Fútbol

25 preguntas a “Pipo” Rodríguez: “Mágico era un genio, pero Pájaro Huezo era más completo”

Mauricio Rodríguez, conocido como “Pipo”, es una leyenda del fútbol salvadoreño, tanto de jugador como de entrenador. Anotó uno de los goles más importantes en nuestra historia.

Por Roberto Montano | Twitter: @Rober05 | Oct 30, 2019- 21:36

Mauricio Alonso Rodríguez (San Salvador, 1945), “Pipo”, es uno de los futbolistas más importantes en la historia de El Salvador. Participó en los Juegos Olímpicos de México 68, en el Mundial de Fútbol de México 70 y fue parte del cuerpo técnico de la selección que participó en el Mundial de España 82. Ingeniero civil de profesión, nos cuenta detalles inéditos de su vida y cómo dejó una huella imborrable en la historia de nuestro fútbol.

1. ¿Cómo fueron sus inicios en el fútbol?

Mis inicios fueron jugando en el colegio Externado San José con mis compañeros, habían tres canchas y nos quedábamos jugando hasta que ya no había sol. Fui parte del equipo del colegio por 3 o 4 años y jugué en el equipo juvenil del Sport Boys de Mejicanos. Después me vio jugar uno de los entrenadores que tenía la preselección juvenil y me pidieron que llegara a entrenar, de 40 quedamos 22 en la selección para ir a Panamá. El entrenador de la selección, Conrado Miranda, también era entrenador del equipo de primera división, el Atlante, y me llevó a ese equipo con otros cuatro jugadores que él pensaba tenían futuro en el fútbol. De 16 años ya estaba jugando en primera división y de 17 años formé parte de la primera selección absoluta de El Salvador, jugué en el primer torneo llamado NORCECA en 1963, participé en todos los partidos excepto uno.

2. ¿Cómo fue su pase de FAS a la UES?

Después de jugar en la selección me contrataron de FAS. Yo ya estaba estudiando en la facultad de ingeniería en la universidad, no tenía vehículo y se me hacía muy difícil entrenar al mediodía en Santa Ana y agarrar un bus y llegar a tiempo a estudiar. Tuve presión de mi familia, mis papás me dijeron que tenía que dejar de jugar para concentrarme en mis estudios y casi dejo de jugar. El equipo de la UES subió a Primera y me pidieron que jugara con ellos y el FAS me dejó venir y además regalaron mi pase, así pude seguir con mi carrera de futbolista. Con la UES jugué desde 1963 hasta 1972. A los 20 años salí campeón goleador en el primer torneo a cuatro vueltas aquí en El Salvador, quedé empatado con el panameño “Cascarita” Tapia.

3. ¿Cómo se sintió al debutar en la selección solamente con 17 años?

Puro pollo comprado (risas), cuando empecé a jugar en la selección tuve bastantes compañeros que los conocí ahí, pero que ya los había visto mencionar en el diario. Una vez en un entrenamiento estaba haciendo unos tiros libres y todos habían sido goles y Conrado Mirada me dijo: sabe que el portero al que le está haciendo todos esos goles es Carlos “Ranchero” Miranda. Y yo me puse nervioso, porque lo admiraba mucho; después de eso ya no le pudo hacer más goles y le tiraba todas las pelotas a las manos por los nervios.

4. ¿Quiénes fueron sus ídolos del fútbol cuando usted iba comenzando a jugar?

Mis ídolos eran jugadores un poco mayores que yo, que estaban en el equipo del colegio. Yo me quedaba a ver los entrenos del colegio por ver a un jugador llamado Orlando López Peña, él era un jugador que me llamaba la atención cómo jugaba, era muy bueno. Después por circunstancias de la vida jugamos juntos en la UES cuando el equipo subió a Primera División y yo llegué al equipo.

5. ¿Cómo fue el ambiente en el estadio Azteca en el partido contra Honduras para clasificar al mundial del 70?

