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ENTREVISTA
“Los indecisos que definan el resultado serán el 20%”
Miguel Cruz, director
de uno de los entes encuestadores, el IUDOP, admite que un segmento de
la sociedad pueden dar al traste con todo ese esfuerzo matemático.
En esos términos plática con El Diario de Hoy sobre el universo
de los votantes
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| Sin sorpresas. Cruz, tras interpretar
encuestas propias y ajenas, apuesta por un escenario similar al
que se conoce hoy. |
¿Quién
es el primer votante que acude a las urnas?
Hay muchos factores ahí, pero si podemos generalizar, quienes
suelen acudir temprano en la mañana son los votos duros. Se sienten
muy leales al partido, y tienen mucho interés en participar en
el proceso. Por eso, se programan y acuden (a los centros de votación)
a las 9 ó 10 de la mañana. Estos conforman uno de los
tres grupos de votantes que yo identifico.
¿Quienes conforman los otros dos?
Están los indecisos reales, los que conforman el segundo colectivo.
Estos, o no han decidido por quién votar, o ni siquiera si va
a ir a votar o no. Están a la espera del mensaje de la realidad,
a lo que dicen los medios sobre lo que está pasando. Si ve que
hay problemas, no se complican la vida y mejor se quedan en su casa.
Y si ven que la votación está fluida, deciden ir a votar;
pueden incluso decidir ir a votar sin tener claro cómo van a
votar, por pura curiosidad.
De estos, los que finalmente se deciden, es más probable que
favorezcan a los partidos pequeños. Porque en un escenario polarizado
como éste no quieren votar por ARENA ni tampoco por el FMLN (si
no lo hubieran decidido ya, como el votante duro), entonces se decantan
por los pequeños.
¿Y el tercero?
El tercero agrupa a aquellos a los que simplemente no les importa (los
abstencionistas). Llega el día de la elección y dicen
“me voy a quedar en casa”. Si son de escasos recursos, se
quedan en casa por no gastar o se van a trabajar. Si son del sector
informal se van a vender algo a algún centro de votación,
pero no a votar. Y si tienen ciertos recursos, salen de la ciudad, se
van a otros lados. Cuando (Ricardo) Valdivieso dice: “no se vayan
a la playa, vayan a votar”, básicamente le está
hablando a ese sector un poco desencantado con ARENA, que ha sido voto
duro, y se quiere alejar de esto (de la jornada electoral).
¿Y no hay un cuarto grupo de aquellos que deciden no
ir a votar porque consideran una buena opción abstenerse?
No existe tanto esa conciencia. Yo pondría, a esos que no van
a ir a votar porque así lo han decidido, en el tercer grupo.
Y no irán a votar porque no creen en los partidos, porque no
están de acuerdo con las opciones en contienda, o porque no les
importa.
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| Costumbres. Llegar a los centros
a última hora refleja una de las características del
salvadoreño. |
En el caso del abstencionismo,
¿qué vínculo existe entre éste y determinados
sectores de la sociedad? Es decir, ¿es más abstencionistas
la clase alta, la media o la baja?
Hay más propensión al abstencionismo en la clase baja.
¿Por qué?
Porque históricamente existe la percepción de que las
elecciones no dan de comer. Además, la gente que no va a votar,
estos en concreto, son ciudadanos que no pueden leer, de muy baja educación,
que les cuesta averiguar dónde les toca dar el voto, les cuesta
informarse adecuadamente. Sienten que van a ir a deambular, que les
van a andar jalando de un lado a otro, y no quieren eso. No quieren
sentirse perdidos. Usualmente es gente pobre...
Con una visión muy inmediatista...
Muy, muy “presentista”, por sus propias condiciones de vida.
El abstencionismo se reduce en la medida que ascendés en la pirámide
de clases, hasta casi ser nulo en el nivel alto y medio alto. Y en los
sectores bajos, y sobre todo rurales, es muy grande. Por ello, aunque
este último grupo es el más numeroso, en términos
proporcionales, relativos, los que más votan están acá
(señala el vértice superior de la pirámide que
acaba de dibujar, el que corresponde a la clase media y a los sectores
más pudientes de la sociedad).
¿Y cómo se explica el abstencionismo en esos sectores
que está señalando (los de la clase media y alta)?
Por decepción directa con los partidos, con el sistema de partidos.
Por ejemplo, en el sector alto tiene que ver con la decepción
con ARENA. Y la explicación que le encontramos hace unos años
con las encuestas fue que la gente que no votaba por ARENA en los sectores
altos votaba por la centro-izquierda. No por el FMLN, sino por el CDU,
etc.
Por los políticos intelectuales, con los que se identifican,
en los que se reconocen.
Sí, eso. Entonces, si esa gente no vota, no está votando
por ARENA y en una proporción muy pequeña por lo que hoy
es el CD.
¿Y
cuán recuperable es un absentista? ¿Es alguien que se
retira del todo del sistema o se le puede recuperar?
Se puede recuperar dependiendo de las condiciones. El caso paradigmático
es el de las elecciones de 2004.
