26 de marzo de 2006


LA COSECHA AÑORADA

Un negocio helado

Las frutas salvadoreñas congeladas, tropicales y étnicas, encuentran un mayor espacio en los Estados Unidos. Más connacionales compran allá el jocote y el mamey que les recuerda a un familiar o la tierra en la crecieron

Florencia Couto
vertice@elsalvador.com


Pedido. El nance congelado salvadoreño lo consumen los hermanos lejanos y otros latinos. El Minec recalca su transculturización en otras etnias.

El rico aroma del marañón todavía se sentía al abrir el empaque. El sabor continuaba siendo exótico, como si se tratara de un manjar recién cortado del árbol.

Pero la fruta no era para comer, sino para apreciar, porque pronto iniciaría un largo viaje - congelado - hacia los Estados Unidos.

La travesía se debe a la creciente demanda de frutas tropicales congeladas en el mercado estadounidense - detectada por el Ministerio de Economía (Minec) de El Salvador - . Y en estos días de mangos, jocotes, arrayanes y marañones, los pedidos aumentan.

De hecho, la fruta congelada que más se envía hacia el norte es el jocote, de acuerdo al estudio del Minec.

Le siguen el mamey, el arrayán y el nance. En menor medida están la pulpa de coco, el marañón, la anona, el mango y el zapote.

Uno de los motivos de exportar la fruta congelada es porque en ese estado ofrecen el beneficio de una mayor conservación y durabilidad para que se conserven frescos por más tiempo; asimismo, poseen menos restricciones sanitarias, a diferencia de la fruta fresca, que requiere mayores controles.

La consecuencia de esta demanda es que se ha convertido en una atractiva oportunidad de negocios para lo productores locales. Esto lo confirma Estela Marisa Rivas, una distribuidora de frutas y verduras, beneficiada con esta tendencia: “Cuando comencé hace doce años no tenía tierras”. Ahora es la dueña de la hacienda El socorro, en La Libertad, de donde sale mucha de esa fruta que termina en el gigantesco congelador.

Un mercado en expansión
Delicia. La escarcha da al marañón un aspecto diferente. El 2% del total de lo enviado le orresponde.
La favorita
45%
Del total de exportaciones de fruta corresponde al jocote.
Exótica
18%
El mamey ocupa el segundo lugar en importancia.
Étnica
16%
El arrayán es otra de las que más se traslada a Estados Unidos.

En términos globales, el estado salvadoreño también es el gran beneficiado con esos negocios.

Los datos mencionados tienen un mayor realce si se considera que el único rubro de frutas en donde el país refleja un saldo positivo en su balanza comercial es el de las congeladas, según el informe de Análisis de Competitividad de Frutas Congeladas de El Salvador, elaborado por la Subdirección de Inteligencia Competitiva del Minec.

Lo anterior quiere decir que el país exporta más fruta congelada de la que importa.
Eso no ocurre con la fruta normal, la perecedera, que se encuentra en los mercados y en los supermercados.

En el país se consumen cerca de 316,000 toneladas de frutas por año, de las cuales el 69 por ciento es de importación - como las manzanas, uvas y melocotones -y el 31 por ciento de producción nacional, lo que indica en este sentido una balanza comercial desfavorable.

Pero volviendo al negocio de las frutas congeladas, quienes tienen una gran experiencia en esto son los empleados de Exportadora Río Grande, que se dedica al envío de varios productos nostálgicos, entre estos la fruta congelada.

Pero qué lleva a un salvadoreño en los Estados Unidos a adquirir una bolsa con jocotes congelados. Sara Torres, gerente general de Exportadora Río Grande, tiene la respuesta: “ (los compradores) recuerdan que su abuelito tenía el árbol en el campo”.

Y todo parece indicar que más salvadoreños en los Estados Unidos llegan al área de productor refrigerados de los supermercados, para llevarse la tan preciada fruta.

Ricas y con propiedades
Para poder acceder a una mayor competitividad y a un mercado global hay que resaltar sus bondades.
- El consumo de fibra (presente también en las frutas congeladas) tiene efecto protector, bajan el colesterol biliar y la litogenicidad de la bilis y también disminuye la absorción de las grasas. Es básica en dietas para adelgazar.
- Una porción (100g) de jocote congelado aporta 210 calorías. No contiene colesterol y posee un alto porcentaje de fibra dietética (10g).
- El marañón también tiene sus atributos: proteínas, poca grasa y mayor cantidad de fibra (25 g).

