Opinión

OPINIÓN: Aprender y no repetir los errores de una negra noche

Una columna de Gustavo Flores

Dos policías heridos previo al juego Alianza y Olimpia (Honduras) en estadio Las Delicias. Foto EDH/ Húber Rosales

Por Gustavo Flores | Twitter: @Gusflores21 | Ene 12, 2020- 20:23

Lo sucedido la semana pasada en el marco de la Copa Premier en las afueras del estadio Las Delicias dio la vuelta en las noticias de Latinoamérica. Otra vez el fútbol salvadoreño tocado, siendo novedad por su costado negativo. La pésima organización de un partido de alto riesgo como el que significaba el que iban a jugar Alianza y Olimpia fue el detonante para que los violentos otra vez se salieran con la suya. Y el fútbol tuviera otra negra noche.

Alianza ya está fuera de la competencia y se pierde de jugar una final de un torneo amistoso pero de jerarquía internacional (no era nada descabellado pensar que podía dar vuelta el 0-1). Hoy todo es historia pasada.

Es cierto que Olimpia no informó como debía a sus aficionados que no podían ingresar al estadio en El Salvador; también es cierto que es difícil controlar a violentos cuando están decididos a llevar a cabo su violencia.

Sin embargo, la suspensión del juego se dio por la agresión al bus de los jugadores y no por las agresiones entre las “supuestas” aficiones de ambos bandos. Las pedradas de los cobardes impactaron en el bus de Olimpia y esta vez no lastimaron a nadie como lamentablemente sí sucedió con los jugadores de Alianza hace dos años en Honduras con las pedradas lanzadas… por otros cobardes. Un hecho no justifica para nada el otro. Ambos son aberrantes y censurables, no importa la camiseta que dicen “defender” (otra mentira gigante de los fanáticos).

Tampoco estoy de acuerdo con las declaraciones de Pedro Troglio, el entrenador argentino de Olimpia, quien dijo sobre las pedradas: “ya sabíamos que nos iba a pasar desde que fuimos a entrenar a ese estadio”. Es cierto que Las Delicias debe una entrada segura a los equipos visitante pero las agresiones a buses se dan, lamentablemente, en otros escenarios también… Sin ir más lejos, en el de Olimpia. Se trata de achicar los riesgos, no del escenario.

Si hay algo que se puede rescatar de este tipo de situaciones es aprender de los errores para el futuro. La prevención debe ser la prioridad. Una escolta reforzada, unos preparativos adecuados, un cronograma serio para evitar situaciones de riesgo como las vividas en Santa Tecla y que cualquiera podría haber imaginado un día antes.

Una mala organización empañó lo que era una muy buena participación deportiva del Alianza con chances reales de hasta ganar la Copa. Que no se repita es el desafío y el trabajo para apuntar hacia adelante. Y que por una vez el fútbol salvadoreño sea noticia por algún título internacional y no por desórdenes, despropósitos, amaños o ilegalidades.

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