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OPINIÓN: Las lecciones que dejó la derrota de México para la Selecta

Tata Martino lleva más de dos años al frente del cuadro azteca y aún no rinde los frutos. Para cosechar, hay que tener paciencia, como con la Selecta

Por César Najarro / Twitter: @cjnajarro |

Hugo Pérez, en un entreno de la Selecta. Foto Cortesía La Selecta

Comparar a veces puede ser odioso, además de una ilusión, sobre todo cuando hablamos del Tri mexicano y de la Selecta cuscatleca. No lo afirmo por talento, sino por cuestiones estructurales. Bien dice el dicho que no hay que hacerlo con peras y manzanas.

O, lo que es lo mismo, el mercado azteca es miles de veces más amplio, lo que implica mucha más plata para invertir no sólamente en canchas, sino en la formación de entrenadores y jugadores, de fuerzas básicas, y de poder contratar a rivales de otras latitudes que ayuden a mejorar la competitividad interna.

Pero más allá de hacer un repaso histórico y estructural de las diferencias de por qué México o Estados Unidos (ganó al primero la final de Copa Oro el domingo) son los tatas de la región, la derrota del Tri deja una lección interesante a la Selecta, a la directiva de la Federación Salvadoreña de Fútbol (Fesfut), a la afición, al periodismo nacional

Tata Martino, entrenador argentino de grandes latitutes que dirige a México, fue anunciado en diciembre de 2018. Es decir, lleva más de dos años en este proyecto que, para la opinión de muchos periodistas aztecas, terminó de nuevo en fracaso.

Ya lo advertían algunos cuando vieron cómo no pasaron del 0-0 contra Trinidad y Tobago, cómo El Salvador casi les empata (1-0) y terminaron pidiendo la hora, o cómo derrotaron a Canadá con mucho sufrimiento y dramatismo. Les desnudó Estados Unidos, pero una selección formada por elementos “B” o “C” en algunos casos (sus principales jugadores, los que militan en los equipos top del mundo, no fueron convocados).

Pues bien, con Hugo Pérez al frente de la Selecta, mucha gente se ha emocionado y cree que iremos al Mundial. ¡Señores, señoras, no vamos a ir al Mundial de Qatar 2022, NO VAMOS A IR! ¿Por qué digo esto? ¿Soy mal salvadoreño? ¿Me cae mal Pérez? ¿Odio a la Fesfut? No.

Lo afirmo porque es lo más lógico, no porque tenga una bola de cristal para ver el futuro o por las razones anteriores en esas preguntas que cualquier salvadoreño con sangre azul y blanca podría plantearme.

Es lo más lógico porque Pérez acaba de llegar, porque competiremos en la octogonal contra países que llevan mucho más tiempo trabajando una idea colectiva, y por todas las razones estructurales que todos los del mundo del fútbol ya sabe de El Salvador.

Es lo más lógico porque, si equipos como México, que tienen talento a granel y llevan más de dos años con Martino al frente pueden perder, pueden sufrir contra Trinidad y Tobago, lo más normal es también que a los salvadoreños, que empiezan con una nueva idea, se les complique muchísimo la octogonal contra los Davies (Bayern Münich alemán) de Canadá, los Herrera aztecas (Atlético de Madrid español), los Pulisic estadounidenses (Chelsea inglés), es decir, cuando vengan los de a de veras de estas selecciones que nos llevan más tiempo, rodaje, experiencia y capacidad económica.

OJALÁ ME EQUIVOQUE. Ojalá me siga sorprendiendo Hugo Pérez y su equipo, ojalá me cierre la boca, ojalá cubra yo los partidos en el Cuscatlán, que grite los goles de la victoria ante México, y Estados Unidos, y que volvamos a un Mundial… pero lo más lógico es dejar trabajar en paz a Hugo Pérez, pues él y su equipo, gracias a lo que los jugadores han hecho en la cancha, se han ganado ese respeto. Hay que pensar en el próximo mundial, pero dejando que siga desarrollando desde ya su idea.

Si De los Cobos, el Primi Maradiaga, u otros gozaron de enorme tiempo y oportunidades, por qué no Pérez, quien en muy poco y con los mismos problemas estructurales o, quizás peores (sumado lo de la pandemia), le ha cambiado la cara a esta Selecta, a este grupo en el que ahora, al menos, podemos sentirnos orgullosos porque México terminó pidiendo la hora, porque no se achicaron por el 3-0 en contra ante Qatar y fueron a buscar el empate, porque terminamos con un jugador ganando el premio a la combatividad de Copa Oro (Bryan Tamacas), porque descubrimos que sí tenemos delanteros (David Rugamas, Joaquín Rivas) aunque todo mundo decía que no, porque hasta ESPN México, que siempre ve sólo al norte, incluye a un cuscateco (Rivas) en el 11 ideal de la fase de grupos de la Gold Cup.

Pero si llega a pasar lo lógico, no ir al Mundial, en vez de tirar piedras y decepcionarse, hay que pensar en lo que el Tata Martino y compañía están viviendo, pese a tener miles de oportunidades mejores para desarrollarse que El Salvador. No es ser conformista, yo también quiero soñar con el Mundial, pero sueño mejor con un cambio estructural, y no es Pérez quien lo comandará. Él es el capitán del barco llamado Selecta, pero no es quien toma decisiones del fútbol en nuestro país, ni de otras situaciones estructurales que también afectan cultural, económica y físicamente a nuestros atletas. Para esos cambios, falta mucho y no hay aún capitán.

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