“Aquí nada se ha tocado”. La casa de Chalchuapa en la que esperan el regreso de una familia

La sala y el cuarto del niño quedaron intactos. La regla ha sido no tocar nada desde hace 15 días, cuando desapareció la familia entera del preparador físico de Sonsonate. FC.

Foto EDH/ Mauricio Cáceres

Por Gustavo Flores | Twitter: @Gusflores21

Ene 31, 2019- 21:14

La casa de Chalchuapa se mantiene tal cual estaba hace 15 días. Nada se ha tocado. Rosa, la esposa de Omar Pimentel, es maestra y estaba trabajando unos materiales didácticos para los alumnos de parvularia. Iba a continuar sus trabajos a la vuelta del partido que fue a ver con su hijo, su hermano y su mamá.

Dos sillas a la par, recortes, tijeras, letras, folletos. Todo lo necesario para preparar una clase. Así lo habían dejado antes de ir al partido a Sonsonate; así se ve hoy.

En la casa solo pasa Abel Ernesto Colíndres, el suegro de Omar, quien sufre cada día y todavía espera por su nieto, sus dos hijos y su esposa. Él cuida la casa.

También:

Omar Pimentel: “No puedo dejar de pensar dónde y cómo está mi familia”

El preparador físico de Sonsonate sigue buscando a sus seres queridos a 15 días de la desaparición. Entrevista exclusiva con EDH.

“Aquí nada se ha tocado, yo estoy con la fe en Dios que van a regresar un día vivos”.

Omar no resiste llegar a Chalchuapa y se ha establecido en Sonsonate, donde trabaja y sigue de más cerca la investigación. “No soporto volver a la casa, por eso me quedo en Sonsonate”.

Ellos son los parientes del preparador físico del Sonsonate F.C. que están desaparecidos

Los familiares de Omar Pimentel fueron privados de libertad el 16 de enero pasado. Él pide a quienes los raptaron que le llamen al número 7389-2350.

Un osito cuelga en la puerta de la habitación de Marcos, su hijo de 12 años, tiene un inscripción en el centro “Te amo papá, con todo mi corazón”. En ese cuarto tampoco se ha tocado absolutamente nada desde el miércoles 15 día de la desaparición de la familia.

En la cocina se ve el polvo a olvidado, ya no se utiliza. Esa casa la compartían el matrimonio Pimentel, sus hijos, los suegros de Omar, su cuñado y su nuera. Hoy la casa no está habitada y llega Abel a cuidarla de día.

La esperanza sigue viva en esa casa de Chalchuapa.

Comentar Comentar

Te recomendamos

Noticias La “Mansión Guirola” y la historia de la enigmática familia
Noticias El Salto de Malacatiupán y sus míticas leyendas
Noticias Comuna de la capital anuncia creación de Corredor Urbano