Fútbol

25 preguntas a “Papo” Castro Borja, exjugador de la Selecta: “Mejor pongámonos a hacer algo productivo que solo a criticar”

Conocido como “El Papo”, Castro Borja fue uno de los volantes más emblemáticos del fútbol salvadoreño moderno

Foto: EDH

Por Robbie Ruud | Oct 24, 2019- 07:36

Carlos Castro Borja (San Salvador, 1967) fue un delantero por los costados que fue transformado en uno de los volantes de marca más bravos de la historia del balompié salvadoreño.

El “Papo”, caudillo como los que no hay más, habló de su carrera y de lo que hoy hace para ayudar a las nuevas generaciones de futbolistas cuscatlecos en la “Escuela Papo Castro Borja”, donde trabaja junto a Ricardo “Manta” Alvarado y Julio Alvarado.

1- ¿Por qué fútbol y no Lucha Grecorromana o UFC, Papo?

(Risas) Al menos la UFC en ese tiempo no existía. El fútbol es el deporte número uno y se facilitaba comprar un balón de plástico para empezar a jugar. Era el primer juguete. Un vecino, don Alferez, me dio la oportunidad de jugar con un equipo de la colonia donde vivía a los 7 años. Agradezco a mis amigos, con los que jugaban, quienes me cuidaron en mi adolescencia; no tomaba ni fumaba y nadie me ofrecía nada. Y si me ofrecían rápido salía alguien a decir: “No, al Papo no le dés”, “dejalo”. Gracias a Dios no probé nada.

2- ¿Cómo surgió “Papo”, el apodo?

De pequeño me decían “Papito”. Luego mis amigos me empezaron a decir: “Ahí viene el Papo”, “Ahí viene el Paper”. No me gustaba que me dijeran Papo. Ahora soy más reconocido por mi apodo que por mi nombre (Risas).

3- ¿Cómo llegó al Real Destroyer, su primer equipo?

Antes de irme al puerto de La Libertad jugaba en equipos del Cafetalón con el ADECOT y también en el Oratorio Salesiano San Luis Gonzaga. Antes era bien bonito porque en Santa Tecla habían muchos cafetales y nos íbamos caminando con varios vecinos para ir a jugar al Cafetalón, mucho silencio y mucho frío. Casi no había tráfico y daba mucho gusto caminar. Recuerdo que cuando estaba en un equipo del Oratorio, si antes no ibas a misa no jugabas. Gracias a don Julio Gaitán logré media beca para estudiar en el Santa Cecilia y luego logré beca completa, jugué en el equipo colegial. En los juegos estudiantiles una vez me enfrenté a Cienfuegos, y es que el enano estudiaba en el ITI. Un día en el año 80 hubo visorías en todo el país y pude ir a selección juvenil ¡no lo podía creer! En el 85 jugué en el Torneo navideño, para un equipo del puerto de La Libertad ¿cómo llegué allá? fue porque los directivos de ese equipo me vieron y buscaron cuando yo jugaba en el Cafetalón; hablaron con mi mamá para ver si me podía prestar. Por supuesto, yo no me mandaba solo, iba allá al puerto con su permiso. Estando en el torneo Navideño entonces Pedro Interiano y otras personas me ayudaron en el 85 para jugar en el Destoyer, que estaba en la tercera. Un año después, en el 86, Juan Palomo me invitó a ir al ADET y fui entonces a hablar con Héctor Palomo Sol, un señor al que tengo mucho agradecimiento y admiración; jugué entonces en Segunda.

4- No tomaba pero seguro le tentaba algún cevichito

Claro. Una vez recuerdo que me invitaba la gente del Destroyer a departir con ellos, y como yo no tomaba, les comía las boquitas a todos sin que se enteraran. Cuando veían eso, mejor decían “hey, comprémosle un ceviche al Papo”, y así yo ya no les quitaba nada.

5- ¿Cómo era la Cancha Chilama?

Era casi empedrada, la grama estaba hacia abajo, no hacia arriba. Ahora está bien bonita.

6- ¿Qué recuerdo guarda de ADET?

