26 de febrero de 2006


¿QUE HACER CON EL ZOOLOGICO?

Propuestas para el Parque Zoológico
Una vieja crisis

La renuncia del director del Zoológico ha puesto de nuevo a la administración del parque nacional más visitado del país en la mira. Un alto déficit presupuestario, menos personal, condiciones inadecuadas y numerosas muertes y enfermedades de los animales por causas controversiales son algunos de los muchos problemas

Jorge Ávalos
vertice@elsalvador.com


Fotos EDH/ Omar Carbonero

El 29 de junio de 195, proveniente de Hamburgo, Alemania, llegó a El Salvador un cargamento especial con diecisiete animales exóticos: cebras, camellos, antílopes, tigres de bengala, mandriles, carneros de África y una elefanta de sólo seis años de edad, Manyula

El lote de animales, adquirido por el Ministerio de Cultura por 50 mil colones, era para el nuevo Parque Zoológico Nacional, creado en 1953 y ubicado, desde diciembre de ese año, en un área de 10 manzanas de la antigua Finca Modelo.

Dirigido en ese entonces por Eduardo Fisher, la colección inicial contaba con 208 especies distintas. La adquisición de fauna exótica representaba la culminación de un proceso de más de medio siglo.

El primer esfuerzo, en realidad, data de 1883, cuando el doctor David J. Guzmán impulsó la creación de un museo “de productos minerales, botánicos, zoológicos y manufacturados con una sección de antigüedades, historia y bellas artes” (Diario Oficial, 16 de octubre de 1883).

La colección de “productos zoológicos” se transformó en un Jardín Zoológico en 1913,
pero continuó siendo parte del Museo Nacional hasta 1953, cuando se convirtió en la joya del nuevo Ministerio de Cultura.Oficial, 16 de octubre de 1883).

Riqueza
Los animales necesitan enriquecimiento. Esto consiste en ponerles distracciones, ya sea de comida o de juego para que se mantengan activos y con los instintos vivos.
Cada animal necesita un plan de enriquecimiento. A un oso se le puede esconder miel en distintos lugares para que se distraiga buscándola. A los coyotes hay que esconderles la comida en lugar de dárselas en una bandeja.
Un animal sin enriquecimiento puede desarrollar estereotipias: movimientos repetitivos que indican locura provocada por estar encerrados.

A partir de entonces, el Parque Zoológico Nacional se convirtió en uno de los destinos más populares de entretenimiento público.

Su centralidad urbana y el bajo costo de la entrada lo convierte en un paseo familiar completo para amplios sectores sociales de la población.

Es eso, precisamente, lo que lo hace tan apreciable: su magnetismo como centro de turismo interno. Ningún otro parque nacional atrae tantos visitantes cada año como el Zoológico. En 2005 se registraron las entradas de un total 684,368 personas.

Pese a su popularidad, el Zoológico está en crisis. Administrado desde 1991 por CONCULTURA, su último director, Mario Guevara, presentó su renuncia el 2 de febrero pasado, después de que El Diario de Hoy publicara un artículo que detallaba serias acusasiones de negligencia en el cuidado de los animales.

Las controversias se han dado por las muertes cuestionables de varios animales. Yulu Cova, por ejemplo, un cachorro de león que murió al ingerir alimentos sólidos durante su período de lactancia, en enero de 2003.

“Hay problemas de fondo que determinan la vida o la muerte de los animales”, indicó Federico Hernández Aguílar, presidente de CONCULTURA. “En los últimos años sólo ha habido un veterinario a medio tiempo para todos los animales”.

Históricamente, el Zoológico ha sido una institución autosostenible. De acuerdo con Hernández Aguílar, el presupuesto actual demuestra la dependencia estatal del parque.

En 2004, el último año del que se tienen cifras, el ingreso de taquilla del Zoológico fue de $276,950, pero el costo total para mantenerlo ascendió a $587,300.

El perfil del Zoológico

El Salvador está situado en una de las franjas más ricas de biodiversidad del mundo. Mesoamérica tiene sólo el 1% de la superficie terrestre mundial, pero en ese espacio alberga cerca del 10% de la diversidad de vida del planeta

Estos datos son citados por Juan Pablo Domínguez, Director de Áreas Naturales y Turismo Sostenible de Salvanatura, y reflejan, en su opinión, el extraordinario potencial del Zoológico para ser parte de la oferta turística nacional.

“Nosotros somos parte de esa región”, insiste. “En nuestras áreas todavía se encuentran especies nuevas para la ciencia, a veces desconocidas en otras partes del mundo. En ese sentido, deberíamos estar hablando de una colección de fauna nativa, con una colección complementaria de fauna exótica”.

Luis Manuel Domenzain, un veterinario de la Fundación Zoológica de El Salvador está de acuerdo. “El Zoológico debe enfocarse en los animales nacionales o regionales”, dice.

