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REPORTAJE
Muertes
inesperadas
En riesgo. Una sexta
parte de los fallecidos del hospital General del ISSS en 2005 pereció
por una neumonía que “agarró” en el interior.
El centro más moderno no tiene un equipo de vigilancia. En el
Rosales, el mar de limitantes alimenta estas infecciones en la UCI,
donde falta hasta el jabón
Lo que parecía
ser una encuesta rutinaria, por parte de la Unidad de Auditoría
del Seguro Social, para medir el clima laboral en el hospital General
terminó por sacar a la luz serias deficiencias institucionales
como la falta de vigilancia epidemiológica en el centro más
moderno de la institución.
La preocupación
por el ambiente de trabajo debido a los niveles de contaminación
existentes, en parte producto de la falta de higiene o de acatar las
normas establecidas para la atención de pacientes, llevó,
según el informe, a los responsables del examen a realizar un
muestreo en los expedientes de los fallecidos. El motivo era claro:
establecer si esas deficiencias influían en la mortalidad del
centro.
“De 20 expedientes revisados (tomados al azar) de pacientes fallecidos
entre el 24 de abril y el 29 de mayo se han encontrado 10 casos de neumonía
nosocomial”, reza el estudio que dio pie a una investigación
más exhaustiva y una serie de recomendaciones que meses después
no se han tomado en cuenta.
El contagio de este tipo de infección respiratoria, como su nombre
indica, tiene su origen puertas adentro de los centros de atención.
Si en el actual brote de diarrea, las autoridades insisten en el lavado
de manos como el principal método para frenar el contagio, en
las infecciones nosocomiales, éste también es un factor
clave, sólo que esta vez el mensaje va dirigido a los médicos
y a la institución que, como un padre, debe velar por cumplir
de forma estricta las medidas higiénicas.
Jorge Panameño, infectólogo, asevera que hay protocolos
sobre cómo, cuánto y con qué deben lavarse las
manos. “El personal tiene que estar entrenado para prevenir y
disminuir las infecciones en los hospitales”, apunta el especialista,
consciente de la importancia de estas “buenas prácticas”
y de la necesidad de que se legisle en el sentido de que haya una certificación
para los centros de salud que cumplen con ellas a cabalidad.
En promedio, al mes murieron 55 pacientes en el hospital General (660
muertes hospitalarias acumuló en 2005). En enero, 13 lo hicieron
por infecciones “agarradas” en el centro asistencial. En
diez meses y medio, 86 personas perecieron por estas enfermedades (la
cifra rozaría las cien si se contabilizara el mes y medio que
falta).
“No hay una tasa de letalidad definida para tener un parámetro,
pero habría que preguntarse: de cada diez pacientes que desarrollaron
una neumonía nosocomial, cuántos murieron”, comentó
Panameño.
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Riesgo
en la UCI
El reducido espacio de la Unidad de Cuidados Intensivos del Rosales
facilita las infecciones intrahospitalarias. El sistema de aire
acondicionado tiene 14 años y ya no funciona
Delicado g Gregorio León está en Cuidados Intensivos.
Esta conectado a un respirador, lo que aumenta el riesgo de neumonía.
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Trinidad Escobar
llegó hace menos de un año al citado centro, aquejada
por una crisis respiratoria debido a un asma bronquial. Carolina, su
sobrina, cuenta como después de dos meses internada, siempre
conectada a un ventilador mecánico, al final, les dejó
para siempre.
El expediente refleja la neumonía nosocomial como la causa del
deceso de esta mujer de 85 años. Como apunta Ricardo Díaz
Fuentes, epidemiólogo del ISSS, la edad, el tiempo de estancia
y factores como la ventilación artificial favorecen el contagio.
De los fallecidos en dos semanas de junio y julio, la mayoría
era mayor de 70 años. No obstante, también aparecen personas
menores de 60 y hasta jóvenes de 30 con ese diagnóstico.
El ISSS maneja una tasa de mortalidad del 5.6 por ciento en el General,
(los fallecidos, 660, se divide entre las 11,663 altas y se multiplica
por cien) por debajo de los estudios internacionales que ponen un tope
de un 7 por ciento en centros de tercer nivel.
Respecto a las neumonías, con los números sobre la mesa
y un registro final próximo a los cien decesos por esta causa
en 2005, del total de 660, el médico infectólogo se atreve
con otro comentario: “Si es así, la mortalidad es altísima,
que un porcentaje del 15 por ciento de los fallecidos sea por nosocomiales,
es muy elevado”.
