Fútbol

VIDEO: Lisandro Pohl: “Hasta muchacha les mando a los apartamentos a los jugadores”

Alianza es, hoy por hoy, el equipo del momento. Pero, ¿a qué aspira más allá de superar en títulos a Águila y FAS? Conoce la reflexión de su director ejecutivo del por qué es imposible pensar en vender jugadores hacia el exterior

El apoyo de la afición, la posibilidad de vender jugadores y la estancia de Daniel Passarella en el país, los temas de la tercera entrega con Lisandro Pohl

Por César Najarro | Twitter: @cjnajarro | May 27, 2020- 04:00

En el fútbol, la venta de jugadores es clave para poder crecer. Costa Rica es el mejor ejemplo en Centroamérica, y ya los equipos están también invirtiendo en proyectos de complejos millonarios, como Alajuelense o Saprissa. Gran parte de la inversión viene del sector privado, pero la clave parece ser la venta de jugadores para comenzar. En el país, es un tema casi inexplorado. ¿Está dentro de los planes de Alianza apostar hacia esa vía? Entiendo que la venida de Passarella tenía esa visión… pero dentro de la filosofía de Alianza, esa es una apuesta…

Sí, es un plan pero más a largo plazo. El aficionado y el periodismo lo que no quiere entender es que nosotros, quizás, a nivel de apoyo es de los que menos recibimos en Centroamérica. Costa Rica, Honduras, Guatemala, aún Panamá, están recibiendo más apoyo, tanto del gobierno como de la empresa privada. Acá no, cada equipo ve cómo logra, y encima, las aficiones son bien resultadistas, no te acompañan todos los torneos, todos los partidos.

Entonces, con los ingresos que te generan es imposible pensar en inversiones a largo plazo al estilo de Alajuela. Saprissa, por ejemplo, tienen un promedio de asistencia de casi entre 8 y 9 mil aficionados por partido, y la entrada más barata de ellos, si no me equivoco es 10 dólares, y la más cara 100. Mirá ese rango partido tras partido de local.

Nosotros acá, cuando ponés entradas a 4 dólares, mucha gente se queja y quiere que le pongas a 2 dólares. Y la más cara es 15 dólares, con un promedio de aficionados de 3 mil a 3 mil 500. ¿Cómo comparás ese nivel de ingresos sólo con la asistencia? Y las televisoras les pagan mucho más. En Honduras, pagan tres veces lo que aquí nos dan a nosotros. Es imposible, tú no podés hablar de esas inversiones en un mercado tan pobre.

La Liga Deportiva Alajuelense de Costa Rica invirtió 6 millones de dólares en su centro deportivo. Foto EDH / Archivo

Y cuál puede ser la clave. En un foro de administración deportiva, veíamos que Costa Rica empezó a generar capital semilla con la venta de un jugador, y así sucesivamente. Por ejemplo, si se tiene a un ‘Fito Zelaya’, lograr venderlo no para tener un centro de 6 millones de dólares y estadio propio como Alajuelense, pero sí para comenzar a trabajar las canteras con el fin de exportar jugadores y sembrar esa semillita a largo plazo…

Todo viene a nivel cultural y el peso de los mercados. No podés comparar el mercado salvadoreño de 5 millones de habitantes con uno como Guatemala, de 12, con México ni comparemos. Para una empresa, invertir en un fútbol de un mercado de 12 millones de habitantes es más rentable que en uno que te ven 5 millones. Ahí ya las empresas, obviamente, además la fortaleza que tienen es mucho más grande, tienen más capacidad de invertir, acá no.

De ahí tenés a nivel cultural. Obviamente cuando hay mercados en donde el jugador está acostumbrado a ganar más, pues culturalmente va creciendo, salís de andar en bus a carro, de estar en una choza a tener tu casita o tu apartamento, y ese proceso lo ves en todos lados, inclusive acá. Pero allá ocurre desde hace más años. Entonces, el jugador va adquiriendo una cultura que lo va ayudando a desarrollarse al punto que lo puede hacer interesante para mercados más fuertes.

Cuando tú vas a la Selección y rendís, entonces se te abre una ventana a nivel internacional, y ahí empiezan a venir los contactos. Pero el jugador no entiende que para salir no basta tu habilidad, sino también tu educación, tu formación.

O sea, aquí el que estudia es porque viene de un nivel y quiere sacar su título, pero la mayoría se queda sólo con jugar, y no entienden que cuando tú vas a hablar con equipos más profesionales, los directivos también son ejecutivos, profesionales, educados, y cuando se topan contigo y hablás como indio, te ven como indio, no te ven como un jugador profesional.

¿Y eso lo trabaja con los jugadores de Alianza?