La inquietud por el tipo de fauna que algunos expertos creen que debería estar representada, parece un tema alejado de los problemas operativos, presupuestarios y de infraestructura que abruman al zoológico, pero tanto para Domíguez como para Domenzain, la visión que se tiene es fundamental.

Para Domínguez, el zoológico Miguel Álvares del Toro de Chiapas es un ejemplo admirable. “Es netamente de fauna regional y es una belleza, da gusto, y es un atractivo turístico porque el turista quiere conocer a los animales propios de la región”, dice.

Ambientación
Los zoológicos modernos ya no utilizan barras ni encierros que parezcan cárceles. En la medida de lo posible, los zoológicos deben estar ambientados para reproducir un entorno que le recuerde a un animal su propio hábitat.
Ausencia de ambientación puede detener la reproducción de animales. Un avestruz, por ejemplo, no enterrará sus huevos si no tiene un espacio de arena expuesto al sol.

“Los recintos del zoológico de Chiapas son muy amplios y casi no hay rejas”, señala Domenzain. “Si quieres ver al jaguar y él se esconde, no lo puedes ver, porque es un recinto muy grande, pensado en el animal y no en la gente que lo va a ver”.

“Un recinto pensado en el animal...”. Esta es, dicen los expertos, la clave de los mejores zoológicos. Las funciones y los objetivos surgen naturalmente de un enfoque que centra su visión en el respeto y la admiración por los animales mismos.

Una vez se tiene una buena colección de fauna, explica Domínguez, el zoológico se puede encaminar hacia varios objetivos: la educación, la reproducción, la investigación y la concienciación sobre la importancia de conservar nuestras áreas naturales.

“Como seres humanos, respetamos lo que apreciamos, y sólo apreciamos aquello que conocemos”, dice Domínguez. “Por eso es importante un zoológico que represente adecuadamente nuestra fauna”.

Un enfoque criticado

El zoológico de El Salvador es el que ha tenido la más alta tasa de repoducción de rey zope en cautiverio en el mundo. Ese éxito con una especie en peligro de extinción no se ha vuelto a repetir. Al contrario...

“Nunca ha habido un programa de investigación sistemático, que lleve al conocimiento de cuáles son los requerimientos de anidación del rey zope, para conservar esos requerimientos o montar un programa de reproducción que lleve a la eventual liberación de los animales nacidos en cautiverio”, dice Domínguez.

Para el doctor Jorge Armando Castro, quien fue veterinario del Zoológico entre 1997 y 2003, y enseña en el departamento de Veterinaria de la Universidad de El Salvador, los objetivos de reproducción e investigación de Parque Zoológico Nacional se dejaron de cumplir hace mucho tiempo.

“Un zoológico”, recalca, “debería estar representado por parejas y no tener colonias. Si fuese así habría mejor alimentación para todos y habría mayor armonía en las exhibiciones”.

Castro señala que no hay un plan de reproducción. Por un lado, hay problemas de sobrepoblación con algunas especies, los mapaches, por ejemplo. Por otro lado, hay un fracaso reproductivo con respecto a otras especies, a veces de fácil reproducción en cautiverio, como los felinos.

“Cuando hay buenos programas de investigacion y reproducción se puede incluso hablar de reintroducciones de faunas”, señala Domínguez. “La guacamaya o guara roja es nativa de El Salvador, pero el último reporte de cuando se le vio volando en vida silvestre es de 1927, en las colinas de Jucuarán”.

Castro observa que la ausencia de investigación veterinaria es preocupante por los efectos en los animales. “La elefanta Manyula”, dice, “tiene siete años de patología hemorrágica que la llevan a crisis anuales. No hay estudios a fondo sobre su condición”.

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La mayoría de los animales, sin embargo, no mueren de enfermedades sino de una causa fácilmente prevenible: basura. La ingestión de cuerpos extraños representa el 60% de las causas de muerte. Recintos inadecuados, mal protegidos, y cafeterías dentro del parque contribuyen al mal.

“La educación”, sostiene Domenzain, “debería ir de la mano con el entretenimiento. Cada persona, sobre todo cada niño, debería aprender a apreciar a los animales y al medio ambiente, que estamos destruyendo”.

Pero es imposible, agrega, realizar esa visión con la basura y con un río de agua negra al centro del parque.

“La gente llega al Zoológico”, dice Domínguez, “y lejos de salir con una conciencia, sale con un sentimiento contrario, porque el enfoque que se da no educa al público. Si no se pueden garantizar condiciones dignas, pasa de ser un zoológico a ser un campo de concentración para animales”.

El ocio de un tigre
Un recinto zoológico, dicen los especialistas, debe estar diseñado con el animal en mente, para llenar sus condiciones, más que para el humano que lo ve.

 

 

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