre: Roberto Alexander Hernández Maldonado

Deporte: Tiro con arco

Especialidad: Compuesto

Data de: Santa Ana, 9 de enero de 1989

Breve palmarés: Oro en Juegos C.A. y Caribe 2010 y 2 platas. Oro en Panamericano de tiro de Guadalajara 2010. Campeón Panamericanos Río 2006. Plata en C.A. y Caribe Veracruz 2014. Bronce por equipos en Bolivarianos 2017. Oro en C.A. y Caribe 2018. Bronce en II Copa del Mundo 2019.

Ranking: Es el cuarto a nivel panamericano y 16 del mundo.

Estudios: Abogado desde 2018.

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