Esa “gravedad” se diluye en los comentarios del epidemiólogo
del ISSS, quien adujo desconocer la mencionada auditoría. Después
de repasar los factores de riesgo y, al mencionar la elevada letalidad
en el hospital General, Díaz Fuentes insiste en que “la
tasa de mortalidad es sumamente baja, ni siquiera se refleja en los
porcentajes. No llega ni al cero punto cero”.
Esa “gravedad”
se diluye en los comentarios del epidemiólogo del ISSS, quien
adujo desconocer la mencionada auditoría. Después de repasar
los factores de riesgo y, al mencionar la elevada letalidad en el hospital
General, Díaz Fuentes insiste en que “la tasa de mortalidad
es sumamente baja, ni siquiera se refleja en los porcentajes. No llega
ni al cero punto cero”.
El informe de 20 de junio de 2005, un año después de reinaugurado
el centro asistencial, describe la falta de un Comité de Infecciones
Nosocomiales como una de las deficiencias del hospital, máxime
con una mortalidad promedio de ocho pacientes al mes, elevada para los
especialistas consultados.
“No hay área de epidemiología, siendo de vital importancia
debido a la incidencia de enfermedades en el hospital”, reza el
informe, al referirse a un hospital que supera las 300 camas.
Para el ISSS, la recomendación está cumplida. No explica
desde cuándo, y Díaz Fuentes habla de un infectólogo
y una enfermera dedicados a tiempo completo.
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Batas
Insuficientes
Antes de entrar a la UCI, los visitantes deben colocarse gabachas.
El rótulo enfatiza que la medida es para todo aquel que
ingresa a ver a un familiar. La obligación pierde peso
cuando se observa que apenas hay la ropa necesaria.
Prevención
por derrame
Las batas, de acuerdo a medidas universales para manejo en la
UCI, deben estar disponibles para los médicos y las visitas.
Se reduce el riesgo de contagio por derrame de líquidos
y son una barrera frente a la ropa de calle.líquidos
y son una barrera frente a la ropa de calle.
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“Somos la
única institución del país que tenemos normas para
la prevención y el control”, asegura el especialista.
No es cierto. El hospital Bloom, por ejemplo, cuenta desde años
con personal dedicado para este fin. Lourdes Dueñas de Chicas
describe el trabajo que realizan ella y dos enfermeras a tiempo completo.
“A diario se ven en promedio 84 niños, es una vigilancia
activa en áreas como la UCI y Neonatos donde el riesgo es más
elevado”, apunta Dueñas.
También hay dudas razonables sobre si existe el susodicho comité,
un equipo considerado importante por especialistas como Panameño,
y cuyas funciones van desde velar por el estricto cumplimiento de las
normas higiénicas hasta la detección de las infecciones
y el control de los antibióticos que se recetan.
“El comité está en el aire. No existe, ni enfermeras
a medio tiempo ni nada”, indicó un experto, quien lo califica
de “error institucional”, y que prefiere omitir su nombre.
Iván Solano Leiva, otro infectólogo, no se esconde y reitera
lo anterior. “Lo último que sé es que nombraron
a una epidemióloga”, pero sin el apoyo de enfermeras ni
planes establecidos al respecto.
Para el especialista, el mejor comité está al lado, en
el hospital Médico Quirúrgico, y al frente de él
está el doctor Joaquín Viana.
El Diario de Hoy pidió permiso para entrar al General, pero éste
fue denegado. No ocurrió lo mismo en el Hospital Rosales, un
centro con muchas más limitantes, como se pueden observar en
las fotografías de la UCI, pero con cien años más
de historia, casi el doble de camas y ocho millones menos de presupuesto
para 2006 que el del ISSS.
Arnulfo Duarte, jefe de la UCI, ve la situación “menos
halagadora” que en el Seguro Social.
“Cada vez que pasa un bus allá fuera, esto tiembla y cae
tierra”, ejemplifica el especialista, al referirse al área
del hospital donde están los pacientes más delicados de
la institución.
En las instalaciones, la necesidad es lo único que abunda y,
como explica José Marinero, jefe de la Unidad de Epidemiología
del citado hospital, tienen la fe depositada en un millonario donativo
japonés que cambiará la cara de buena parte de las instalaciones.
Carlos Díaz, mientras tanto, es un ejemplo de cómo los
microorganismos circulan a su antojo. Ingresó por un traumatismo
craneal, pero hoy tiene, además, una infección en el tracto
urinario. Además de los respiradores, los tubos y sondas se convierten
en otro camino idóneo para que las bacterias ingresen al organismo.
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Servicio compartido
Las bacinicas y los patos se lavan en el mismo lugar de los
trapos. La bacteria Escherichia Coli, que está en las
heces, se queda en las manos del personal y puede contaminar
los tubos traqueales, sondas y heridas de pacientes.
