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Indes contó la vida dura de Yuri Rodríguez, en la cárcel

En su juventud, el atleta estuvo preso, pero su superación lo llevó a estudiar, a las pesas, y al físico. Ahora, es un referente

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Yuri Rodríguez (c), en el escenario que ahora le ha dado un segundo lugar mundial, con una plata. / Foto Por Cortesía Indes

Por Varinia Escalante / Twitter: @VSkalanT | Nov 08, 2019- 21:52

Yuri Rodríguez, con 14 años de práctica en el fisicoculturismo, ha tenido “una vida muy dura”. Él mismo lo externó así, desde que se convirtió en campeón Panamericano, en Lima, en agosto pasado.

Pero para el subcampeón del mundo, su historia ha sido de constante superación, desde aquellos momentos donde trabajó desde muy niño en talleres mecánicos y en un supermercado, hasta esa etapa en la que tocó fondo.

Y es que cuando estudió en el Instituto Nacional General “Francisco Menéndez” (Inframen) estuvo involucrado en riñas estudiantiles, tal y como lo confirmó Indes, y una de ellas lo llevó a la cárcel.

Yuri estuvo recluido en el Centro Penal “La Esperanza”, en Mariona, durante algunos años. Sin embargo, no cesó nunca su espíritu de buscar ser alguien en la vida, lo que lo llevó a terminar su bachillerato. Además, su buen comportamiento “lo llevó al programa de rehabilitación y reinserción social”, expuso en una nota Indes, y luego pasó a la Universidad de El Salvador, donde comenzó a cursar la carrera de ingeniería, pero no la pudo terminar.

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Con su pergamino y su medalla. Oficialmente, es el segundo cuerpo mejor del planeta. Foto EDH/Cortesía Indes

Fue en la cárcel donde, previamente, conoció las pesas y quería moldear su cuerpo. Pero para llegar a eso, Yuri no olvida que trabajó como repartidor de volantes en una tienda de abarrotes, y fue parte de un grupo coreográfico como bailarín, para una marca de pan. Para después laborar en gimnasios, donde ya ahí pudo moldear su cuerpo, para ser competitivo.

No obstante, en la UES tuvo su primera competencia en los Juegos Interfacultades, en 2005, y ganó, para su sorpresa. “Fue bonito, pero quería aspirar a más”, relató. Todo eso lo motivó a seguir con su carrera, aunque siempre ha reconocido que era “muy flaquito y la gente decía que cómo iba a cambiar el cuerpo” para ser un gran fisicoculturista. Pero lo logró. Y con éxito.

De ahí para acá, su historia ya fue otra. Comenzó a ganar, fue seleccionado y llegó a ser campeón nacional, regional y panamericano. Ahora ser el segundo mejor cuerpo del mundo en su categoría.

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