5 de marzo de 2006


POLITICA
Comicios, claves y lecturas


En un inicio, la intención de votos entre la derecha y la izquierda era amplia, lo que suponía un cambio radical en el mapa político. A eso ayudaba - decían - la gran popularidad del Presidente Saca. El panorama parece haber cambiado últimamente

Óscar Tenorio
vertice@elsalvador.com

Foto EDH / ARCHIVO

¿A siete días para las elecciones, las percepciones políticas y los cálculos electorales de hace tres semanas ya no tienen validez, si se toman en cuenta los resultados de las últimas encuestas.

El panorama ha cambiado rápido – o ha vuelto a un punto ya conocido, como en elecciones anteriores - en una campaña que gira alrededor de personajes, vivos y muertos, y en un ambiente proselitista en el que no ha faltado la violencia.

Cuando comenzó en 2006, el discurso de varios dirigentes de ARENA estaba plagado de frases triunfalistas y de absoluta confianza, debido a múltiples razones, entres estas los estudios de opinión que les daban una gran ventaja con respecto al FMLN.

En privado, algunos activistas del partido de derecha admitieron entre líneas que asistirían sobrados a las elecciones, con grandes posibilidades de convertirse en ganadores absolutos, amén de la situación que había afectado al FMLN, sacudido por expulsiones, deserciones y un constante tira y encoge. El desencanto por esa fuerza política se reflejaba en los estudios de opinión, sostenían.

Algunos analistas políticos, como Salvador Samayoa, reflexionaba así al respecto: “A mi lo único que me parece interesante de esta campaña es ver si la manera desastrosa en se ha comportado la izquierda, se va a traducir en una consolidación todavía mayor del esquema que tenemos” (El Diario de Hoy, 17 de enero).

En medio del regocijo, algunos areneros vivían un optimismo mayor, como en el comando de campaña de Rodrigo Samayoa, candidato a alcalde de San Salvador. Más allá del trabajo propio, estaban convencidos de que tenían más ventajas, debido a la división de la izquierda con respecto a las postulaciones.

Las candidaturas de Violeta Menjívar, del FMLN; Carlos Rivas Zamora, alcalde saliente y aspirante por un movimiento de izquierda disidente; y Rodrigo Contreras Teos, por la Democracia Cristiana, lo único que lograrían sería fragmentar el voto de la izquierda y, en el fondo, favorecer a Samayoa. Este era el cálculo que hacían en el mando arenero.

Repunte


Todo lo anterior cambió en las últimas semanas, al punto de convertir la contienda en una carrera cerrada. De una semana para otra, el FMLN logró un repunte importante, que le ha permitido ponerse mano a mano con ARENA. El episodio no es novedoso, ya que lo mismo ocurrió en procesos electorales anteriores, para alcaldes y diputados.

La encuesta de CID-Gallup, realizada para El Diario de Hoy, reveló que la ventaja entre Samayoa y Menjívar es tan mínima (31 por ciento contra el 29 por ciento), que sería un error decir que el primero está más cerca de la silla edilicia. Técnicamente, ambos están empatados.
Otros estudios, como el hecho por el Centro de Estudios de la Universidad Tecnológica, dieron una ventaja – también mínima - a Menjívar.

Muy lejos de los dos principales rivales apareció Carlos Rivas Zamora, con un máximo de un cinco por ciento de intenciones de votos. La tendencia fue la misma en los otros sondeos revelados, lo que echó a tierra la especulación de que esta candidatura podía desequilibrar el panorama. Mientras más se acercan las elecciones, más se aleja esa posibilidad.

Sin novedades. Los dos grandes institutos políticos del país acaparan las preferencias. Los partidos pequeños están muy lejos.

Esto lo único que demuestra es que la historia se repite, como la rueda de caballitos que gira y vuelve a un mismo punto. En 2002, cuando Héctor Silva desistió continuar como candidato a la alcaldía de San Salvador, por el FMLN, Rivas Zamora fue llamado como emergente. Al final, a pesar de no tener los mismos niveles de popularidad que Silva, logró ganar la comuna en marzo de 2003.

“El que gana es el partido y no, necesariamente, las personas”, han respondido los activistas del Frente ante este escenario.

De esta manera, la competencia por la principal comuna del país está tan cerrada, que los analistas no quieren hacer ninguna apreciación. Todo puede ocurrir o dejar de ocurrir.

O como dijo recientemente a la agencia de noticias EFE Luis Haug, director de CID-Gallup: “ (los resultados de los sondeos) pueden variar el día de los comicios y por la campaña que realicen los partido en los próximos días”.

Vivos y muertos


Gran parte de la campaña de ARENA ha girado alrededor del Presidente Elías Antonio Saca, de su buena imagen, de su “buen Gobierno”, y ha dejado en segundo plano, detrás de las cortinas, a muchos candidatos, algunos desconocidos para los electores.

