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ACTUALIDAD
Silencio
oculta envío de grupo civil a Iraq
Una empresa de seguridad
privada recluta salvadoreños para llevarlos a Iraq contratados
por una firma estadounidense. Varias pruebas de selección han
sido practicadas en instalaciones de la Fuerza Armada con equipo de
la institución
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Reunión.
Interesados en ir a Iraq como guardias de seguridad salen de una
instalación militar, donde el lunes fueron reunidos. Foto
EDH/ Wilton Castillo |
El lunes seis de
marzo, a la 1.30 la tarde, decenas de hombres jóvenes, entre
estos uno que otro soldado de la Fuerza Naval y varios policías
del Grupo de Reacción Policial (GRP, llegaron a la Dirección
General de Reclutamiento y Reserva (DGRR), que funciona sobre la Calle
Concepción.
Habían sido citados allí para informarles acerca de los
últimos detalles de su viaje a Iraq, a trabajar en fuerzas de
choque en Mosul y Bagdad, dos convulsionadas ciudades iraquíes.
Un hombre, a quien los aspirantes identificaron como el Mayor Rolin
López, chequeó contra una lista a los que iban llegando.
Cada visitante decía su nombre y el oficial, vestido de civil,
lo comparaba con el listado. Hecho eso, los mandaba a la formación.
Por el saludo militar que le hacían a López, no hay duda
de que la mayoría de los candidatos son ex militares.
El Mayor Rolin López es parte de la empresa Compañía
Integral de Agentes de Seguridad Privada (CIAP), constituida a principios
de 2005.
Según algunos aspirantes, la CIAP recluta salvadoreños
para la contratista estadounidense Black Water (aguas negras). En ese
listado está incluida una docena de agentes del GRP, la unidad
elite de la policía.
Durante el chequeo, un miembro de la Fuerza Naval pidió permiso
para despojarse, cuando menos, de la camisa de su uniforme militar.
El Mayor no se lo permitió, ya que la reunión sería
breve.
Al cabo de media hora, un primer grupo fue llevado a un amplio salón
donde permanecieron de pie durante toda la reunión. Lo mismo
hicieron con un segundo grupo, que llegó tarde a la cita.
Después de 90 minutos, los hombres salieron desperdigados hacia
el acceso principal de la Fuerza Naval. Se retiraron con poca información
adicional. Esta vez, no les develaron el misterio de cuánto ganarán
ni cuándo partirán. Les han dicho, eso sí, que
quieren mantener el viaje en silencio.
Los bienes del Estado
Les dejaron entrever que a principios de abril se someterían
a pruebas finales, que sería una especie de entrenamiento impartido
por instructores de la Black Water.
Un estadounidense, de la firma contratista, les dijo, sin entrar en
detalles, que el Departamento de Estado ha puesto en suspenso el envío
de más de doscientos salvadoreños, entre los que figuran
reservistas, militares activos y policías de grupos especiales.
Según algunos postulantes, el viaje es un hecho, sino no los
habrían sometido a la prueba física, de tiro y manejo
de armas.
Es más, los uniformes que el contingente de seguridad privada
utilizaría para sus tareas en Iraq, ya fueron confeccionados.
Según las fuentes, son color café, de un sólo fondo,
similar a los que usan los colombianos que custodian la oficina de la
embajada estadounidense en Al Hilla.
Las mismas fuentes abocadas a Vértice aseguran que las pruebas
anteriores fueron practicadas en diciembre anterior en las instalaciones
militares de la ex Primera Brigada de Infantería.
Para la prueba de tiro y manejo de arma, los postulantes utilizaron
fusiles M-16, propiedad del Ejército, y los uniformes en mención
fueron confeccionados en el CALFA (Comando de Apoyo Logístico
de la Fuerza Armada).
Vértice constató que para la reunión del lunes
fueron utilizadas las instalaciones de la Dirección General de
Reclutamiento y Reserva, que funcionan adjunto al inmueble que ocupa
la Fuerza Naval.
No se ha podido establecer bajo cuáles condiciones la Fuerza
Armada ha cedido la ocupación de instalaciones y armamento militar
a una empresa de seguridad privada.
El misterio
y las preguntas
Para contrastar
la información acerca del uso de bienes de la Fuerza Armada por
parte de una empresa privada, se intentó obtener la versión
de la empresa de seguridad y del Ministerio de Defensa.
Al cierre de esta edición, Defensa no había respondido
a una solicitud escrita que se le hizo. Antes, se había intentado
hablar con el jefe de la DGRR, pero el intento fue igual de infructuoso.
Por su parte, el Mayor Rolin López dijo que si bien trabajaba
para la CIAP, él sólo se encargaba de reclutar agentes
para seguridad local. Sin embargo, Vértice constató la
participación de López durante la reunión en la
DGRR.
El representante legal de la CIAP, José Orantes, expresó
que López era quien podía hablar del asunto. Vértice
también comprobó que los postulantes se entienden con
López para su enlistamiento.
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