Yamil Bukele pide tiempo y paciencia para reconstruir el fútbol salvadoreño tras asumir la presidencia de la FESFUT
El nuevo presidente de la FESFUT, Yamil Bukele, reconoció la crisis del fútbol nacional y pidió tiempo y comprensión para iniciar una reestructuración profunda y sin resultados inmediatos.
Por
Roberto Montano
Publicado el 12 de diciembre de 2025
Yamil Bukele ofreció sus primeras declaraciones como presidente de la FESFUT con un mensaje claro: la reconstrucción del fútbol salvadoreño será profunda y requerirá paciencia. Reconoció una crisis institucional heredada tras décadas de deterioro y descartó resultados inmediatos. Afirmó que su gestión buscará sentar bases sólidas, recuperar credibilidad y ordenar la federación en lo administrativo, económico y deportivo. Admitió la falta de recursos, pero aseguró que se buscará financiamiento privado, apoyo de FIFA y proyectos propios. Bukele pidió comprensión a la afición y prometió transparencia durante el proceso.
El nuevo presidente de la FESFUT admite la crisis heredada, descarta resultados inmediatos y pide comprensión para iniciar una reestructuración profunda del fútbol salvadoreño
Con un mensaje directo, autocrítico y apelando a la comprensión de la afición, Yamil Bukele ofreció sus primeras declaraciones luego de ser elegido presidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol (FESFUT), dejando claro que el proceso de reconstrucción será profundo y no inmediato. Su discurso estuvo marcado por una frase recurrente: “ténganos paciencia”, como eje de una nueva etapa que, según afirmó, busca romper con décadas de deterioro institucional y deportivo.
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Bukele reconoció que la federación necesita una transformación total. “Hay que remodelar todo en la federación. No hay tiempo, pero ténganme paciencia”, expresó, consciente de la urgencia que exige la afición, pero también de la complejidad del reto. Señaló que los cinco años de su gestión deben pensarse “como veinte”, en referencia a la necesidad de sentar bases sólidas y sostenibles que trasciendan un período administrativo.

El nuevo presidente fue enfático al describir el contexto que recibe. Aseguró que el fútbol salvadoreño arrastra “40 años de decadencia” y pidió comprensión ante las decisiones que se tomarán. “La gente ya está cansada, pero no nos echen la culpa mañana. Tenemos que ser conscientes de que el tema es serio y que no hubo nadie que lo tomara en serio”, manifestó, subrayando que su llegada responde a la necesidad de escuchar y atender reclamos históricos del entorno futbolístico.
En materia económica, Bukele admitió una de las principales debilidades de la FESFUT: la falta de recursos y credibilidad. “No hay credibilidad, no hay dinero”, dijo sin rodeos. Ante ello, explicó que se buscará financiamiento a través de la empresa privada y de los programas de FIFA, sin descartar el apoyo estatal. “Vamos a buscar dinero de la empresa privada, de FIFA, vamos a tocar puertas al gobierno, pero también vamos a tener dinero de nuestros propios proyectos”, adelantó, apostando por un modelo más autosostenible.}
Sobre el tema administrativo y técnico, Bukele se refirió al caso del profesor Serrano, aclarando que su salida no significa una desvinculación definitiva. “Tengo un panorama más claro de por qué se fue el profesor Serrano. Él no está afuera de la federación”, afirmó. Además, anunció que se reunirá con él el lunes y que posteriormente comunicará públicamente las decisiones que se adopten, reforzando su compromiso con la transparencia.
Uno de los puntos más sensibles de su mensaje estuvo dedicado a la afición. Bukele reconoció que el hincha salvadoreño merece respeto y verdad. “La afición se merece todo el respeto. Sin afición no hay adrenalina en la sangre”, expresó, añadiendo que el público debe conocer la realidad del fútbol nacional, incluso cuando esta sea dura. En ese sentido, fue claro al señalar que no puede prometer resultados deportivos inmediatos. “No puedo prometer resultados mañana. Necesitamos un poco de tiempo”, insistió.
Finalmente, Yamil Bukele cerró su intervención reiterando su llamado a la paciencia colectiva. Consciente del escepticismo existente, pidió un voto de confianza para iniciar un proceso que, según sus palabras, apenas comienza. “Hay que tener paciencia, un poco de paciencia”, repitió, convencido de que solo así se podrá devolver la credibilidad, la estructura y la ilusión al fútbol salvadoreño.