Yo le dije a mi mamá ¿necesitas algo? y le hice un cuarto en una esquina que teníamos en la casa. Don Héctor Palomo mandó todos los materiales de construcción, los obreros y hasta un garage me hizo. Algo increíble porque yo solo una bicicleta tenía…

7- Su primer equipo en Liga Mayor fue el Chalatenango

Estaba el “Loco” Alas, la “Bazooka” Peñate, ambos que en paz descansen; la “Ardilla” Arévalo, Cienfuegos, “Recluta” Portillo, Martín Velasco, “Kiko” Henríquez, había mucho talento reconocido. Llego en el 87 y me adapté fácil, de pequeño yo era delantero y metía muchos goles. En Destroyer y ADET era goleador, jugaba como delantero, en Chalate también. Mi debut fue contra el Cojutepeque de los panameños Mendieta.

8- ¿Cuándo retrasó su posición en cancha?

Contreras Palma, en Chalatenango, vio que a mí me gustaba mucho marcar, presionar e incomodar a volantes y defensores ¡siendo delantero! Entonces Contreras me dijo que jugara de contención, mi primera misión fue hacer un marcaje personal. “Si va al baño, también tenes que ir al baño con él”, ese jugador era Carlos Reyes, uno de los mejores extranjeros que vino a dar escuela. Mucha admiración para él, que en paz descanse. Me hizo tres túneles en el mismo partido, pero le ganaba aún así el balón. Ganamos al Alianza 4-1 en Chalatenango. A partir de ahí quedé de contención, cosa que no le gustó al enano Cienfuegos.

9- Su buen trabajo con Chalate lo llevó a un Marte imperial

Fagoaga, Norberto Huezo, Mora, “Cacho” Meléndez, Efraín Burgos, Tejeda, Mario Figueroa, “Mandingo” Rivas, Santana Cartagena, Marcial Turcios, la “Culebra” García, wow, llegar a ese grupo y ganarse la confianza del plantel era difícil. Bueno, primero tenías que ganarte la confianza de Fagoaga, porque él era el líder, a quien tengo mucho amor y respeto. Él me hablaba fuerte y me daba muchos consejos, uno de novato debe saber escuchar. Si no te parece lo hablás fuera de la cancha.¿Dije novato? Mejor dicho un buen jugador es aquel que sabe escuchar a los demás.

Carlos Castro Borja fue volante de la selección salvadoreña en los 90s.

10- ¿Tuvo alguna vez problemas con las autoridades o la guerrilla durante el conflicto armado?

Con ninguno, ambos respetaban a los futbolistas. Con Destroyer iba a San Vicente para jugar contra San Cayetano, me fui en bus, nos pararon y pensé que era el ejército, pero cuando vi un niño de 12 años con un fusil concluí que se trataba de la guerrilla. Estábamos todos los varones aparte, y de pronto me dijeron que me subiera de nuevo al bus. Ese día pude haber sido reclutado. Yo iba en pants y camisa deportiva. Con Marte fuimos a dormir a una base militar en Chalatenango, que quedaba en un hoyo; dormimos comimos, fuimos a jugar con Chalate y luego nos marchamos. Al día siguiente nos enteramos que la guerrilla atacó esa base y la hizo pedazos, si nos hubiésemos quedado a dormir tras el juego nos mataban a todos.

11- Los problemas económicos persisten en nuestro fútbol ¿también usted los tuvo?

Recuerdo que en Marte a veces no cobrábamos hasta tres meses. Yo no sé cómo hacía, pero el “Chato” Vargas siempre se las ingeniaba para resolvernos. Eso sí, a mí Marte no me quedó debiendo absolutamente nada.

12- ¿Tuvo enemigos en la cancha?

(Lo piensa un momento y sonríe) No, nunca los tuve. Tal vez más de alguno sí pensó que yo era su enemigo (Risas). Sabemos que dentro de la cancha nos jugamos la comida de la familia, y como dicen, en la cancha primero mejor que llore tu abuela y no la mía. Gracias a Dios tampoco tengo enemigos ahora en la cancha (en el fútbol aficionado).

13 – ¿Alguna vez lesionó a alguien?

No, gracias a Dios no. Antes te pedían mucha garra, mucho coraje, dureza, hasta podías barrerte con los dos pies por delante, pero nunca lesioné a nadie, o encontré a alguien quien me reclamara por eso. Poco a poco el fútbol mejoró para cuidar a quienes más habilidad tenían.

14 – ¿Tuvo algún referente profesional a quien buscar imitar?

Dunga. También al “Cholo” Simeone. Nunca tuve la calidad de ellos, pero me gustaba la idea de buscar ser como ellos; aguerridos, con gran marca y con buena capacidad para pasar.

