12 de febrero de 2006


INTERNACIONALES
Análisis de las elecciones pasadas

En Costa Rica se terminó el régimen bipartidista


El sociólogo Carlos Sojo, director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, analiza las características de esta campaña política

Alejandro Vargas
vertice@elsalvador.com

Estudio. Carlos Sojo evalúa el cambio en el sistema de partidios costarricense.

Las elecciones de este 5 de febrero en Costa Rica consolidan un régimen de partidos que dejó atrás al bipartidismo tradicional. En lugar de dos bloques tradicionales, el país tomará las decisiones políticas durante el cuatrienio 2006 - 2010 a partir de la participación de cuatro grupos políticos.

El partido oficialista, con dos periodos consecutivos en el poder, se esfumó en el espectro electoral ante los escándalos de corrupción que sacuden a dos ex presidentes de la república que han sido de esa agrupación.

El sociólogo Carlos Sojo valoró el rumbo de la campaña política días antes de que los y las costarricenses acudieran a las urnas para elegir al Presidente de la República, los diputados de la Asamblea Legislativa y los representantes municipales. Sus pronósticos se cumplieron.

¿Cómo ha sido la campaña política?
Tiene dos elementos nuevos. No es enfrentamiento bipartidista. En el pasado esa fue la tónica dominante donde el Partido Liberación Nacional PLN y el Partido Unidad Social Cristiana, PUSC, siempre fueron los contendores principales. Eso fue así, incluso en la última elección se planteó así pero los resultados fueron distintos. Ya los resultados mostraron en el 2002 que la ciudadanía estaba inclinada por la introducción de pluralidad.

Esta campaña se inicia con pluralidad acentuada al menos en cuatro grande partidos: los tradicionales el PLN y el PUSC, y los emergentes nuevos el Partido Acción Ciudadana, PAC, y el Movimiento Libertario, ML. También aparece un fraccionamiento del PLN, Unión para el Cambio, UPC, y un desprendimiento del PUSC, del candidato José Manuel Echandi. La característica ha sido el enfrentamiento de todos contra Óscar Arias.

La segunda característica es que por primera vez en 35 años un expresidente tiene posibilidades de ser reelecto. La posibilidad de reelección plantea un escenario muy distinto porque no se trata de una oferta desconocida, sino de un liderazgo conocido que en este caso se fortalece con la condición de Premio Nobel de la Paz en un gobierno que no es considerado negativamente por la memoria popular.

PERFIL
¿Quién es Carlos Sojo
-Es sociólogo con 20 años de trayectoria profesional
-Tiene una Maestría de la Universidad de Costa Rica
-Cuenta con un Doctorado en Ciencias Sociales por la Universidad de Utrecht en Reino de Países Bajos.
-Es director de la Facultad de Ciencias Sociales (FLACSO) en Costa Rica desde 2000. FLACSO es un Organismo Intergubernamental creado desde 1957 con unidades en 10 países de América Latina. La labor académica se financia con convenios internacionales.

Hay otros dos elementos de coyuntura. En primer lugar, el gobierno no juega un papel importante en el proceso electoral. Nadie utiliza el argumento antigubernamental porque el gobierno no tiene partido político aunque fue electo por el PUSC. El Presidente Pacheco tiene una relación tensa con su partido.

El otro elemento de coyuntura es el deterioro casi hasta el límite del PUSC que de ser el primer partido político en el la década de los noventas, pasa a ocupar un cuarto lugar. Con un candidato que no está asentado en el imaginario social y, en segundo lugar, la crisis de los expresidentes Rodríguez y Calderón que afectaron la imagen del partido independientemente de cuál sea el desenlace judicial.

Usted dice que esta campaña ha sido “varios contra uno”, ¿Eso significa al menos varias propuestas de desarrollo diferentes?
No. En cierto modo los elementos de fondo no juegan un papel tan importante en los procesos electorales costarricenses desde hace algunos años. Se hacen debates alrededor de los líderes. Hay consenso alrededor de lo que es malo en este país. Por ejemplo, es malo ser neoliberal entonces ya nadie quiere afirmar argumentos neoliberales. Es bueno ser socialdemócrata, entonces, hay una competencia sobre quienes son los genuinos representantes de la socialdemocracia. Eso abarca, por ejemplo, a tres de los partidos.

