Fútbol

La nueva vida de Paolo Suárez en Estados Unidos, entrenador de niños y trabajo en una empresa de mudanza

El uruguayo-salvadoreño ya retirado vive una nueva etapa donde no deja de estar alejado del fútbol, además con nuevos desafíos

El mayor de los hermanos Suárez es parte fundamental de la Academia Herndon Youth Soccer. Foto EDH/Cortesía Paolo Suárez

Por Varinia Escalante | Twitter: @VSkalanT | Mar 20, 2020- 14:49

Sus goles, sus festejos, su toque fino en la media han quedado atrás. Y un retiro silencioso es el que ahora lo acompaña. Eso es el que ha vivido Paolo Suárez, recientemente. El volante charrúa-salvadoreño colgó ya los botines, de manera profesional, y el fútbol ha dado para él un giro. Se mudó al condado de Washington, del Estado de Virginia, en Estados Unidos, y ahora se dedica a ser entrenador de fútbol de chicos.

Para el mediocampista, ex de Isidro Metapán, en El Salvador, y ex de Comunicaciones de Guatemala, este es un “lindo” nuevo reto que le da la bienvenida para disfrutar otro rol dentro de su pasión futbolera. Ya no en el campo, tocando el balón, sino atrás, en el banquillo técnico. Suárez, quien dijo adiós al deporte sin anunciarlo, contó a Cancha que hoy está en el proyecto de unos amigos que le abrieron una puerta grande, para trabajar al fútbol con la Academia Herndon Youth Soccer (HYS).

El mediocampista Paolo Suárez (derecha) comparte con un grupo de alumnos de la Academia Herndon Youth Soccer, días antes de declararse la pandemía. Foto EDH/Cortesía Paolo Suárez

“Estoy en un proyecto de unos amigos que ya están bien encaminados (Academia) y me tomaron en cuenta para entrenar niños. Tenemos torneos y competencias federadas, y creo que es una bonita oportunidad para mí de empezar a meterme en lo que es después del fútbol, de mi retiro”, se sinceró. En cuanto a todo su trabajo, explicó cómo es su cargo y cómo van las jornadas de entrenamientos: “Empezamos a entrenar a niños a partir de los seis a ocho años, que es más bien recreativo, no competitivo.

Pero después de los nueve años en adelante, hasta los 18, ya es competencia federada”, detalló. “Mi cargo es andar en todas las categorías, en todas las divisionales, en distintas ciudades, y ando asistiendo en los entrenos, corrigiendo cosas: cómo controlar la pelota, el desmarque, la definición, y más cosas ofensivas que defensivas”. “Ahora estoy viendo y corrigiendo como entrenador, pero también si veo buenos jugadores les digo a los entrenadores principales y ahí conversamos. Me buscan mucho para la parte ofensiva y para motivar a los niños”, complementó.

Según “el Conejo”, los entrenamientos “empiezan a partir de las 5:00 de la tarde hasta 8:00 de la noche. Son tres horas”. “En mi función, la categoría que me han asignado es de la edad de 13 años, y entrenamos martes y jueves; y, después, los fines de semana, tenemos competencia. Pero, como también ando viendo otras categorías, también voy miércoles y viernes”. Además, afirmó que no es complejo entrenar a este grupo de adolescentes. “Estoy en un Academia donde casi todos los chicos son buenos, no es tan difícil corregirlos, son mínimos los detalles que hay que decirles, porque están bien fundamentados, la verdad”, dijo.

Suárez (a la izquierda) dirigiendo en un partido oficial, días antes del aislamiento. Foto EDH/Cortesía Paolo Suárez

Suárez señaló que esta oportunidad lo motiva y la valora mucho: “Uno, cuando se retira del fútbol, lo que más quiere es seguir enrolado en él, en las canchas, y todo, y qué mejor oportunidad que empezar a trabajar con niños. Ahora, empiezo a tramitar mi licencia para ya sacar el curso de entrenador. Eso también me tiene muy motivado”. “Significa algo muy grande, muy lindo, un desafío nuevo en mi carrera, en otra etapa de mi vida, ya no como jugador, pero sí siempre el espíritu de jugador está. Porque cuando estoy con los chicos jugando, me pongo a jugar con ellos, hago definición, corro, hago rondito, me veo como un jugador más aunque estoy de otro lado. Ellos te motivan y eso es lo que más me gusta”. Si considera que es difícil estar ahora del otro lado, siendo el cerebro de un equipo para dirigirlo, expresó: “No, es lindo, es lindo. Ya estoy asimilando bien, ya en mi cabeza está en que ya no juego profesional. Estoy leyendo mucho. Ando igual jugando amateur, pero hay que saber separar cuál es mi función y que mi vida como jugador profesional ya quedó atrás. Estoy muy ilusionado con este nuevo reto”.

A pesar de que ya no está jugando profesionalmente, acepta que juega “los sábados y domingos (amateur), con amigos, gente que lo invita a uno a jugar y uno va. Pero tengo que andar dirigiendo a los niños y viendo los partidos oficiales de los torneos”.

Adiós al Paolo futbolista

Preguntado sobre si ahora es ya el retiro definitivo, porque ya lo había dicho antes y terminó jugando un año más con Metapán, declaró: “Retiro. Ya retiro. Ya definitivo. Estoy muy bien acá, en Estados Unidos, también estoy con unos amigos en una empresa de mudanza, en el día ando manejando, dejando clientes para trabajar en mudanzas, y nada, después está esto del fútbol. Así que estoy muy bien, muy contento”.

En ese sentido, Suárez aclaró: “Tengo la compañía (de mudanza) con un amigo, pero solo lo que se hace es que a la gente que no tiene carro la llevamos al lugar donde hay que hacer la mudanza, y después los vamos a buscar. Llevamos a la gente, venimos, y agarramos otra gente y la llevamos, y así”. Si le hubiese gustado un partido homenaje, habló al respecto y manifestó que no. “Con alguna gente de Metapán, con Roberto Campos y Óscar Flores (dirigentes salvadoreños), manejaron hacerme un partido de despedida, pero yo no quise, la verdad. Prefiero así. (…)

Paolo Suárez celebra el primer gol de los caleros ante el Once Municipal. El Metapán comparte el liderato del Apertura con el Alianza con 10 puntos.

Paolo Suárez celebra el primer gol de los caleros ante el Once Municipal. El Metapán comparte el liderato del Apertura con el Alianza con 10 puntos.

Tanto la gente de Metapán como de Comunicaciones, me dijeron y querían ellos que fuera un partido entre Metapán y Comunicaciones, y yo jugar medio tiempo para cada equipo, pero al final yo no le tomé mucho interés, porque así estoy bien”. Los planes de Paolo son grandes y otro de sus objetivos es que, en algún momento, su hermano Luis, delantero del Barcelona, llegue a la Academia.

“Con el tiempo se va a dar todo. Él tiene una agenda muy apretada, la verdad, que a veces ni vacaciones tiene. Pero lo tomo tranquilo, no me desespera, sé que todo llega a su tiempo y espero y confío en Dios en que algún día él pueda venir acá, a la Academia”, resumió. Este es el ahora nuevo Paolo. El que no dejará de llevar en la sangre su amor por el fútbol, ese que le dio tantas alegrías y satisfacciones. “El fútbol lindo me regaló en total 11 títulos, pero lo que más llena es que toda la gente habla de mí como persona y no como jugador”.

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