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9 frases que todo hijo debe decirle a sus padres en su vejez

Aún estás a tiempo para devolverles todo lo que ellos han hecho por tí.

Por Fernanda Gonzalez Casafús; Familias.com

Oct 16, 2017- 08:25

Nos desearon con el corazón y entregaron su alma y su vida para cuidarnos y vernos felices. Ahora necesitan de nuestros cuidados. Se trata de nuestros padres, quienes fueron (y siguen siendo) el motor de nuestra vida y, a medida que van envejeciendo, crece el temor de perderlos. Por ese motivo, hay cosas que todo hijo debe decirle a sus padres cuando éstos están adentrándose en la ancianidad, como este listado de 9 frases:

1.Te amo: 

Parece simple, pero, ¿les dices a tus padres cuánto los amas? Esta frase encierra un gran poder y una increíble elevación del alma de quien la pronuncia y también para quien la recibe. En tiempos en los que el amor parece ser efímero, decir un “Te amo” no resulta vano y nos acerca a nuestros afectos. Abraza a tus padres y diles cuánto los amas. Para ti podrá ser un pequeño gesto, pero para ellos puede significar el mejor momento de su día.

2. Te perdono:

Cuando las personas llegan a la vejez, muchas veces comienzan a recapitular el libro de sus vidas y a rememorar los errores que cometieron como padres (yerros que muchos cometemos). Martirizar a nuestros padres con aquellos errores que cometieron con el pensamiento de que sería algo bueno para nosotros, no hace sino dañar la relación parental. Elige el camino del perdón, más aún si tus padres se muestran arrepentidos. El perdón libera y armoniza. Y perdonar a nuestros progenitores nos hace más humanos, además de ser un bello ejemplo para nuestros hijos.

3. Gracias:

Es cierto que no elegiste venir a este mundo, pero también es cierto que todo lo que tus padres hicieron por ti fue en pos de que alcances la felicidad. Ser agradecido con ellos nos brinda la posibilidad de empatizar con sus sentimientos y de hacerles saber cuán felices y contentos estamos por todo lo que han hecho y hacen. Tal vez tu madre te siga cocinando el pastel que tanto te gusta; si es así, no dejes de agradecer ese bello gesto. Y recuérdales a diario lo afortunado y agradecido que te sientes por tenerlos como padres.

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4. ¿Estás libre hoy por la tarde?

La soledad en la ancianidad es uno de los peores flagelos de nuestra sociedad actual. Los hogares de ancianos están repletos de personas que esperan que cada semana sus familiares los visiten. Otros, quienes aún están en sus casas, invitan a sus hijos y nietos a pasar por sus hogares movidos por el simple deseo de verlos y pasar tiempo junto a ellos. Sorprende a tus padres haciendo un lugar en tu agenda e invítalos a una salida casual. Tu gesto alegrará sus corazones.

5. Lo siento:

Como hijos, no estamos exentos de errores, de los cuales muchas veces nos damos cuenta, lamentablemente, sino mucho tiempo después. Sin embargo, nunca es tarde para decir, “Lo siento”. Si aún hay un hecho que te oprime el corazón acerca de algo que sientes que has hecho mal, no dudes en traer ese tema a colación y pedir disculpas a tus padres. Y si sólo quieres pedir perdón por tus fechorías de la juventud y por todo lo que les has hecho renegar, también será una buena oportunidad para que tus padres admiren tu madurez y se enorgullezcan de ti.

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6. ¡Claro que puedes!

Muchos ancianos ven diezmadas sus funciones motoras y con ello su autoestima y seguridad. A veces, nuestros viejitos necesitan moverse con bastón, piensan que ya no son los mismos de antes y añoran esas épocas en las que podían salir a caminar o a disfrutar de un paseo. Anímalos, diles que estás ahí para ayudarlos. Invítalos a una tarde de playa, por ejemplo. Elige lugares inclusivos donde sepas que están adecuados para recibir a personas con discapacidad.

7. Cuéntame esa historia otra vez:

A los ancianos les gusta contar las historias de su vida, y de los acontecimientos que marcaron su juventud. Es normal que cuenten la historia muchas veces y aunque la hayas escuchado, insistan en volver a contártela. Para un padre es significativo y muy valioso que tú como hijo estés dispuesto a escucharlo y a valorar esa historia poniendo atención, haciendo preguntas acerca de los detalles, los nombres y los lugares. Una buena idea es grabar un registro acústico de algunas de sus historias, así, cuando tus padres ya no estén, tendrás un valioso tesoro.

8. Alístate, ¡vamos a la playa! 

Sorprender a nuestros padres en su vejez con una salida casual puede dejarlos boquiabiertos. Cuando la vida se vuelve más pasiva se hace un tanto más difícil tomar decisiones acerca de las salidas espontáneas. Sin embargo, un paseo de este tipo puede quedar grabado en la memoria de toda la familia. Te han llevado de vacaciones cuando eras pequeño, bueno, pues es tiempo de devolverles con creces todas las bellas emociones que te han hecho sentir. Asegúrate de elegir un lugar donde se sientan a gusto y cómodos.

9. Tu llamado me hace feliz: 

Llevamos una vida ajetreada signada por las reuniones, la vida familiar, el trabajo, y otras tantas actividades. Es cierto que muchas veces las llamadas de nuestros padres llegan en un “mal momento”, donde no siempre podemos darles la atención que se merecen. Sé cordial, y no olvides nunca decirle cuán feliz estás de haber recibido su llamado. Es algo que todo padre en su vejez debería escuchar de un hijo.

Tags Adulto Mayor Familia

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