El ambiente estaba muy pesado porque ya habían roces serios, sociales y políticos entre salvadoreños y hondureños. Allá nos llegaban las noticias, se nos echó una responsabilidad más, además de la responsabilidad de ganar para clasificar teníamos la responsabilidad nacional. No podíamos perder.

Pipo Rodríguez fue el encargado de abrir el marcador durante el partido ante Haití, con el que El Salvador clasificó al Mundial de 1970. Foto Hemeroteca EDH

6. ¿Qué pasó por su mente cuando anotó el gol del gane contra Honduras que nos dio la clasificación al mundial?

Lo primero que yo pensé fue que ya habíamos ganado, a pesar de que estábamos terminando el primer tiempo extra y faltaban los otros 15 minutos del segundo tiempo extra. Todos agarramos estado de ánimo, unos que estaban acalambrados siguieron corriendo. Después de que le toqué la pelota a un lado al portero, yo quedé en el suelo y el problema es que desde esa perspectiva no veía bien que la pelota había pasado la línea de gol, yo solo veía que nunca llegaba a la red, por suerte la pelota entró, cuando llegó a la red yo dije ‘ya ganamos’ y gracias a Dios así fue.

7. ¿Qué piensa del rumor que gracias a ese partido estalló la guerra de las cien horas?

Eso no es cierto. Nunca fue cierto, había un periodista polaco, Ryszard Kapuściński, que hizo un reportaje y lo tituló así: “La Guerra del Fútbol”. Y describió el partido, y por eso mucha gente pensó que por eso ocurrió la guerra. Esa guerra comenzó 8 o 10 días después de que nosotros viniéramos de ese partido. En ese momento alguien de aquí me habló y me dijo: mirá, rompimos relaciones con Honduras. Ese rompimiento no significaba una guerra, todavía. Cuando vinimos sí ocurrió la guerra, pero ya fue por otras causas. Ese tema se hizo viral en esa época y todos pensaban que eso había sido así, porque en las noticias de Europa así lo planteaban. Hay gente que a estas alturas, 50 años después de ese partido, todavía me pregunta si ese partido causó la guerra de las cien horas, especialmente periodistas del extranjero.

8. ¿Quién fue el jugador más difícil de marcar en su carrera?

Del que más me acuerdo personalmente es cuando jugué en los Juegos Olímpicos, el capitán de la selección de Israel era un chiquitín y era el que me iba a marcar a mí. Y yo les decía a todos que me tiraran la pelota arriba, que no me iba a alcanzar, para ganarle en velocidad, según yo. Y desde la primera pelota que me tiraron arriba, yo corro y cuando me di cuenta ya estaba ahí, era más rápido que yo, ese es el que me recuerdo que me costó más. De ahí, en el mundial, el capitán de la Unión Soviética, el defensa central, grandote fuerte y veloz, era imposible ganarle una pelota por arriba.

9. ¿Cómo fue la lesión que lo retiró de las canchas?

Tiraron la pelota adelantada, el defensa agarró la pelota y cuando yo llegué me quise parar para marcarlo, pero los tacos se quedaron trabados en la grama y di la vuelta sobre la rodilla, me rompí los dos meniscos, pero no los ligamentos, así que todavía puedo correr.

10. ¿Cómo fue su recuperación?

Yo pasé un año y algo jugando en un pie. A mí me operaron y a los 30 días ya estaba jugando otra vez. Fue una tontera, lo tuve que hacer porque el equipo quería que jugara porque no estaban tan bien y también por razones económicas, vivía de eso, tenía una familia y tenía que jugar para poder cobrar. En la actualidad todavía siento dolor, yo juego tenis y a veces me lastimo y me tengo que poner hielo dos días para volver a jugar, fútbol sí ya no juego, tengo como 40 años de no jugar.

11. ¿Cuántos años más piensa que hubiera podido jugar?

Yo me cuidaba, nunca tuve vicios. Me retiré a los 27 años. Hubiera podido jugar fácil hasta los 35 años.

12. ¿Le hubiera gustado jugar en algún equipo del extranjero?