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“No
hay conciencia de género al votar. la votante no cree que
una candidata defienda mejor sus intereses”
“El género tampoco influye en el
sufragio masculino. no rechazan candidatas por creerlas inferiores”
Miguel Cruz |
Este país
ha tenido el problema del abstencionismo siempre, pero en 2004 eso se
rompió, fue el año de la excepción. Lo que pasó
entonces es que mucha gente de acá (señala la base de
la pirámide de las clases sociales que anteriormente dibujó,
la correspondiente al sector más empobrecido) fue a votar; la
participación creció en todos los extractos, pero fundamentalmente
aquí. Y esta gente que fue a votar de aquí fue la que
le dio la victoria a ARENA.
Los indecisos que terminan por emitir sufragio, ¿son
más reflexivos que el resto de votantes? ¿Es su decisión
producto de un razonamiento?
Hay de todo, pero yo no podría decir que por norma un indeciso
va a tomar su decisión por fin con una base razonada. Muchos
indecisos simplemente lo deciden por una cuestión emotiva: por
la imagen última que retuvo en su cabeza, por algo que le pasó
en el camino a las urnas, porque vio a una gran masa vestida de verde,
amarillo, rojo, azul, porque algún vigilante con el chaleco de
X partido en el centro de votación lo atendió muy bien.
Los partidos se esfuerzan en eso también, porque eso hace la
diferencia.
Así que con los indecisos ante las urnas se viene al traste todo
el trabajo estadístico que se ha hecho. Da la impresión
de que ellos vuelven el proceso una especie de lotería.
Si vos, año con año, comparas los resultados de las encuestas
previas con los de las elecciones, verás que los partidos pequeños
tienen un mejor desempeño que lo que vaticinaron los sondeos.
¿Por qué? Porque como decía, muchos de los indecisos
se van con los pequeños a última hora. Es gente que no
se puede captar durante la campaña, incluso una semana antes,
porque mucha de ella se decide el mismo día.
¿Y cuál es el porcentaje de esos decisivos indecisos en
el universo total de votantes?
El de aquellos que finalmente votan, puede ser de un 15-20%. Lo que
pasa es que en las encuestas preelectorales no todos los que dicen que
no saben por quién van a votar, que no confiesan su opción,
son indecisos. Algunos de ellos están decididos a no votar.
Es decir, usualmente
las encuestas se interpretan de esta manera: si el 40% dijo por quién
va a votar, el restante 60% que no lo dijo es indeciso. Pero eso no
es así. De ese 60% hay una proporción de gente que ya
decidió que no va a votar, y otra proporción que está
indecisa y que al no lograr para nada resolver su indecisión,
mejor se queda en casa.
Existe al igual otra proporción: aquella que permanece indecisa
hasta el último día, pero que al final acude a las urnas
y ahí lo decide. Son los indecisos que sí influyen en
el resultado.
Todos ellos representan
la complejidad de una elección. La única claridad que
hay usualmente en estos procesos son el voto duro.
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Costumbres.
Llegar a los centros a última hora refleja una de las características
del salvadoreño. |
¿En
términos de participación, será esta jornada similar
a las de años anteriores?
En estas elecciones tendremos más participación que en
la de 2003 y otras anteriores. Pero no se va a alcanzar el nivel de
2004. Calculo en un 40-50% (del total de autorizados a votar) la gente
que irá a votar. Lo cual es una afluencia mayor que 2003, y por
supuesto que 1997, o en el 94. En 2004 anduvo por los 70-75%; un récord
histórico.
¿Suelen las elecciones generales y presidenciales tener
una mayor concurrencia que las municipales y legislativas?
Mi impresión es que las elecciones presidenciales generan más
interés. Primero, porque el elector tiene la impresión
de decidir el rumbo del país, y además porque son elecciones
más simples. Para la gente es más sencillo ir a votar
por una gran figura o por un partido. En el caso de las legislativas
la gente no termina de entender el sentido de ellas. Y aunque es más
claro en el caso municipal, al tener que marcar dos veces (alcalde y
diputado), mucha gente, sobre todo de los sectores con poca educación,
se complica y se confunde.
¿Y no tendrá mucho que ver que la sociedad salvadoreña
no dimensiona la importancia del congreso?
Claro. También cuenta la tradición de caudillismo de este
país. Las elecciones de 2004 fueron históricas porque
eran muy simples: era o Saca o Schafik. El caudillo. Eso sumado a que
el tema de la Asamblea la gente no lo entiende, y a que los diputados
poco se han esforzado en crear ese vínculo, en hacer que la gente
conozca el vínculo entre estos (los diputados) y sus representados.
¿Cuál es el perfil del votante joven, un segmento tan
apetecido para los partidos? ¿No serán muy propensos a
la indecisión?
Históricamente los jóvenes, más que propensos a
la indecisión, han sido apáticos, y por lo tanto absentistas.
Se meten en política más tarde, de los 26 años
en adelante.
Pero lo que está pasando en estas elecciones, y eso es un dato
curioso de las últimas encuestas, es que ese sentido de apatía
se ha reducido un poco. Parecen estar un poco más interesados
que antes, no me preguntes por qué. No lo tengo claro.
¿Y por qué partido se inclinan los jóvenes que
optan por participar?