Es más, Saca ha pedido a los votantes la mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa, para así gobernar con mayor tranquilidad. La meta sería borrar del mapa a la izquierda, a la que consideran “estorbosa”.

Ya en la recta final de la campaña, el Gobierno también ha intentado sacar el máximo provecho a dos grandes episodios: la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos y la prórroga por un año más del permiso temporal para miles de salvadoreños que viven en esa nación del norte, anunciada en Washington.

Ya de regreso a San Salvador, Saca volvió a sus recorridos y a explotar sus imagen. No obstante, los resultados de los estudios parecen revelar que esa misión no logró, en toda su expresión, el objetivo esperado.

Incluso, otros analistas, como Joaquín Samayoa, sostienen que esa iniciativa se volvió contraproducente. “... ARENA está pagando el precio por haber puesto al Presidente Saca en el centro de su campaña política. Esta estrategia era un arma de dos filos.

Le permitía al partido aprovechar el magnetismo del presidente y generar confianza a partir de sus logros, pero abría el flanco a las críticas por lo graves problemas que su gobierno no ha podido resolver y por la incompatibilidad real o aparente entre los roles de presidente de todos los salvadoreños y principal activista de un partido político”, escribió Samayoa en una artículo publicado en La Prensa Gráfica recientemente.

Para el FMLN el cambio de rumbo ocurrió el 24 de enero, al fallecer Schafik Handal, líder histórico del partido, cuando regresaba de Bolivia.

Desde entonces, los dirigentes y activistas han intentado capitalizar al máximo la figura de Handal. Y aunque no ha provocado la adhesión de nuevos simpatizantes, si ha reforzado la convicción de su voto duro, según los analistas.

Si todo sigue así, la única gran novedad sería, al finalizar las elecciones, que todo sigue igual: un grande que no sucumbió, como la derecha esperaba, y varios pequeños que nunca despegaron.

En esencia

A continuación la información clave con respecto a las elecciones del próximo domingo
- A las urnas pueden asistir 3.8 millones de salvadoreños, de acuerdo a los registros del Tribunal Supremo Electoral.
- Se elegirán 262 alcaldes y 84 diputados para el período 2006-2006.
- Los comicios tendrán un costo de 12.8 millones de dólares, de acuerdo a estimaciones oficiales.
- A la jornada asistirá un centenar de observadores de 41 países.
- Sólo en siete municipios pequeños, ubicados en diferentes partes del país, se implementará el voto residencial, es decir, que todos los electores podrán concurrir a un mismo centro.
- La anterior iniciativa tiene un costo de 341 mil dólares. Si todo sale bien, se ampliará para las elecciones de 2009.

Un experimento sin mucha promoción

Por primera vez en la historia de El Salvador, se ejercerá el voto residencial en siete municipios del país. El plan piloto, que representa la modernidad en un sistema de elecciones democráticas ha pasado desapercibido para muchos sectores.

Muchos ciudadanos se preguntan de qué se trata todo eso, qué se hace o se deja de hacer. El mecanismo es tan sencillo que permite a un grupo familiar poder ir a emitir el sufragio a un centro de votación tan cercano, como la escuela que queda a dos cuadras de distancia en el pueblo.

Esto, en el fondo, propicia que se incremente la afluencia a los centros de votación - y se disminuya, por resta simple, el abstencionismo - , ya que con el sistema actual cada ciudadano debe asistir a un centro de votación - lejos de su residencia, a veces - en donde han sido colocadas las urnas según las iniciales de los apellidos.

Con la iniciativa se favorecerán unos 40 mil votantes distribuidos en los siete municipios seleccionados: El Paisnal, Nuevo Cuscatlán, Tecapán, Carolina, Meanguera del Golfo, Turín y San Juan Nonualco.

En esos lugares se instalarán 24 centros de votación, cada uno con un padrón electoral completo, es decir desde los apellidos que empiezan con A hasta la Z.

El experimento, que tiene un costo de aproximadamente 347 mil dólares, servirá para determinar si se puede implementar en todo el país para las elecciones de 2009, según algunos diputados que participaron en la iniciativa, que surgió luego de las reformas hechas al Código Electoral en octubre de 2005.

De prisa y lento


Además de la anterior responsabilidad, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) debe garantizar que el proceso se realice con eficiencia en todo el país y procesar, de manera rápida, la información, al finalizar las elecciones.

A la fecha, existen muchas dudas con respecto al escrutinio, ya que en los simulacros realizados los datos no se procesaron como se debía, debido a problemas con el servidor al que están conectadas las computadoras.

En un segundo simulacro se presentaron otros fallos con el sistema informático. Y aunque los técnicos y funcionarios del TSE aseguran que todos esos problemas estarán resueltos y que el sistema correrá como un Porshe el domingo 12 de marzo por la noche, algunos temen que, al final, la información llegue a cuenta gota, como en los viejos tiempos.

 

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