15 – Cuente cómo surgió el chance de jugar en Austria

Jaime “Chelona” Rodríguez andaba por Austria haciendo pretemporada con un club japonés. En eso me habla Jaime y me dice “Papo, aquí están preguntando por vos”, y es que tenía avanzada las pláticas para que me ficharan. Yo no sabía nada de alemán y tenía que buscarme un traductor, bueno, seguimos la conversación con gente del club Grazer AK, Quino Valencia y Juan Ramón Paredes me ayudaron con todo el papeleo a recopilar y la burocracia. Me mandaron dinero para viajar a Austria, fui y me llevé zapatos. Cuando llegué había una bodega inmensa con equipación. Estuve a prueba pero regresé. Luego me hablaron porque habían despedido al DT que no me fichó, y entonces me presentaron con el nuevo entrenador.

16- ¿Qué anécdota recuerda más con el equipo austríaco?

Hice la pretemporada en Poreč, ahora Croacia. Un compañero serbio de nosotros no podía ir ahí porque entre croatas y serbios se odiaban, se mataban. No hablo alemán pero me defiendo. En el pasaporte de un salvadoreño no hay récord de vacunas. Vos tal vez tengas tu registro en un papel aparte de cuando eras pequeño, en Yugoslavia lo llevaban en el pasaporte, por eso a mí no me dejaron entrar, tuve que regresar y entré en el carro del presidente del club para poder hacer la pretemporada.

17- ¿Por qué se regresó?

Después de ser un jugador de marca y muy rápido acá, sentí que era el más lento allá. Traté de ser más técnico para defenderme. Distribuía, ya no jugaba de contención. Pasé un 24 de diciembre allá. Con el paso del tiempo tenía el boleto de regreso tras finalizar la primera temporada. Al venir a El Salvador Mathis Hill estaba armando un gran equipo en FAS: Bordón, Bauza, el Mágico, Memo, Renderos Iraheta, y me dijo cuando me vio en el estadio: “Carlitos, jugá con nosotros, yo arreglo con ellos. Me puse entonces a pensar que jugaba a -10° ó -15°… En ese momento no me puse a analizar, pero puede que sea uno de los grandes errores de mi vida. Me quedé en El Salvador y arreglé con FAS. No tuve el valor de seguir allá, me acomodé a lo más fácil.

18- Con Marte ganó la Recopa Concacaf ante pesos pesados

Sí, la jugamos en Guatemala. Estaba el Racing de Haití, la UAG de México y el Saprissa. Habían dos grupos, fuimos los que más puntos hicimos de los dos grupos, incluso que Comunicaciones. Había un trofeo inmenso para nosotros, y había una copita pequeña, esa última fue la que nos dieron a nosotros y hasta nos apagaron las luces en el juego final. De Marte nadie sabe, pero la copa la tengo yo. El que la quiera ver, puede llegar a mi casa.

19- ¿Hubo algún jugador con el que se entendiera más que con cualquier otro en cancha?

Abdul Conté y Rodinei Martins. A veces tenía que reventar y les caía el balón a uno de esos dos monstruos. Pero con quien tenia una química especial era con “Mandingo” Rivas, quien me daba indicaciones con gestos y ademanes. Nos entendíamos de maravilla.

20- ¿Hay alguna receta para ser alguien de carácter?

No tengo un consejo, no soy el más indicado. Pero eso sí, cuando yo iba a buscarla iba con todo para ganar el balón. El carácter también se puede ganar, pero cada quien tiene que jugar como si fuese el último. Tenés que ser consciente que hay gente que ha pagado una entrada y ha dejado de comprarle algo a sus hijos o a su familia por ir a verte jugar. Yo les decía a los delanteros que yo me iba a partir el alma para recuperar los balones, y que una vez que se las entregara ya no me la regresaran.

21- ¿Cuál entrenador influyó más en usted como deportista y persona?

Muchos. Sería faltarles el respeto si solo me quedo con uno. Hay mucho agradecimiento para todos de mi parte.

22- Cuénteme cuando Juan Torres le pidió que volviese a la Selecta

Él me habló, y me dijo que me necesitaban de vuelta en la Selección, yo había renunciado. “Me hacen pedazos porque no estás en la Selección. Tengo que arreglar con vos”. Arreglamos y me vine de Guatemala.

