12 de marzo de 2006


ACTUALIDAD

Silencio oculta envío de grupo civil a Iraq

Una empresa de seguridad privada recluta salvadoreños para llevarlos a Iraq contratados por una firma estadounidense. Varias pruebas de selección han sido practicadas en instalaciones de la Fuerza Armada con equipo de la institución

Texto y fotos/Jorge Beltrán
vertice@elsalvador.com


Reunión. Interesados en ir a Iraq como guardias de seguridad salen de una instalación militar, donde el lunes fueron reunidos. Foto EDH/ Wilton Castillo

El lunes seis de marzo, a la 1.30 la tarde, decenas de hombres jóvenes, entre estos uno que otro soldado de la Fuerza Naval y varios policías del Grupo de Reacción Policial (GRP, llegaron a la Dirección General de Reclutamiento y Reserva (DGRR), que funciona sobre la Calle Concepción.

Habían sido citados allí para informarles acerca de los últimos detalles de su viaje a Iraq, a trabajar en fuerzas de choque en Mosul y Bagdad, dos convulsionadas ciudades iraquíes.

Un hombre, a quien los aspirantes identificaron como el Mayor Rolin López, chequeó contra una lista a los que iban llegando.

Cada visitante decía su nombre y el oficial, vestido de civil, lo comparaba con el listado. Hecho eso, los mandaba a la formación. Por el saludo militar que le hacían a López, no hay duda de que la mayoría de los candidatos son ex militares.

El Mayor Rolin López es parte de la empresa Compañía Integral de Agentes de Seguridad Privada (CIAP), constituida a principios de 2005.

Según algunos aspirantes, la CIAP recluta salvadoreños para la contratista estadounidense Black Water (aguas negras). En ese listado está incluida una docena de agentes del GRP, la unidad elite de la policía.

Durante el chequeo, un miembro de la Fuerza Naval pidió permiso para despojarse, cuando menos, de la camisa de su uniforme militar. El Mayor no se lo permitió, ya que la reunión sería breve.

Al cabo de media hora, un primer grupo fue llevado a un amplio salón donde permanecieron de pie durante toda la reunión. Lo mismo hicieron con un segundo grupo, que llegó tarde a la cita.

Después de 90 minutos, los hombres salieron desperdigados hacia el acceso principal de la Fuerza Naval. Se retiraron con poca información adicional. Esta vez, no les develaron el misterio de cuánto ganarán ni cuándo partirán. Les han dicho, eso sí, que quieren mantener el viaje en silencio.

Los bienes del Estado


Les dejaron entrever que a principios de abril se someterían a pruebas finales, que sería una especie de entrenamiento impartido por instructores de la Black Water.

Un estadounidense, de la firma contratista, les dijo, sin entrar en detalles, que el Departamento de Estado ha puesto en suspenso el envío de más de doscientos salvadoreños, entre los que figuran reservistas, militares activos y policías de grupos especiales.

Según algunos postulantes, el viaje es un hecho, sino no los habrían sometido a la prueba física, de tiro y manejo de armas.

Es más, los uniformes que el contingente de seguridad privada utilizaría para sus tareas en Iraq, ya fueron confeccionados.

Según las fuentes, son color café, de un sólo fondo, similar a los que usan los colombianos que custodian la oficina de la embajada estadounidense en Al Hilla.

Las mismas fuentes abocadas a Vértice aseguran que las pruebas anteriores fueron practicadas en diciembre anterior en las instalaciones militares de la ex Primera Brigada de Infantería.

Para la prueba de tiro y manejo de arma, los postulantes utilizaron fusiles M-16, propiedad del Ejército, y los uniformes en mención fueron confeccionados en el CALFA (Comando de Apoyo Logístico de la Fuerza Armada).

Vértice constató que para la reunión del lunes fueron utilizadas las instalaciones de la Dirección General de Reclutamiento y Reserva, que funcionan adjunto al inmueble que ocupa la Fuerza Naval.

No se ha podido establecer bajo cuáles condiciones la Fuerza Armada ha cedido la ocupación de instalaciones y armamento militar a una empresa de seguridad privada.

El misterio y las preguntas

Para contrastar la información acerca del uso de bienes de la Fuerza Armada por parte de una empresa privada, se intentó obtener la versión de la empresa de seguridad y del Ministerio de Defensa.

Al cierre de esta edición, Defensa no había respondido a una solicitud escrita que se le hizo. Antes, se había intentado hablar con el jefe de la DGRR, pero el intento fue igual de infructuoso.
Por su parte, el Mayor Rolin López dijo que si bien trabajaba para la CIAP, él sólo se encargaba de reclutar agentes para seguridad local. Sin embargo, Vértice constató la participación de López durante la reunión en la DGRR.

El representante legal de la CIAP, José Orantes, expresó que López era quien podía hablar del asunto. Vértice también comprobó que los postulantes se entienden con López para su enlistamiento.

 

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