Lavamanos independiente
Lo ideal en una sala es contar con un espacio para limpiar los
depósitos, donde los pacientes hacen sus necesidades.
Se recomienda el jabón líquido y guantes siempre
que se vaya a manipular este tipo de objetos.
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En Cuidados Intensivos,
de los tres aspiradores para limpiar las secreciones de los tubos endotraqueales,
sólo funciona uno. “Se limpia con una solución aséptica,
pero no siempre es como debe hacerse”, dice Duarte.
El resultado: enfermos
como más de una enfermedad, como Catalina Castillo. “El
abdomen va resolviendo, pero el pulmón es el que no nos deja
sacarla de la máquina”, apunta la doctora Anabella Muñoz.
En el General, las necesidades no son tan evidentes, pero existen. De
una plática con cuatro especialistas se percibe que la falta
de jabón en los servicios o papel toalla, sobre todo los fines
de semana, es más común de lo que parece.
Acudir a prácticas peligrosas como secarse las manos en la gabacha
es casi un acto reflejo.
Como dice uno de los galenos, los hospitales no se pueden comparar.
Las limitantes en el Rosales, además de fallas estructurales
como la colocación de más lavabos, responden, en parte,
a un hospital diseñado en unos tiempos donde apenas se hablaba
de las infecciones nosocomiales.
“Del
techo les cae polvo, agua sucia...”
Si hay un nombre
de una sala de hospital que despierta temor, ése es Unidad de
Cuidados Intensivos, el área donde están los pacientes
críticos. Cualquier equivocación, una mala maniobra tiene
consecuencias fatales.
En el hospital Rosales, todos los adjetivos tienen su matiz en un contexto
donde los médicos deben reutilizar las mascarillas desechables
y los guantes, y los pacientes heredan las sondas en buenas condiciones
del ocupante anterior de la cama.
Con esas dificultades sobreviven los especialistas y se multiplica el
riesgo de infecciones en el habitáculo de seis camas. Otras dos
más tienen el letrero de “aislados”, porque están
más débiles que el resto, pero el sólo hecho de
ver un cristal roto resulta hasta irónico.
“Aquí, los pacientes están hacinados y es uno de
los principales problemas para las infecciones nosocomiales. Cae polvo
del techo, agua sucia y, a veces, los pacientes están con el
abdomen abierto”, enumera al dedillo el intensivista Arnulfo Duarte,
quien es el jefe y fundador de ese servicio desde hace 14 años
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Un
cambio g Lo ideal sería una UCI más amplia donde
hubiera sitio para 30 camas.
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José Marinero,
jefe de la Unidad de Epidemiología del Rosales, reconoce que
la UCI está en un área improvisada y chiquita, donde los
insumos como el jabón no están siempre al alcance. Obviamente
no es la única del hospital.
Hay
preocupación
Los empleados del hospital expresaron su inquietud por la contaminación
que existe. Las infecciones nosocomiales, para el auditor, son una consecuencia.
Alta
letalidad
En la mitad de los expedientes, la causa de muerte era la neumonía
intrahospitalaria, una enfermedad que el enfermo “agarró”
en el hosptial
Crear
un comite
Este informe, del 20 de junio de 2005, aclara que, un año después
de que se inaugurara el centro, insta a formar un equipo para disminuir
esta letalidad.
Otras
deficiencias
El principal hospital del Seguro Social carece de un nefrólogo
de planta y un área de epidemiología, impensable para
un centro de más de 300 camas.
“El
control va unido con la calidad que se presta”
El infectólogo Jorge Panameño insiste
en medidas simples como lavarse las manos para reducir las infecciones
hospitalarias
¿En qué medida contribuye la falta de
higiene al incremento de las infecciones nosocomiales?
Probablemente, el factor más asociado a todo tipo de infección
nosocomial es la falta de un adecuado lavado de manos. No es el lavado
habitual, hay protocolos sobre cómo hay que hacerlo, con qué
sustancias, cuánto tiempo,... Es la medida más importante
en la prevención. Hay procedimientos de esterilización
y desinfección del equipo. El control de las infecciones tiene
que ver con la calidad que se presta en un hospital.
Un comité
de infecciones nosocomiales vela por todo eso.
Sí. Y otros aspectos como el procedimiento de venopunción
para el uso de catéteres endovenosos. Eso sin olvidar otros aspectos
como el manejo de los desechos hospitalarios. En general, todas las
actividades que tiendan a bajar las infecciones.
Foto
EDH/ Erick Barahona |
| Telas
para limpiar
Las piezas de tela para sacudir algunos aparatos como los monitores
y los ventiladores son remojadas, pero se limpian en el mismo
lugar donde se lavan los depósitos con heces y orina de
los pacientes. |
Cero
contacto con excretas
El lavatorio debería ser exclusivo para trapos. Las excretas
tendrían que ser manejadas con un mecanismo especial.