Esto lo ha detectado la Subdirección de Inteligencia Competitiva, que registra una tendencia creciente en los precios de frutas congeladas exportadas por El Salvador. Estas poseen un valor de 2,06 dólares por kilogramo enviado.

Este número sólo es superado por Canadá, que recibe 2,09 dólares por kilo de fruta exportada hacia Estados Unidos. En el otro extremo se encuentra Costa Rica que sólo percibe 0,70 dólares por similar cantidad de fruto.

Esta diferencia pone en una evidente ventaja a la fruta salvadoreña. Según Economía, ese precio representa uno de los “mayores índices de cotización con relación al resto de los países” y “un parámetro del valor que manifiesta la fruta congelada en el mercado estadounidense, especialmente en el segmento de los étnicos”.

Alcance


Acorto plazo, el mercado potencial de estos productos es amplio. Los 2.5 millones de salvadoreños que viven en Estados Unidos son la meta primordial.
Aquí entra en juego la nostalgia. Esa sensación de añoranza que influye en algún momento en los hábitos de consumo de los hermanos lejanos.

Tener la posibilidad de comer un marañón en Maryland, por ejemplo, ya no es un imposible, gracias empresas exportadoras como Río Grande.

“Estamos en cadenas de supermercados americanas en la sección de productos hispanos. En Safeway, Fiesta y Choopers se pueden conseguir nuestros productos”, cuenta Sara Torres, de Río Grande.

En general, el segundo mercado al que se puede aspirar es al de los latinos no salvadoreños - que representan más de 40 millones de hispanos. De ellos pretenden acceder a los centroamericanos por su cercanía y similitud en algunas frutas, como es el caso del jocote que se consume en la mayoría de países de la región.

Para el estadounidense Ryan Bathrick, coordinador en El Salvador de la iniciativa privada “Programa de Fortalecimiento de la Competitividad de losAgronegocios”, es positivo que los exportadores “estén tomando las oportunidades y se está abriendo el mercado” al descubrir a nuevos compradores.

Clave: frutas congeladas
Análisis realizado por especialistas del Ministerio de Economía
Fortalezas
La infraestructura de las carreteras está en mejores condiciones, el mercado cautivo residente en EE.UU. y productos ligados a la cultura salvadoreña.
Oportunidades
Demanda insatisfecha de fruta congelada étnica.
Debilidades
Tecnología obsoleta, alto costo de producción, mala comercialización por falta de educación en las bondades nutricionales.

“No es necesariamente el argumento más válido del mundo, pero pensamos que hay más posibilidades y oportunidades si apostaran con las frutas nativas (jocote, nance, mamey, arrayán y la anona)”, sostiene Bathrick.

A pesar del dinamismo, al especialista le preocupan algunos aspectos, como que las frutas vayan de cualquier tipo de tamaño y que estén contaminadas con alguna enfermedad transmitida por insectos, como la mosca mediterránea.

Es por eso que sostiene que estas exportaciones “deben ir acompañadas de programas, de estudio y de capacitación”. Para esto aclara que el programa que coordina, gracias a Agriculture Devolpment International y Texas A&M University, tiene un papel importante para paliar estos factores.

Explica que las exportaciones de frutas congeladas deben ir respaldadas por investigaciones, que garanticen el mejoramiento de la fruta para prevenir enfermedades.

También considera que los exportadores deberían de pensar en otros grupos, que no sean el salvadoreño y el latinoamericano. “Cuando estuve en Estados Unidos no vi a ningún gringo en estos supermercados comprando este tipo de productos”, justifica su apreciación.

Para combatir esto recuerda lo que hicieron los holandeses con el Kiwi. “Esto no fue de un día para el otro. Pusieron una inversión de 20 millones de dólares. ¿Quién sabía qué era el kiwi? Hasta que la pusieron en la televisión. Promocionaron una fruta como nunca antes había pasado”, rememora.

Le parece increíble que varias empresas salvadoreñas estén en la página de FDA por salmonela y cosas tan básicas como el empaque que no contiene la información adecuada o la etiqueta nutricional correspondiente o que no estén en inglés.

“Hay que hacer productos con valor agregado en base, por ejemplo, a las propiedades funcionales del jocote o marañón”
Ryan Bathrick
Programa Competitividad de Agronegocios
“Exportamos productos nostálgicos, los que los salvadoreños en Estados Unidos piden y los que más extrañan”
Sara Torres
Exportadora Río Grande

En este sentido, Bathrick reconoce que la mayoría de plantas (empresas) son muy rudimentarias para el congelamiento. “Básicamente son cuartos fríos. Completamente no eficientes”, afirma.

