26 de febrero de 2006


¿QUE HACER CON EL ZOOLOGICO?

“Reingeniería total para el zoológico”

Alrededor del mundo, la mayoría de los parques que albergan animales son autónomos. Tres especialistas hacen un llamado a favor de cambios que le den al parque autonomía y profesionalismo para potenciar su misión

Jorge Ávalos
vertice@elsalvador.com


Víctimas. Varios venados han muerto por ingestión de bolsas plásticas que vienen de las ventas de comida en el Zoológico. FotoEDH/ Omar Carbonero

Manyula, la elefanta, se comió en una ocasión la mochila de una señora. Tardó ocho días para expulsarla de su sistema digestivo.

La más famosa de los animales del Parque Zoológico Nacional también ha matado a dos de sus jauleros. Además, una patología hemorrágica la ha afectado en los últimos siete años sin que se haya comprendido del todo su condición.

¿Cómo es posible que cada una de estas cosas hayan ocurrido? Divertidas, terribles o tristes, estas situaciones reflejan acceso indebido de los usuarios a los animales, falta de equipamiento o de capacitación para manejo de animales por parte del personal y falta de atención médica especializada.

Juan Pablo Domínguez, un biólogo especializado en áreas naturales y turismo sostenible con Salvanatura, es tajante en su opinión.

“El Zoológico no pertenece a una institución como Concultura. No tienen una clara idea de qué es un zoológico, mucho menos una visión de su desarrollo”.
Para Domínguez, la rama de medio ambiente es la más adecuada para supervisarlo, pero aún así sostiene que otra opción es mucho mejor.

“Un zoológico debe ser autónomo, por la situación particular de que maneja una colección enorme de seres vivos. La independencia funcional y administrativa permite tomar decisiones en el momento y atender las necesidades, a veces urgentes, de los animales”.

Cambios necesarios


“Lo ideal es lo imposible: un zoológico nuevo con todas las medidas modernas”, dice Luis Domenzai, un veterinario de la Fundación Zoológica de El Salvador. “Habría que hacer una remodelación, buscar la cooperación institucional con universidades y organizaciones, y dar libre acceso a biólogos y veterinarios para apoyar en estas acciones”.

Jorge Armando Castro, un veterinario de la Universidad de El Salvador, señala que hace un tiempo sugirió que los comedores deberían ser eliminados del interior del Zoológico. “El parque es sucio porque la ventas generan basura, la cual mata a los animales. La solución es lógica: se debe prohibir el consumo de alimentos adentro”, dice.

Castro también señala que la relación proporcional entre el número de trabajadores a animales ha cambiado negativamente. Hace quince años había un empleado por cada 5.42 animales. Ahora hay 1 por cada 12 animales.

“Si hay un déficit presupuestario entonces se trata de un déficit administrativo”, dijo Domínguez. “Y significa que se necesita una reingeniería total para el zoológico. Hay zoológicos que tienen visitaciones menores y salen con sus costos. Las minas de oro son las cafeterías, pero estos recursos no van a los animales sino a particulares, incluso a empleados del zoológico”.

Ambiente negativo
El Parque Zoológico proyecta una imagen opuesta a la que exigen sus objetivos de educación: basura excesiva, un río de agua negra, recintos carcelarios y abusos de los usuarios.u Muchos de los recintos del parque son obsoletos, algunos parecen cárceles, aseguran los veterinarios Domenzain y Castro.

- Un río de aguas negras, que pasa por las cafeterías, es un foco de infección para los humanos que atienden el parque y para los animales, manifiestan Castro y Domenzain, que dice haber visto perros muertos en esas aguas.

- El 60% de las muertes son resultado de la ingestión de objetos extraños, dice Castro.

La necropsia de un venado, asegura, reveló que murió por ingerir 13 bolsas plásticas; la sal de los mangos twist es lo que los atrae.

- La principal fuente de bolsas plásticas y de basura son las ventas de comida adentro del parque. Alrededor del mundo, los zoológicos no permiten comida ante exhibiciones de animales.

- Los puestos de venta, asevera Domínguez, no contribuyen a los recursos del Zoológico. Algunas de las ventas son propiedad de empleados del parque.

- Mucho del equipo médico, asegura Castro, no se repara ni se mantiene en condiciones adecuadas .

- Las herramientas de contención de animales es insuficiente e inadecuado, forzando a los empleados a utilizar técnicas artesanales con animales salvajes.

- El número de empleados se ha reducido con los años y, durante los fines de semana, cuando llega el 60% de los visitantes, sólo hay una veintena de empleados.

 

 

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