Tuve un par de ofertas, una de Costa Rica y una de México. Pero lo que me tenía amarrado al país era mi idea de ser ingeniero y gracias a Dios no la perdí. Estuve tentado, me ofrecían dinero y muchas cosas más pero no pensé tan mal en mi carrera. Yo dije ‘me tengo que graduar y después si quiero me puedo ir’. Cuando me gradué ya no hubo opción de irme porque dejé de jugar por la lesión en la rodilla, pero no me arrepiento de esa decisión de prepararme primero en mi carrera.

13. ¿Cómo llega a ser DT de la Selección?

Después de jugar, yo ganaba más como jugador que como ingeniero, me hacía falta dinero. Lo más fácil era hacer cursos de entrenador y convertirme en uno. Hice varios, entrené primero a la UES y después me llamaron para entrenar a la selección juvenil. Tenía una generación de buenos futbolistas, tuve a los mismo jugadores desde las juveniles hasta la mayor que fue la que clasificó para el Mundial de España 82. El único equipo que le ganó a México en esa hexagonal fuimos nosotros, los dejamos afuera. En España esperaban a México y creían que nosotros éramos mexicanos.

Pipo Rodríguez, fue figura cuando jugó para la Universidad de El Salvador. Foto EDH / Archivo

Pipo Rodríguez, fue figura cuando jugó para la Universidad de El Salvador. Foto EDH / Archivo

14. ¿Qué jugador de la selección del 82 tenía el carácter más fuerte?

El que tenía carácter más fuerte y era líder era Ramón Fagoaga. Al que le costaba más entrenar era al “Mágico”. Era una selección de excelentes futbolistas, habían 3 o 4 jugadores que creí que se quedaban en Europa jugando. “El Pájaro” y Jorge (González) eran las estrellas de esa selección, pero para mí, nunca lo he dicho en público, pero me parece que “el Pájaro” era más completo. Jorge era un genio pero no se cuidaba, un día te salía ganando el partido solo y al otro jugabas con 10 porque no jugaba bien. “El Pájaro” era más regular y más completo en ese sentido. El portero Mora era buenísimo, de no ser por lo 10 goles que le metieron, que no fueron culpa de él, se quedaba jugando en Europa.

15. ¿Cuáles eran los problemas con “el Mágico” para entrenarlo?

El problema de Jorge es que era bastante irresponsable, a estas alturas él pudo vivir toda su vida del fútbol pero no vio las cosas como debían de ser. Él era un tipo que te escuchaba, no era creído ni nada, pero a la hora del partido hacía lo que él quería, no lo que le decías. Su cuido personal no era el mejor.

16. Hay gente que aún le culpa a usted por la derrota ante Hungría en el Mundial 1982.

Es igual que siempre, todos los entrenadores tienen la culpa. Aquí hay buenos entrenadores que los echan solo por perder dos partidos seguidos. Es más fácil quitar a uno que a los 11, especialmente si en esos hay unas dos estrellas. No me preocupa y gracias a Dios nunca me preocupó que dijeran eso.

17. ¿Cómo fue esa decisión de retirarse como entrenador y del fútbol en general?

Yo ya le había dicho a la federación que solamente quería ir al mundial por el prestigio y al regresar yo ya había decidido que ya no iba a seguir, porque deje prácticamente abandonada mi oficina por estar de entrenador. A mí me pagaban, pero nunca lo que yo hubiera ganado con mi empresa de construcción. Para mí era una perdida económica, así que ya todo estaba decidido y la goleada que recibimos solamente le echó llave a la decisión (risas).

18. ¿De dónde viene el apodo “Pipo”?

Viene del colegio, empecé a crecer hasta los 15 años, era bajito de estatura pero inquieto, me subía a los arboles de mango, de guayaba. En una clase de ciencias naturales en tercer grado, el profesor habló de unos monos que se llaman monopipos, que son pequeños e inquietos, en eso se levanta un compañero y me puso monopipo y así me quedó el apodo. Cuando comencé a jugar al fútbol se les olvidó el mono y solo quedó “Pipo”. Algunos compañeros del colegio todavía me dicen así.

