Opinión

OPINIÓN: Los Warriors deben resurgir

Una columna de Roger Valdivieso, periodista deportivo

Golden State Warriors buscará el tricampeonato de la NBA. Foto / Twitter: @warriors

Por Roger Valdivieso | Nov 12, 2019- 06:39

El deporte es como la vida misma. Puedes pasar de estar en el mejor momento de tu vida al peor en un abrir y cerrar de ojos. Pasar de tocar el cielo con las manos a estar en lo más bajo. Ver cómo, en efecto, las calamidades de distinta naturaleza no llegan solas y parecen haber estado esperando para llegar casi al mismo tiempo.

Ejemplos en el deporte individual y colectivo, sobran. Rápido, y de la chistera, puedo sacar al velocista Ben Johnson en 1988, Diego Armando Maradona en 1994, Sam Allardyce y sus 67 días como míster de la selección de Inglaterra.

…Y los Golden State Warriors. Desde 2015, los Warriors (junto a los Cavaliers de LeBron James) fueron el equipo dominante de la NBA. Protagonistas de las últimas cinco finales de la NBA (ganaron 3), con un grupo de jugadores letales en su nómina, con un entrenador brillante (Steve Kerr) y una directiva dispuesta a darle el talento necesario para ganar. A esa directiva la asesoraba el “Hombre Logo” de la NBA, Jerry West. Don Jerry, por cierto, fue quien ayudó a traer al equipo por la vía del draft a algunos jugadores que usted tal vez conoce: Stephen Curry, Klay Thompson, Draymond Green.

Que Kevin Durant decidiera firmar un contrato con Golden State parecía hasta injusto. ¿Cómo se le podía ganar a este equipo? La respuesta era: no se podía. Con Durant a plenitud se ganaron dos títulos y él fue el JMV de esas dos finales.

Foto: Facebook Roger Valdivieso

Todo bien, ¿no?
La historia ya la conoce. Lesiones (unas más serias que otras). Curry, Thompson, Iguodala, Looney, Durant (sobre todo, Durant) y Kawhi Leonard y los Raptors se llevaron el trofeo O’Brien a Canadá en seis juegos. Miserable manera de despedir su viejo estadio antes de inaugurar el Chase Center.

¿Más? Sí. Klay Thompson se rompió un ligamento y si tenemos suerte lo veremos después del Juego de las Estrellas. Kevin Durant, lesionado del tendón de Aquiles y todo, se fue a Brooklyn. D’Angelo Russell y Draymond Green, con sendos problemas físicos. Y encima, el golpe de gracia, la lesión de Curry.

Ya algunos escriben el obituario de la dinastía que fue. Jerry West regresó a Los Ángeles (esta vez, con los Clippers), LeBron James se juntó con Anthony Davis en LakerLandia, y el último victimario de los Warriors, Kawhi Leonard, se mudó al otro lado del pasillo de los Lakers junto a Paul George. Russell Westbrook se juntó con James Harden en Houston. Salir vivo del Oeste se plantea cada vez más difícil.

Lo cierto es que hoy por hoy, Golden State es un equipo joven, sin experiencia, y sin el mismo calibre de superestrellas que tienen sus rivales. Pero el trabajo lo siguen haciendo.

Juventud e inexperiencia no significa ausencia de talento. Y cuando los Splash Brothers regresen a la duela en plenitud (aunque a Curry posiblemente no lo veamos más esta temporada), los Warrioris serán como mínimo un equipo de respeto, bien manejado, en una plaza (San Francisco) que ya muchos desearan para poder vivir, y que le puede ofrecer a otra superestrella el camino a la gloria.

A Golden State, como a todos en la vida en algún momento, le tocará levantarse, sacudirse el lodo y volver por sus fueros.

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