Las heces viajan en las manos de quien las manipula y son una
vía de contagio para los encamados. |
Aislada,
pero...
solo a medias
Catalina Castillo tiene abierto el abdomen, recibe respiración
asistida y debe estar completamente aislada. En el cuarto donde
la ubicaron, sin embargo, los cristales rotos se sostienen con
cinta adhesiva. Por si fuera poco, el aire acondicionado no funciona
bien lo que dificulta tener una temperatura ideal. |
Pacientes
con alto riesgo de infección
Las salas de aislamiento deben hacer honor a esa palabra en la
medida que se encuentran pacientes con un alto riesgo de contraer
una infección. La protección tiene que ver con que
están muy expuestos a infecciones oportunistas. Para estos
pacientes, las visitas son restringidas y en condiciones muy especiales. |
¿Es
obligatorio que exista en los hospitales un comité?
No es obligatorio por ley. Es una recomendación de la Organización
Panamericana de la Salud. Como ley sólo está en Estados
Unidos y Canadá. El CDC de Atlanta establece que por 250 camas
debe haber un enfermera dedicada a esa labor.
¿Qué
debe hacerse una vez se identifica la fuente de contaminación?
Depende del lugar donde es la infección. En la neumonía
nosocomial, es respetar los protocolos y cambiar las piezas del respirador
cada 48 horas.
¿Qué
le parece que una sexta parte de los pacientes del General muera por
neumonía hospitalaria?
Es elevada y preocupante, por lo general, se le atribuye, un 10 por
ciento del total de muertes.
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| Material
Depósito de 14 años
El frasco donde se guardan las gasas, está desde que funciona
la UCI. Está sucio y ahí guardan la tela de algodón
para cubrir heridas.
Botes Herméticos
Los utensilios que sirven para guardar el material de curación
deben sellarse de forma adecuada y estar siempre limpios. Nada
que ver con la imagen. |
Aparatos
Las pruebas del corazón
El aparato para conocer cómo trabaja el motor del cuerpo
de los pacientes está descubierto. El gel para electrodos
carece de tapa protectora.
Lejos de la humedad
El polvo y las áreas húmedas arruinan estos aparatos
que debe estar en buenas condiciones porque su uso es muy frecuente.
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Aire
Conductos viejos
El sistema de aire acondicionado ya no funciona de forma adecuada.
Se filtra el agua, el polvo, basura y carece de las rejillas.
Sistema de aire idóneo
Para el Instituto de Arquitectos de los EE.UU., el aire debe moverse
de áreas limpias hacia las menos limpias y con distinta
velocidad. |
“Se
ve bonito, pero no tiene las condiciones...”
Solano Leiva habla de las fallas en el General
El hospital General
presenta una tasa de mortalidad del 5,6 por ciento, por debajo de los
estándares. De esa letalidad, una sexta parte murió por
neumonía nosocomial.
Es una realidad que el hospital no cuenta con un comité. Trabaja
un infectólogo, pero no han querido que se haga cargo. Nombraron
una epidemióloga,... pero no hay un equipo.
¿Cuál debe ser la función del comité?
Vigilar, dictar normas para evitar que las infecciones hospitalarias
causen estragos. También hacer un uso racional de los antibióticos.
Si no lo que ocurre es que se hace un empleo indiscriminado y las bacterias
se hacen resistentes.
El infectólogo Panameño habla de crear una legislación...
Aquí no hay una legislación que obligue a crear comités
y en los hospitales privados también ocurre (el problema). El
General se ve bonito, moderno, pero de qué sirve si no tiene
las condiciones adecuadas. Además han contratado personal médico
y de enfermería inexperto.
En
ISSS mejor que en españa
Ricardo Díaz
Fuentes, epidemiólogo del ISSS, dio dos cifras distintas
de tasa de infecciones: el 4.8% en El Mundo y 1.5% a este periódico.
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Seguro
español
En la red pública del Insalud, el Seguro Social en España,
la prevalencia de infecciones que se contagian en los hospitales
era de 6,9% hace cinco años. La cifra es dos puntos menos
que la media europea. |
Niños
en EE.UU.
En el país del norte, la tasa de infección nosocomial
varía entre el 0.5-5% de los ingresos hospitalarios. La
neumonía está detrás del 60% de la mortalidad
infantil en los centros asistenciales. |
Problemas
en chile
En el país andino se dan al año 70 mil infeccio-
nes. Se cree que se alarga hasta 10 días el proceso de
estancia lo que equivale a tener cuatro hospitales con 500 camas
cada uno sólo para ese fin. |
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