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LA
OPINIÓN
El
edén encontrado
Colores y olores fascinantes, intensos. Grandes aves que se alimentan
de miel, como si fueran colibríes. Ranas que miden apenas un
centímetro de largo. Canguros pequeños y de pelo dorado
que saltan entre las ramas de los árboles. Un erizo con pico
de ornitorrinco. Flores gigantes, extrañas palmeras.
Son especies nunca antes vistas y habitan en una selva ubicada en un
rincón remoto de la isla de Nueva Guinea, en medio del Océano
Pacífico, cercan de Australia, si uno revisa un mapa mundi. Es
ese un trozo de paraíso que aún le queda a la humanidad.
El lugar fue descubierto en diciembre pasado por un grupo de científicos
de Estados Unidos, Indonesia y Australia. Inmediatamente, rieron y lloraron
de felicidad, porque encontraron animales nunca antes vistos y otras
especies que se consideraban desaparecidas en todo el planeta.
Lo que más les sorprendió fue la confianza que demostraron
los animales, los que también descubrieron la especie humana,
que de la misma manera que los puede proteger, los puede destruir en
poco tiempo. Era tan fácil agarrar a un pájaro como tomar
una manzana de una cesta.
Lo más maravilloso de todo esto es que nos permite hacernos una
idea de como era todo antes, un lugar hecho a imagen y semejanza del
Creador .
“Es lo más cercano al Jardín del Edén que
se puede encontrar en la tierra”, manifestó Bruce Beehler,
vicepresidente del Centro Melanesia para la conservación de la
biodevirsidad, de Conservation International, que ha impulsado el proyecto.
Aunque hubo una expedición hace unos 25 años, con algunos
hallazgos importantes, está vez los expertos han logrado fotografías
a esos animales, para mostrárselos al mundo y dar fe de ese edén.
El paraíso, ubicado en unas 300 mil hectáreas de bosque
tropical de la montaña Foja, en Nueva Guinea, es el mayor bosque
tropical virgen en asia. De allí, la importancia del descubrimiento
para la conservación de la biodiversidad.
Pero luego de la sorpresa actual por todo lo descubierto, surgen los
temores: ¿hasta que punto ese paraíso se mantendrá
intacto, sin que el comercio y los turistas lo invadan?.
Porque si hay hombres que pagan cantidades exorbitantes por pasar unas
horas en una estación espacial o por tener una animal exótico,
imagínense el interminable desfile de expediciones, de safaris
fotográficos y de otros aventureros que ingresarían a
la selva con otros propósitos menos turísticos.
Los científicos anunciaron que volverán a la selva con
más recursos para documentar lo encontrado. Ojalá que
el lugar sólo sea conocido a través de fotografías.
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