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La gran historia de la Superwoman salvadoreña, Aixa Martínez

La ultraatleta logró el primer lugar en femenino en un evento que equivale a cinco ironman consecutivos, en los que durmió apenas 5 horas en 6 días y recorrió 19 km nadando, 900 en bici y 211 corriendo

Por César Najarro | Twitter: @cjnajarro |

Aixa Martínez posa con la bandera cuscatleca tras ganar un evento equivalente a 5 Ironman consecutivos, en 122 horas. Foto: Cortesía Aixa Martínez

A veces, la realidad supera a la ficción. La Superwoman no está en los estudios de Hollywood, aunque anduvo en Estados Unidos. Se trata de la salvadoreña Aixa Martínez, una ultra atleta con récords mundiales que acaba de realizar una proeza, algo histórico, un hecho, que, para entenderlo, ni siquiera súper atletas podrían completar.

Aixa formó parte de un increíble grupo de competidores que se atrevió a realizar el equivalente a cinco Ironman consecutivos. Un Ironman es un evento de triatlón, es decir, una combinación entre natación, ciclismo y carrera pedestre en el que se recorren 3 mil 800 metros en el agua, 180 kilómetros en bicicleta y otros 42 a pie.

Salvadoreña Aixa Martínez se consagra como una ultra campeona en EE.UU.

En el “Continuous Quintuple Anvi”, en el marco del “Virginia Anvil Fest 2021”, en Estados Unidos, Aixa realizó eso por cinco, es decir, cinco Ironman consecutivos en los que, además, al ser “Continuous”, todo el tiempo cuenta, incluido el de dormir, el de comer, el de ir al baño, etc. Es un evento casi de “supervivencia” y al que muchos podrían considerar insano, o una locura. La salvadoreña acabó con el primer lugar en damas y el cuarto general.

Para tener una noción de lo complejo que es, Aixa apenas durmió 5 horas en total en intervalos de siestas de 20 minutos repartidos en 6 días, desde el lunes hasta el sábado pasado, en los que completó todo ese recorrido, ¡1130 kilómetros! Claro, confiesa que “llegué a alucinar, me caí de la bici una vez, me dañé un músculo, ya para correr no podía y caminé en la última maratón y media”.

Aixa contó con el apoyo de los salvadoreños Karla Menjívar, Raúl Valdez, Luis Barraza y David Bolaños. Foto: Cortesía Aixa Martínez

Todo ese sacrificio valió la pena. La cuscatleca puso en alto el nombre del país en una de las pruebas más extenuantes del planeta, no apta para cualquiera, en un esfuerzo físico y mental sin igual que lleva al límite al espirito humano de superación.

“Esto es como la vida, con altos y bajos, y depende de la actitud de uno. Es un sueño lo que he logrado. Cada vez siento más apoyo en las competencias y ha sido lindísimo recibir infinidad de mensajes”

Aixa Martínez, Ultramaratonista salvadoreña.

Y de eso sabe mucho Aixa. Madre soltera desde 2012 tras divorciarse, lleva a la par su trabajo de administradora de empresas, el deporte y la crianza de su hijo.

Dura motivación

Apenas 20 días antes del evento, y luego de una preparación extrema, a sus padres los hospitalizaron debido a que se enfermaron de Covid-19. “Mi padre iba a morir, estaba muy grave, cuando empezó a mejorar, hablamos y me dijo que quería que compitiera. Le dediqué la carrera a ellos y a Dios. ¿Por qué te cuento esto? Porque la preparación para un evento de este tipo es más de fortaleza mental, emocional, no tanto física. Es imposible prepararse recorriendo las distancias de la prueba, se necesita demasiado tiempo; pero uno sí puede entrenar mental y emocionalmente”, dijo.

“Además, hace poco perdí a dos seres queridos, dos familiares. De cierta forma, lidiar con esa pérdida me hizo aprender mucho de mí, y me hizo ganar cierta fuerza, dos angelitos, dos sobrinitos, que por ciertos accidentes están en el cielo”, contó.

Aixa Martínez toma una siesta de 20 minutos para volver a la carrera. Foto: Cortesía Aixa Martínez

1,130

los kilómetros recorrió Aixa Martínez en 122 horas 40:16 para ganar en damas el “Continuous Quintuple Anvi” en EE.UU. y ser la cuarta en general.

Esa fuerza mental parte de algo intrínseco en ella, pero también de una determinación por seguir adelante, en lo cotidiano, y que aprendió en el rol de ser madre soltera, trabajadora, atleta, todo al mismo tiempo: nunca detenerse, nunca darse por vencida.

Así pues, muchas veces combinaba entrenos con la vida diaria que a cualquiera le podrían parecer una locura. Por ejemplo, narró a CANCHA que “soy mamá, tengo mi propio trabajo, no tengo empleada en casa, cocino, hago todo, y ha sido un año bien cansado desde la pandemia. Así que trato de dedicarle tiempo a mi hijo y lo que hago es que sigo una vida normal, luego, en la noche, en vez de ir a dormir, entreno, hago bicicleta, no duermo hoy, por ejemplo, al día siguiente llevo a mi hijo al colegio, sigo todo normal. Es tratar de mantenerse lo más activo posible”, cuenta.