Pero todos los aspectos negativos que resalta tienen una solución. El proyecto que preside puede ayudar a empresarios y productores salvadoreños para que realicen un prototipo.

“Una vez hecho, lo mandamos a compradores y si están interesados los vamos a apoyar”, asegura.

Esto lo respalda al decir que lo más sabio es hacer muestras de los productos, con buenos empaques, y mandarlo a posibles compradores.

“Potencialmente debe pasar de Gómez- Gómez a Smith”, continúa. Para ello, estima que es fundamental aportar a las propiedades funcionales de las frutas.

“Hay que hacer productos con valor agregado en base por ejemplo a las propiedades funcionales del jocote o marañón”, afirma.

También se pregunta cómo van a generar un crecimiento las empresas salvadoreñas y también qué hacen para fomentar la producción.

Desde Río Grande son cautos y reservados. Tienen un as en la manga del que no pueden hablar por temor a que la competencia lo conozca.

Salud empacada


Es un hecho: el consumo de alimentos saludables y naturales es una tendencia mundial en apogeo. Ahí es donde estas frutas pueden encontrar un amplio beneficio, ya que los consumidores prefieren las clases exóticas y étnicas.

Obsoleto. El sistema de enfriamiento usado en El Salvador es el de cámaras de frío. Otros países tienen máquinas más rápidas.

Las propiedades de estas frutas salvadoreñas (marañón, jocote, nance, mango verde, etc) residen en su alto contenido de fibra dietética, fundamental en una dieta balanceada y baja en grasas.

Los beneficios de la fibra son amplios: equilibra el nivel de colesterol, previene el cáncer de colon, combate las subidas de glucosa en sangre y también ayuda a regular el transito intestinal.

Lo maravilloso de todo es que por ser un producto perecedero, las frutas congeladas son ideales para llenar la expectativa de los consumidores latinos en Estados Unidos.

En este caso, su poca duración se invierte. Pasar algunos días en las cámaras frías en El Salvador (con temperaturas de menos 30 grados) les asegura el destino deseado.

Las empleadas de Río Grande son las encargadas de asegurar a las frutas una excursión exitosa.

Las pesan y las empacan en bolsas de 16 onzas (456g). Estas no tardan en acumularse.

Rápidamente, y sin perder la cadena de frío, son puestas en cajas. Habían llegado a sus manos congeladas.

Con impecables cofias y guantes de látex, las manipularon con especial cuidado digno de un quirófano.

Las cajas de plástico son el primer ámbito diferente al de su entorno natural, luego de cortar la cosecha.

Un largo viaje en pick up por la ondulante tierra salvadoreña es su despedida.

Un exquisito baño en desinfectante las prepara para unos días de frío. Ahí cambian su estado, dejaron de ser frescas.

En el campo, hombres y mujeres cortan con paciencia las frutas, con colores llamativos. Más temprano que tarde estarán en las manos de un salvadoreño en los Estados Unidos.

Ruta de la Fruta de exportación
Breves pasos que se sigue en el país para poder llegar a Estados Unidos. En este caso toda la mano de obra es salvadoreña, lo que beneficia a cientos de familias.

Cosecha

El árbol de marañón da su fruto a partir de los cinco años. El tiempo de recolección es en el mes marzo. El Salvador cuenta con 2,388 manzanas sembradas.

Mano local
Más de cuarenta personas recogen la fruta con palos en la hacienda El Socorro, en el departamento de La Libertad. Luego es transportada hacia Río Grande.

Mucha agua
Una vez llega a su destino, entra en acción el proceso de lavado y desinfección. Aquí separan los frutos que tienen imperfecciones, como picaduras.
La era del hielo
Una vez limpios, el marañón se coloca en cestas de plástico y se lleva al congelador, donde estará más de dos días, según su composición.

De todo un poco
Sin perder la cadena de frío, la fruta queda en manos de mujeres que la pesarán y pondrán en bolsas con su respectiva etiqueta. Esto la diferencia de otras.

Últimos detalles

Los empaques son sellados y colocados en cajas, también identificadas. Luego vuelven a la cámara fría y, luego, los ponen en un contenedor.

En tierra gringa
La cadena de frío continúa. Las trasladan a los diferentes distribuidores. De ahí pasan a las tiendas y supermercados de preferencia hispana.

 

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