Satisfacción. El Partido Liberación Nacional está más cerca de la Presidencia, según el conteo.

Eso no quiere decir que no haya diferencias de enfoque. Respecto a Arias, de Liberación Nacional, el Partido Acción Ciudadana presenta una plataforma con más confianza en la intervención pública, con afinidad por mecanismos de intervención económica como subsidios de tasas de interés, con más reservas sobre los Tratados de Libre Comercio y en particular con el de Estados Unidos.

Al otro lado está el Movimiento Libertario, ML, que ha hecho un acto de contricción ideológico para tratar de igualarse a favor del electorado y quizás ocupar en el futuro en el espectro político el liberalismo antiliberacionista que ocupaba el PUSC. Si la crisis del PUSC se conjura, el ML podría ocupar ese lugar.

¿Son los partidos una propuesta programática o sólo una propuesta electoral?
En el debate electoral costarricense el fondo pesa menos que el liderazgo de los candidatos y la forma. Buena parte del electorado no se interesa por el contenido de los programas de gobierno.

Si uno atiende esos contenidos, tendré que decir que la discusión es programática pero en realidad en el enfrentamiento electoral no es así. Uno lo ve en la campaña de Ottón Solís con el liderazgo ético responsable, cosa que tiene que ver con la forma más que con el fondo. Lo mismo en el caso del Movimiento Libertario que se presenta como lo nuevo. Hay de todo para todos.

Sorpresa. La gran revelación ha sido el Partido Acción Ciudadana, PAC, con su propuesta de izquierda.

Hay una crisis del régimen de representación porque los partidos tradicionales perdieron capacidad de representación y los partidos nuevos han tenido dificultades para construirla más allá de sus liderazgos locales y nacionales.

En un caso por crisis, en otro por juventud, pero en ambos casos hay una insuficiente vida en el nivel comunitario de la base de la sociedad costarricense. La gente tiene simpatías por los partidos pero la militancia es cada vez más escasa.

¿Por qué ocurrió en Costa Rica el paso de un bipartidismo tradicional a un multipartidismo?, ¿qué pasa en la región?

El bipartidismo en Centroamérica es particular. En Honduras ha existido de manera importante. Es un partido único dividido. No encuentra diferencias contundentes en la gestión gubernamental. Lo mismo ocurría con el PUSC y el PLN en Costa Rica.

En los otros casos en donde hay bipartidismo, Nicaragua y El Salvador, la situación es distinta. En Nicaragua la política está capturada por una alianza perversa por el liberalismo alemanista y el sandinismo orteguista. Eso no tiene nada de bipartidismo porque ni siquiera se puede hablar de organización de base significativa.

En el caso de El Salvador existe una única experiencia de bipartidismo ideológico donde el FMLN es muy distinto de ARENA en cuanto a visión, origen y base social con la dificultad de que el FMLN no tiene experiencia de gobierno. No es posible valorar el efecto real de ese bipartidismo en la gestión de gobierno porque en la retórica y en la oposición es más fácil mantener un cierto bipartidismo.

Tradición. Los costarricenses privilegiaron por años el bipartidismo. Eso ya se terminó.

En Costa Rica es la consecuencia de esa monotonía de un bipartidismo más o menos monocromático, semejante en cuanto a la conducción de gobierno. Se acabó en los noventas la clara distinción y ambos partidos administraron las gestión pública sin diferencias de fondo.

Eso explica el cansancio ciudadano con esa monotonía de las políticas partidistas.

Los dos partidos tradicionales enfrentan fenómenos de corrupción. Eso desalienta el ánimo y lanza a sectores del electorado hacia la búsqueda de nuevas opciones políticas.


