12 de marzo de 2006


INTERNACIONAL
Vuelos Espaciales de bajo Costo


Iniciativa. A sus 34 años, un multimillonario se siente demasiado joven para retirarse, por lo que invertirá 100 millones de dólares de su fortuna en este sofisticado negocio

The New York Times
Amy harmon
vertice@elsalvador.com

El padre. Elon Musk ganó mucho dinero, gracias al Internet. Ahora, quiere llegar más allá. 


El segundo, California. Preguntémosle a Elon Musk lo que desea hacer con su vida luego de haber amasado una fortuna de 300 millones de dólares en Internet, y la respuesta es sorprendente.

A los 34 años de edad, afirma que es demasiado joven para retirarse.

La filantropía es un poco seria. Iniciar otra empresa basada en la Red difícilmente es un desafío para un hombre que compró la idea de PayPal, la desarrolló, y luego la vendió a eBay por $ 1,500 millones.

Al buscar una nueva dirección en la vida que sea tan ambiciosa como sus sueños, Musk eligió una memorable: el acceso barato y confiable al espacio.

Ganar dinero con el espacio es un camino que muchos otros millonarios hechos por sí mismos han recorrido, desde un banquero tejano llamado Andrew Beal hasta uno de los co fundadores de Microsoft, Paul G. Allen.

Han habido suficientes de ellos para justificar un sobrenombre burlón: “thrillionarios”, o millonarios que buscan la emoción. Y, hasta ahora, sus esfuerzos han terminado en el fracaso o han sido solamente empresas en el “turismo espacial” que llevaron a pilotos de prueba al borde del espacio.

Musk quiere más, y ha puesto en la línea 100 millones de dólares de su fortuna para tratar de lograrlo. Su objetivo es crear un negocio del lanzamiento poco costoso de satélites. Desde luego, poco costoso es un término relativo en un negocio en que los lanzamientos de satélites privados comerciales para el clima, las telecomunicaciones y otros, comienzan en 30 millones de dólares y ascienden hasta 85 millones o más.

Por medio de su compañía, Tecnología para Exploraciones del Espacio, o SpaceX, Musk desea enviar cosas al espacio por una tercera parte de la tarifa actual o menos - incluso rebajando el precio hasta siete millones de dólares por cargas pequeñas en órbitas bajas en torno a la Tierra - , con una serie de sencillos cohetes de diseño propio.

Prototipos. La primer nave frabricada será el Halcón. Aunque no llevará a nadie a la luna, está diseñada para enviar satélites.

Su meta es construir un cohete barato desde cero que viaje al espacio y regrese, para ser usado una y otra vez. Actualmente, los lanzamientos comerciales cuestan de 10,000 a 20,000 dólares por kilogramo de carga; Muska afirma que sus cohetes sencillos podrían hacerlo por 2,000 dólares por kilogramo.

“La mejor manera de ganar una pequeña fortuna en el espacio es comenzar con una grande”, señaló John E. Pike, un analista de política espacial de GlobalSecurity.Org, un grupo sin fines de lucro en Alexandria, Virginia, que analiza cuestiones de seguridad nacional. “La nueva ciencia de los cohetes tiene un elevado índice de mortalidad, y no sabemos lo que tiene en sus manos hasta que lo haya volado una media docena de veces”.

En parte soñador y en parte realista, Musk afirma que se siente atraído por el proyecto no solamente porque siempre le ha fascinado el espacio - tiene un título en física de la Universidad de Pensilvania -, sino también debido a que ve una oportunidad de mercado en la cada vez menor porción de Estados Unidos en el negocio mundial de lanzamiento de satélites.

Planes. La nueva empresa intentará enviar objetos al espacio por una tercera parte de la tarifa actual.

Musk afirma que desea desarrollar una opción totalmente estadounidense que será competitiva en cuanto a precios y romperá el dúopolio de Lockheed y Boeing sobre contratos con el gobierno federal. Finalmente, desea enviar personas al espacio, a la luna y más allá.

“Tenemos que hacer algo drástico para reducir el costo de llegar al espacio”, dijo Musk en una entrevista en su cubículo en las oficinas de SpaceX en este lugar.

“Si podemos reducir el costo, podemos extender la vida a otro planeta. Quiero ayudar a la hacer de la humanidad una civilización que viaje al espacio”.

El primer esfuerzo de SpaceX, el Halcón , no llevará a nadie a la luna. Está diseñado para enviar pequeños satélites. El Halcón 1, de dos etapas, está diseñado para ser en su mayor parte reciclable, con una parte que caerá al océano para ser recogida y usada nuevamente.
Lo siguiente serán el Halcón 5, el mismo cohete con cinco motores, y el Halcón 9, con nueve motores.

 

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