19. ¿Cuál era el mayor obstáculo de ser futbolista en esa época?

Primero, la fama que tenían los futbolistas no era tan buena, la mayoría de ellos o no estudiaban o tenían bastantes vicios. Cuando yo llegué al Atlante de 16 años, habían jugadores de los buenos que los metían presos el jueves y los soltaban el domingo para que pudieran jugar, porque sabían que si los dejaban salir se emborrachaban el fin de semana. El concepto de la gente era que ser futbolista era ser vago o bolo, pero yo nunca tuve ninguno de esos vicios. También otro reto era estar estudiando y jugar al mismo tiempo, mi carrera no la saqué en los cuatro años y medio que debía, la saqué en seis. Cuando íbamos a ir a los Juegos Olímpicos, perdí ese año; cuando fui al mundial perdí ese año también.

“Pipo” Rodríguez ha sido ampliamente recordado como futbolista y entrenador. Foto EDH / Archivo

20. ¿Qué otro deporte más le gusta, aparte del fútbol?

Todos me gustan, pero no practiqué todos. El único que no practiqué porque casi me ahogo fue la natación, a los doce años casi me ahogo en la piscina del colegio y me quedó el miedo. Yo jugaba béisbol, básquetbol, pero era malo. Para marcar y pasar era bueno pero para encestar no era bueno, no tenía pulso. Ahorita solo juego tenis dos días a la semana. Y veo todos los deportes por televisión, todos los partidos de la selecta, a veces en diferido pero los veo.

21. ¿Qué le falta a los jugadores de hoy que tenían los jugadores de antes?

Hoy todo tiene un sentido más comercial que antes. Nosotros cuando agarrábamos una camisa queríamos ganar por eso, no porque nos pagaban. Ahora se ha comercializado un poco todo, primero va el dinero y después lo futbolístico. Por ejemplo, yo no entiendo cómo alguien puede decir ‘yo no quiero jugar en la Selección’, para nosotros estar en la Selección era el orgullo más grande que podías tener.

22. ¿Cree que pueda haber otra generación dorada que vaya a un mundial?

Yo creo que sí. Aquí hay talento, la cosa es descubrirlo, fomentarlo y cultivarlo, hacerlo que crezca. Tiene que haber una reorganización de la parte administrativa en la federación. Hoy es más fácil porque hay bastantes escuelas de fútbol, que deberían ser ligas inferiores de los equipos, para ver a quiénes van a agarrar y subirlos de categoría, en vez de traer extranjeros que después de un año se van.

23. Fue nombrado distinguido deportista por la Asamblea Legislativa, ¿cómo se siente ante todos los reconocimientos obtenidos?

Recibí bastantes reconocimientos a lo largo de mi carrera, que ha sido larga, pero el reconocimiento más importante y el que más aprecio de todos es el cariño de la gente. Todavía a esta edad llego a cualquier lugar y todavía hay gente que me reconoce, platica de fútbol y tienen una buena impresión de mi persona. Todo eso me ayudó incluso hasta para ingeniero, si había un lugar donde costaba entrar, yo podía hacerlo porque ya me conocían, el fútbol me abrió muchas puertas.

24. ¿Les ha inculcado la cultura del fútbol a sus hijos y nietos?

Tengo 5 hijos y 11 nietos. Quiero que mis nietos hagan lo mismo que hizo mi único hijo varón, usar el fútbol para ganarse una beca y jugar fuera. Mi hijo estudió en Estados Unidos y jugó los cuatro años, no hubiera sido posible pagarle la carrera si no es por el fútbol.

25. ¿A qué se dedica actualmente?

Yo soy ingeniero civil, y después del fútbol fundé una pequeña empresa de construcción y de esa vivo hasta este día. Ya trabajo poco porque las construcciones son bastante arriesgadas, pero sigo activo con la empresa.

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