La gestión política por parte de ese bipartidismo en lo moral por la corrupción y deficitaria en lo programático por la ausencia de un enfrentamiento real alternativo entre propuestas diferentes.

¿Cómo ha estado presente la agenda centroamericana en esta campaña política?
De ninguna manera. El temaexterior no es un tema de la campaña electoral.

Costa Rica tiene un síndroede hace algunos años de no disponer de una política exterior clara. Cuando Costa Rica ha tenido políticas es cuando ha vislumbrado un referente importante en el escenario centroamericano y a partir de ahí lanza una iniciativa de política internacional integral.
Para tener una política exterior, Costa Rica debe tener una política centroamericana y en las últimas administraciones esos elementos han estado más o menos ausentes.

Pendientes. Algunos salieron a calebrar el domingo pasado, al finalizar las elecciones. Sin embargo, los resultados finales se sabrán en unas dos semanas. Fotos EDH / Mario Amaya

En esta campaña ha estado completamente ausente el tema internacional con la excepción del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos que es una especie de “espada de Damocles” sobre el proceso electoral pero la discusión de la política centroamericana tampoco se ha manifestado si no es a través de las migraciones.

¿Hay planteamientos diferenciadores en el caso de las migraciones?
Sí. Ese es un tema en el que los partidos sacan sus preferencias más dignas e innobles. Sorprende como el PLN, el PAC y el ML entienden que el fenómeno inmigratorio en Costa Rica es complejo integrado donde el tema de los derechos de estas poblaciones no puede ser ignorado.

Eso contrasta mucho con actitudes chauvistas e incluso xenofóbicas de Unión para el Cambio que ha planteado un argumento conversador y complicado, y el PUSC y su candidato que tampoco han formulado un argumento razonable.

¿Qué participación ha tenido el sector empresarial privado y particularmente, los líderes de las cámaras?
Los sectores económicamente poderosos han optado muy claramente por la candidatura de Óscar Arias. Eso se ha manifestado en una asimetría importante de recursos a favor de esa candidatura. Es un campaña que empieza muy temprano, muy costosa.

La presencia mediática del PLN es abrumadora respecto de las demás. Los otros partidos han tenido una clara dificultad para integrar liderazgos empresariales en sus plataformas lo cual conduce a la polarización social.

Los rivales
Ottón Solís
Es el candidato del Partido Acción Ciudadana y está en segundo lugar en el conteo general de los votos.
Óscar Arias
Representa al Partido Liberación Nacional y está más cerca de la Presidencia. Aventaja por más de 10 mil votos a Solís.

¿La academia pública y privada contribuyó al debate y a la confrontación de ideas?
Toca usted un rasgo importante de esta campaña.

Ha habido una tendencia a que grupos de la sociedad civil, no solo académicos, hagan propuestas específicas para la conducción de los asuntos públicos en los próximos anos.

Hay un ambiente en el que grupos de la sociedad civil demuestran a la opinión pública y a los partidos que se pueden arribar a acuerdos sin que las diferencias políticas sean obstáculos.

Buena parte de lo que los partidos proponen es consistente con eso. La pluralidad política bien administrada puede permitirle al país innovar la gestión política más que obstaculizarla.

¿Cómo cubrió la prensa esta campaña?
Es deplorable la mala cobertura política de los principales medios de televisión. La televisión no está informando adecuadamente a la opinión pública ciudadana porque son muy pocos los espacios de opinión, de debate que existen en la televisión. Es notable que uno de los principales noticieros ha devenido en un pasquín de sucesos.

Por otro lado, es en la televisión donde se colocan la mayor cantidad de recursos publicitarios de propaganda electoral y es desde hace mucho tiempo el principal medio de información política al que acude la ciudadanía.
Algo muy distinto ocurre en radio ya que es un debate de espacio permanente. Hay mucha gente interesada en participar.

En prensa escrita es variopinto. Hay cobertura de noticias electorales. Es evidente el lugar prioritario que ocupa el tema encuestas. Hay mejor proyección que la televisión pero con menos debate en relación con la radio.

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