En otra ocasión, acompañó a su amiga Alfa Karina Arrué, montañista, al Reto del Volcán, un evento en el que Aixa terminó escalando seis veces el Lamatepec en dos días. “Subí, luego bajé a traer a mi hijo al colegio, a hacer mis cosas, almuerzo, luego, con unas amigas… en total, unas 61 horas activa. No se trata de 61 horas entrenando, pero sí con entrenos dinámicos, bonitos. Esa vez, entre idas y venidas, lo escalé cuatro veces en una semana”, contó.

Parte del recorrido en ciclismo por parte de Aixa Martínez. Foto: Cortesía Aixa Martínez

Su otra vida

Además de madre y súper atleta, Aixa también es una administradora de empresas. Trabaja en esa área en el Hospital Paravida Healthcare, una empresa familiar. Aparte, también es entrenadora de triatlón, aunque principalmente en línea.

“Tengo 10 personas, casi todas, salvo una acá, están entrenando en Estados Unidos. Les doy seguimiento en línea, planes, a través de una aplicación y de lo que marca el reloj inteligente”, contó.

Al consultarle si no es un riesgo para la salud este ritmo de vida que a veces se ha impuesto para lograr lo que casi todos los seres humanos ni soñarían recorrer, quizás, en todo un mes o más, afirma que “al contrario, no hay riesgo, si usted viera el registro de quiénes realizan la mayoría de estas pruebas, es como una actividad física de longevidad. Para comenzar, he visto gente de 18 hasta los 78, 80 años haciéndolo, porque no es a máxima velocidad, no es a tope, entonces, no fuerzas tu cuerpo y es muy raro lesionarse. La gente que más lo hace es de un rango de entre 40-50 años. Para mí, ahorita, ha sido divino hacer un quíntuple (5 veces Ironman en una semana), pero no quiero hacerlo pronto de nuevo, porque requiere mucho tiempo, quiero seguir disfrutando a mi hijo, y también tengo otros nuevos proyectos en el área deportiva, como desarrollar y lanzar mi marca”, cuenta.

Aixa es símbolo de lucha, perseverancia, pero también de una filosofía que, en general, mantienen los que realizan este tipo de deportes extremos, pues les exige una forma de vida diferente, sumamente saludable, conectada con la naturaleza.

Aixa llega a meta como la primera mujer en lograrlo y la cuarta en general del evento. Foto: Cortesía Aixa Martínez

Y esta consiste en entender que la vida es muy corta, que hay que vivirla al máximo, con tiempo de calidad para la familia, los amigos, para uno mismo, y que no hay límites más que los que uno se impone.

Martínez ni siquiera ha contado con apoyo durante gran parte de su carrera deportiva (desde hace más de 10 años que comenzó) y ha llegado hasta lograr récords mundiales. A partir de 2019, recibió el apoyo de Michelob Ultra y, posteriormente, se fueron sumando Garmin El Salvador, Enterex, ACSport, Headsweats Latam e Indes.

Para el evento que ganó, durante la primer jornada no pudo contar con un equipo como el resto de competidores, aunque luego se sumaron varios salvadoreños para apoyarle.

“Cambiaron el lugar para nadar. Mientras todos al salir tenían quien les condujera el vehículo, a mí me tocó manejar hacia el siguiente sitio. Yo llegué sola al evento, mi apoyo era mi madre, pero estaba enferma. Así que, al salir del agua, me tocó manejar súper cansada, mareada. Ahí cambié la estrategia, me tomé dos horas, me bañé, comí tranquila, sabía que después no iba a parar”.

Y así fue, Aixa comenzó tres días seguidos en bicicleta en los que hacía siestas de 20 minutos. La despertaban los salvadoreños Karla Menjívar y Raúl Valdez, quienes le acompañaron en esa etapa (el último día estuvieron Luis Barraza y David Bolaños). Así pudo abrir un margen con las demás competidoras, mantenerse en el grupo de punteros (tres hombres y ella), y “hasta se sorprendían porque en algunos momentos iba al frente en la bicicleta, y me decían ‘increíble pedalear con vos, nos pasas, lloviendo, está oscuro, y siempre con esa sonrisa. ¿Cómo le hacés’”.

Y es que Aixa se ganó también los aplausos por su actitud, por nunca borrar esa sonrisa del rostro. Y por culminar una odisea cual Superwoman para luego volver a la rutina. El lunes por la noche volvió al país para retomar su rol de mamá, empresaria, trabajadora, ama de casa. Ahí donde ser Superwoman también cuenta, quizás más. Como le dijo su hijo antes de que viajara, confiado en que ella ganaría. “Si vos competís contra Superwoman, estoy seguro que le ganás”.

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