Daniela Guardado es una paratleta de 18 años sobreviviente de cáncer que encontró en la natación su mejor medicina.
La joven nadadora se ha convertido en un ejemplo y fuente de admiración para otros niños que atraviesan el mismo proceso que ella logró superar. Dos veces al mes, visita el Hospital de Niños Benjamín Bloom y la Fundación Ayúdame a Vivir, donde ofrece charlas y brinda apoyo emocional tanto a los pacientes como a sus familias.
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"A los 10 años, tras una leve caída, empecé a presentar síntomas poco comunes para un simple golpe: dolor, inflamación, dificultad para caminar y correr. Cuando estos síntomas empeoraron, decidimos buscar una opinión médica más especializada. Fuimos al Hospital Bloom, me ingresaron, me hicieron una biopsia y recibimos el diagnóstico: tenía un osteosarcoma, es decir, un tumor en mi pierna izquierda", relató la paratleta.

"Mis abuelos me criaron y, cuando nos dijeron que tenía esta enfermedad, nos preocupamos. Aceptar la amputación fue la mejor decisión", expresó Daniela.
Doña Juana, su abuela, recuerda a su nieta como una niña fuerte desde pequeña: "El privilegio más grande que he tenido es ser la abuela de Daniela. Es una niña muy fuerte, feliz y con muchas capacidades para aprender", aseguró Aparicio.

"Desde pequeña me gustaba la natación. A los 8 años practicaba en un lugar cercano a casa, pero retomé el deporte a los 15 de manera más profesional. Mi entrenadora, Alicia Soriano, me motivó a regresar y entrenar competitivamente, lo que me hizo muy feliz", comentó Guardado.
En los Juegos del Consejo del Istmo Centroamericano de Deporte y Recreación (Codicader) para Estudiantes con Discapacidad, realizados en Panamá el año pasado, Daniela ganó dos medallas de oro en las pruebas de 100 y 50 metros libres, clase deportiva S9. Hoy, Daniela está enfocada en convertirse en nadadora de alto rendimiento, representar a su país.

Además, ha logrado importantes metas académicas. Se graduó del Itexsal como bachiller, habla inglés y, el año pasado, obtuvo una especialidad en Finanzas Administrativas. Actualmente, estudia la licenciatura en Relaciones y Negocios Internacionales en la Universidad Evangélica.
Con el deseo de ayudar a quienes enfrentan esta enfermedad, en 2018, con apenas 11 años, Daniela creó la marca Dani Slime, un juguete infantil similar a una masa o gelatina elástica y viscosa. A través de sus redes sociales, vende este producto y destina los fondos recaudados a ayudar a quienes lo necesiten. Un legado único para el deporte y la sociedad.
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