23 – Dicen que los entrenamientos con Milovan eran demasiado duros hasta hacer vomitar a todos

En Yugoslavia vi una final regional y el equipo perdedor tuvo un chicharrón tremendo tras el partido y la mayoría vomitaba. Los yugoslavos hacen un trato militar, muy distante al salvadoreño, al latino. Cuando vino Milovan hacía entrenar a la Selecta a tres o cuatro veces al día. Había muchas quejas, yo no estaba, pero me contaban que ya no aguantaban. En Yugoslavia el entrenador le gritaba a uno de sus jugadores y no decían nada, acá no pasaba eso, nadie se queda callado. A varios los reventó, pero ese trato… algunos se metían en la tina y se quedaban dormidos. Se reunieron cuerpo técnico y jugadores en la Selecta y dijeron ¡basta! Milovan manejaba a los directivos y a los periodistas, él ponía su carácter, hacía y deshacía. A mí no me quería porque la prensa me buscaba mucho, y porque yo no me dejaba. A “Tito” Díaz le dijo: “Chico, tu no sirves, tu eres un campesino, vete al campo a trabajar”.

24- ¿Cómo logró entonces volver a la Selección?

Un día me llamó y me dijo que me iba a incorporar con sus condiciones, me había llamado porque no di declaraciones a la prensa sobre el trato a los seleccionados y otras cosas. Dijo que no iba a jugar en el puesto de contención porque él ya tenía a alguien, que tenía que pedirle permiso a él para hacer declaraciones y que iba a la banca, pero con otras palabras. Jugué con los suplentes en un interescuadras contra los titulares como lateral derecho. Cienfuegos y Díaz Arce me dijeron: “Hey Papo, calmate”, yo le dije “o meten la pata o se apartan”. Los suplentes ganamos a los titulares 1-0… Milovan estaba enojadísimo.

25- ¿Cuál fue el rival más dífícil al que marcó en cancha?

(Lo medita un poco) Varios. Pero para mí García Aspe, era un monstruo, no se dejaba de nadie. Nos discutíamos en el túnel. Es bonito jugar con gente de esa experiencia. Al final quedan las amistades. Hay varios más en El Salvador, no diré nombres, pero siento mucho respeto por ellos.

BONUS

¿Alguna vez alguien lo sacó de sus casillas?

“Catalnica” Martínez. En un Águila – Firpo en San Miguel, me dejó la plancha en el muslo, todo marcado, y me dice: “Vaya, empezá a llorar”. Yo no le demostré nada en el momento, pero me pudo y le dije después “pega más fuerte mi abuela”. Luego cuando se dio la vuelta me vi y dije, uhhh, me la clavó. Pero yo no le demostré nada.

¿Alguna vez trabajó en algo distinto al fútbol?

Sí, trabajé en Las Vegas en muchas cosas. Dios me dio carácter, trabajé en varios casinos y me da orgullo.

¿Tuvo algún sueño que no cumplió como futbolista?

Llegar a un mundial de fútbol. Primero Dios vengan buenos dirigentes que apoyen al jugador y faciliten las cosas para que volvamos a un mundial. Es bien lejano, pero me gustaría por nuestra noble afición.

¿Tiene algún sueño por cumplir aún?

Lo estoy haciendo con Ricardo Alvarado. Lograr el sueño de cada niño en la academia en donde colaboro. Ya llegaron varios niños a liga de ascenso y a Liga Mayor.

Hay aficionados que creen que en las academias de fútbol van chicos que pueden pagar, y que no necesariamente sean talentosos ¿qué les diría?

Como instructores debemos prepararnos mejor. Me ha costado mucho con mi carácter manejar niños, cómo enseñarles, cómo corregirlos. Yo les digo que acá no estamos en Europa, mejor pongámonos a hacer algo productivo que a criticar. Desde mi zona trato de formar niños, hay muchos niños que no traen para pagar el dólar de la clase y yo les digo “entrená”. Les regalamos a los que no puede pagar, el uniforme. En las academias hay de todo. Eres libre de elegir la academia que querrás, pero nosotros estamos para ayudar y tenemos que dar el ejemplo primero, aparte de prometer darlo todo.

¿Tiene un momento favorito en el fútbol?

Cuando con la Selecta vencimos a México por 2-1 en el Cusca. Son momentos que están en la mente de muchos salvadoreños.

¿Alguna vez le presentaron a alguien a quien bautizaran como “El nuevo Papo”?

Sí, incluso le llamé telefónicamente cuando era un niño. Es bien bonito que puedan compararte positivamente. Ese muchacho es Óscar Jiménez.

Un mascón de fútbol cinco. Usted ya está en el equipo ¿a quiénes elige?

Misael Alfaro, Giovanni Trigueros, Leonel Cárcamo Batres y Mauricio Cienfuegos.

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