Favorecen a los dos partidos grandes e ignoran a los pequeños,
porque estos últimos son formaciones que representan básicamente
el pasado. Cuando el PDC usa la figura de (Napoleón) Duarte,
eso no le dice absolutamente nada al joven, ni cuando el PCN habla de
su pasado de grandes obras. No son partidos que hablan a los jóvenes,
sino que se dirigen a la población arriba de los 40, que recuerdan
a Duarte, a los gobiernos del PCN.
Quienes más hablan a los jóvenes son ARENA y el FMLN,
y en ellos caen los votos de estos.
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“La
única claridad que hay en estos procesos electorales usualmente
es el voto duro”
“el voto duro del frente está en la clase media,
y es básicamente un voto de oposición a arena”
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¿Cuál
es el comportamiento del voto femenino?
Favorece más a ARENA que al FMLN. Es un voto muy conservador.
Si una mujer ama de casa, a cargo de una marimba de hijos, con poca
educación, va a votar, casi seguro votará por ARENA.
Respecto a eso hay incluso una teoría económica, que explica
por qué los pobres suelen ser más conservadores en términos
de comportamientos sociales: como se sienten en el límite piensan
que cualquier transformación los pueden a ellos más bien
hundir definitivamente.
Y en el caso de las mujeres, por marginadas entre marginados, eso aplica
claramente. ARENA recibe muchos de sus votos de mujeres amas de casa,
pobres, con poca educación.
¿No existe el voto de género? Esto es,
la mujer que vota por una candidata femenina porque considera que representará
mejor sus intereses.
No, todavía no. Es más, en la última encuesta nuestra,
pueden ver ahí están los datos, cuando preguntamos “¿quién
defiende más los intereses de las mujeres?” la mujer responde
ARENA.
Esta semana se ha titulado que van a ser las mujeres las que decidan
esta elección.
¿Con lo que acaba de decir se puede empezar a sacar conclusiones
sobre a favor de quién la van a decidir?
Eso es cierto hasta cierto punto, porque también tiene su contraparte.
Las mujeres cuando votan lo hacen fundamentalmente por ARENA, pero son
también las que menos votan. O sea, según el padrón
electoral hay más mujeres en capacidad de votar que hombres,
pero en la práctica los que más votan son los hombres.
Son más las mujeres que se quedan en casa.
Escasa
Asistencia
Las elecciones en El Salvador, tanto presidenciales como parlamentarias
y municipales, han estado marcadas por la poca afluencia a las
urnas |
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1994
48.6%
La participación respondió a que se celebraban las
primeras elecciones de posguerra, generales. |
1997
34.4%
El nivel de absentismo creció y se mantuvo por debajo de
los niveles deseables durante dos jornadas electorales. |
1999
33,3%
La participación alcanzó sus cotas más bajas
en estas elecciones, en las que Francisco Flores fue elegido Presidente.
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2004
70%
En las polarizadas jornadas de hace dos años, se estableció
un récord histórico en términos de asistencia
a los centros de votación. |
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Las mujeres, el voto más conservador
La mujer es la que menos vota, pero cuando lo hace, favorece a
ARENA. No es tan así con la de clase media, pero según
las encuestas del IUDOP y la interpretación que hace de
ellas Miguel Cruz, la mujer del nivel social más empobrecido
es votante de ARENA. “Este sector de la población,
el que se siente más al borde del precipicio, es la que
más intenta que las cosas no cambien. Porque perciben cualquier
tipo de cambio como la posibilidad de perder esa condición
precaria y desventajosa frente a una peor”, explica.
Existe toda una teoría económica que explica por
qué los pobres tienden a ser los más conservadores.
“Y en el caso de las mujeres, por marginadas entre marginados,
esto se aplica claramente”, dice.
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La apatía de los jóvenes
Históricamente los jóvenes, más que propensos
a la indecisión, han sido apáticos, y por lo tanto
absentistas.
Pero cuando acuden a las urnas, emiten su voto a favor de uno
de los partidos mayoritarios. “No favorecen a los partidos
pequeños porque estos representan básicamente el
pasado”, explica Cruz. Prosigue: “Cuando el PDC usa
a (Napoleón) Duarte o cuando el PCN habla de su pasado
de grandes obras, eso no le dice nada al joven”.
Según el director del instituto de opinión, los
partidos que “hablan” a la juventud son ARENA y el
FMLN, los que finalmente reciben el apoyo de aquellos que se interesan
por participar en el proceso. Este año serán más,
vaticina.
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Indefinible el voto anciano
El sufragista abuelo suele favorecer más a la derecha,
a ambas derechas, según las encuestas del IUDOP, pero la
diferencia es poca. “En esto tiene más que ver el
nivel educativo, incluso más que el adquisitivo, aunque
estos suelen ir aparejados”, indica Cruz. Según éste,
a más años y menos educación, la tendencia
girará a la derecha. A más años y más
educación, la balanza se inclinará por la izquierda.
Aunque para guardarse las espaldas ante cualquier excepción,
matiza: “estoy generalizando, hay votantes de derecha en
sectores altamente escolarizados”.
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