Por eso busco tener un trato profesional con mis jugadores para que se vayan acostumbrando a eso. Por eso hacemos el esfuerzo de tenerlos en lugares realmente bonitos. Si el costo que el equipo tiene en apartamentos para los jugadores que no son de acá anda por los 10 mil dólares mensuales. Ningún otro equipo lo hace.

Y donde están los extranjeros están los nacionales de nosotros (los del interior), para que no haya diferencia, para que se vayan acostumbrando a eso. Es más, yo les mando hasta muchacha para que les haga la limpieza en los apartamentos, para que se acostumbren a estar limpios. Y cuando entramos y está chuco, les ponemos multa. Porque tenemos que hacerles ver que deben mejorar su cultura de vida. El mejorar tu cultura de vida te eleva tu nivel personal, tu imagen, entonces ya no sólo sos un buen jugador, sino un profesional, una buena persona.

La afición ha sido una de las quejas constantes por parte de Lisandro Pohl. Foto EDH / Archivo.

Cuando vas a una entrevista, sabés expresarte mejor, tenés buenos modales, creás una mejor impresión y te contratan más fácilmente. Es una cadena que cuesta que entiendan los jugadores. Si envías a un buen jugador pero con costumbres de campo a un club desarrollado, el choque cultural es tremendo, por uno y por otro lado. Por eso cuesta bastante poder pensar que estamos ahorita en un nivel que vas a vender jugadores afuera, porque, además, tendría que ser demasiado bueno porque nuestro jugador no tiene el biotipo buscado.

Tú ves a los panameños, a los hondureños, tienen la estatura, la fuerza, la velocidad, la robustez, un biotipo que el nuestro no lo tiene. Contra todo eso te enfrentas. Pero si tú no tienes claro todo eso, entonces estás pensando en un milagro, y es mentira, un Mágico te sale cada 20, 25 años, por ser generoso.

¿Qué otros proyectos tiene Alianza pensados una vez se salga de toda la pandemia?

Teníamos varios proyectos a nivel deportivo como a nivel de mercadeo, el problema que todo esto viene y te lo cierra. Pero bueno, una de las cosas era seguir fortaleciendo las bases menores, pensando en un momento dado, no tal vez a cinco años, pero sí a diez años, porque Alajuela lo ha hecho. Tiene más de 20 años en eso. Cuando yo estaba jovencito, que era aficionado de Águila, en un torneo de la Concacaf antes de los Grandes de Centroamérica, iba a Costa Rica.

Ya Saprissa, Alajuela tenían su estadio, porque la directiva tenía esa visión. No es cuestión de dinero, es cuestión de visión. Entonces, ellos vienen trabajando ya 60 años eso. Aquí estamos todavía preocupados por el domingo. Y no puede ser una persona, es un tema de país, y de medios de comunicación, de empresa privada, de gobierno, dar facilidades para que la empresa apoye el deporte, más que todo el fútbol porque es el deporte popular.

Pero aquí es al revés, todos contra todos. Periodismo criticando la poca capacidad de los directivos. Los directivos peleando con los jugadores, los jugadores con los directivos. En fin, no hay quien ponga paro a esto y diga, espérense, todos cállense, no digan nada esto es lo que vamos a hacer y el que no, se sale, y vamos en esa dirección, no hay ese liderazgo.

Daniel Passarella estuvo por algunas semanas en el país para su proyecto con los albos. Foto EDH / Archivo

¿Y el proyecto de Passarella se va a retomar o qué?

Eran dos cosas. Una, la organización de la infraestructura a nuestras capacidades, que se había llegado a un acuerdo con Edessa de tener en exclusividad las canchas de afuera por 4 horas diarias más sábado en la mañana. Mandamos a hacer camerinos para que ahí fuera nuestra sede. Y la otra obviamente es la venta de jugadores.

Lo que pasa que ahí faltó un poquito de, o sea, se entusiasmaron demasiado. Yo creo que Passarella pensó que por ser él iba a poder vender un jugador salvadoreño. Ya cuando se topó con la realidad, se dio cuenta que no es así. Pero bueno, esas son cosas que uno puede decir, veamos cuál es nuestra realidad y en base a eso, no vamos a vender un jugador en un año, pero a lo mejor en cinco años sí, en esa dirección estamos. O sea, no es que haya sido malo, al contrario, vino a sentar la base real de algo, a trabajar más allá del manejo del equipo.

¿Ya no se va a continuar con él?

Como no, lo que pasa que obviamente se tiene que llegar a otra realidad porque una cosa es cuando tenés unas expectativas, y luego cuando tienes otras. Pero la idea es, en alguna medida, sí mantener esa relación, al menos hasta donde yo tengo conocimiento porque ya era otra infraestructura, que si bien yo estaba, no era el responsable de eso.

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