5 de febrero de 2006


ACTUALIDAD
El amor en los tiempos de Eros


La primera carta Encíclica del Papa Benedicto XVI condena el amor mundano, reivindica la caridad y se aleja de la política. Religiosos de diversas denominaciones aprueban y refutan las ideas centrales dadas por el Sumo Pontífice

Jorge Ávalos
vertice@elsalvador.com

Benedicto VXI publicó su primera encíclica centrada en el amor el pasado 25 de enero.

Amor. Estas cuatro letras, que según la Biblia todo lo pueden, encierran un concepto históricamente discutido, aunque bajo la lupa del Papa Benedicto XVI, mal interpretado.

Por esta razón, Joseph Ratzinger analiza, desde diversas perspectivas, la esencia del amor en aras de brindar un concepto cristiano y válido a una sociedad actual que lo ha soslayado.

Su primera Carta Encíclica titulada “Deus Caritas Est”, que en castellano significa “Dios es amor”, es un documento dividido en dos partes: la primera ofrece un análisis histórico, filosófico y teológico del amor en donde aclara la diferencia del eros, la filia y el ágape. La segunda, trata sobre la práctica, en concreto, de la caridad.

Este plan contiene las líneas matrices de su pontificado, a semejanza del presidente de una nación; sin embargo, pesan su formación filosófica y teológica, además del celo por la doctrina tradicional, y se lanza a una reflexión sobre el amor.

En la opinión de Monseñor LuigiPezzuto, Nuncio Apostólico en El Salvador, el Papa Bendicto XVI tuvo tres razones para elegir el tema del amor.

“El eros, degradado a puro sexo, se convierte en mercancía, en simple objeto que se puede comprar y vender ”
“La Iglesia no puede descuidar el servicio de la caridad como no puede omitir los Sacramentos y la Palabra ”
“La Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más justa ”

En primer lugar, el amor de Dios hacia el ser humano (con el que se identifica el Papa) le empuja a hablar de ello a los demás.

En segundo término, realidades actuales como la violencia, el odio, la venganza y el terrorismo son opuestas a este concepto y, por tanto, es un tema de actualidad.

Finalmente, las canciones, el teatro, las novelas y todos hablan del amor, y el Papa dice: “Quiero ayudarles a reflexionar y vivir de una manera más bella esa dimensión”, expresó Pezzuto.

Por su parte, Monseñor Jesús Delgado, párroco de la Iglesia San José de la Montaña, agrega que el pontífice quiere explicar que el amor tiene diversas facetas. Un amor, especifica, encarnado “entre mujer y hombre”.

“El Papa hace la distinción entre el eros, como amor mundano, y el ágape, como el amor caritativo; sino entendemos el tema vamos a terminar con un efecto contrario”, afirmó el reverendo Martín Barahona, obispo de la Iglesia Anglicana de El Salvador.

Para este religioso, no obstante, las distinción entre ambos términos —de origen griego— no son más que diferencias semánticas.

“El eros es descubrir las capacidades del ser humano para relacionarse con otros seres humanos y entenderse”, agrega, y sugiere que el término ha sido utilizado de manera negativa al relacionarlo con el erotismo.

Eros. El amor entre hombre y mujer es el aceptado por la Iglesia Católica como verdadero.

Por lo tanto, Benedicto XVI inicia exponiendo en su Encíclica definiciones desde la perspectiva clásica.

“Los antiguos griegos dieron el nombre de eros al amor entre hombre y mujer que no nace del pensamiento o la voluntad, sino que en cierto sentido se impone al ser humano”. Y que degradado a sexo, se convierte en mercancía.

Además, el Papa cita a su compatriota el filósofo alemán Friedrich Nietzche quien acusó al cristianismo de quitarle al eros el “sabor a lo más hermoso de la vida” con sus preceptos y prohibiciones.

Sin embargo, el Papa agrega que el eros necesita disciplina y purificación.

Esta purificación se lleva a cabo cuando se realiza el amor carnal entre un hombre y una mujer que, además, se comprometen a entregarse mutuamente o en cuerpo y alma.

Frases

“El tema del amor entre homosexuales, el Papa ni no lo toca ni le interesa porque considera que no entra en el campo del verdadero amor...”
Salvador Cafarelli, sdb
Director General Ciudadela Don Bosco

“Podríamos llegar a pensar que la oración no hace nada, pero estas ideas vienen de ideologías como el comunismo y capitalismo”
Monseñor Jesús Delgado Párroco de San José de la Montaña

“El documento juega con el tema del amor y la caridad, y, en ese sentido, deberíamos centrarnos más en el amor y no quedarnos en la caridad”
Martín Barahona
Obispo Iglesia Anglicana

“Los laicos, los bautizados y confirmados... son ellos los que tienen que estar comprometidos con la economía, la política, la cultura, no los clérigos ”
Monseñor Luigi Pezzuto
Nuncio Apostólico

Estas ideas, como coincidieron los entrevistados, vendrían a ser el matrimonio monogámico cristiano que promulga la Iglesia, en contraposición con las “aberraciones” como el homosexualismo y los actuales matrimonios entre gays.

Aunque el Papa no menciona explicitamente estos términos sí se leen entre líneas.

“El tema del amor entre homosexuales el Papa ni lo toca ni le interesa. No lo toca porque considera que no entran en el campo del verdadero amor”, piensa el presbítero salesiano Salvador Cafarelli, coordinador general de la Ciudadela Don Bosco.

El pastor Carlos Portillo, del Auditorio Cristiano Jesús es el Señor coincide con esta idea pues cree también que es una “aberración al verdadero amor”.

Pero el reverendo Barahona es de otra opinión y considera que deben respetarse “las expresiones de amor” que cada quien tiene. “Es un don deDios, quién puede decir que eso no es correcto”.

La segunda parte de la Encíclica “Deus Caritas Est” se titula: “Caritas el ejercicio del amor por parte de la Iglesia como comunidad de amor”.

Caridad y política

En esté capítulo, el mismo pontífice lo describe como una parte “más concreta” en donde explica cómo cumplir de manera eclesial el mandamiento del amor al prójimo.

En palabras del salesiano Salvador Cafarelli esto significa poner en práctica lo que se cree y predica, de lo contrario es una incoherencia.

El Papa enfatiza en exponer las tres tareas fundamentales que la Iglesia debe cumplir: el anuncio de la Palabra, la celebración de los sacramentos y el servicio a la caridad.

También expone que durante el siglo XIX, elmarxismo criticó las acciones caritativas de la Iglesia. Los marxistas sostenían que los pobres necesitaban de justicia y no de caridad.

Esta es la idea que sostiene el reverendo Martín Barahona al considerar que la caridad debe estar supeditada a la justicia porque el primer fruto del amor debe ser ella.

El Pontífice se pregunta qué es justicia y afirma que a la luz de la fe se entiende mejor este concepto ético. Pero delega a los fieles laicos la labor de emprender justicia, echando mano de los recursos políticos.

Así expresa claramente: “la Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más justa posible. No puede ni debe sustituir al estado, pero tampoco puede quedarse al margen en la lucha por la justicia”.

Esta posición es avalada por el pastor evangélico Carlos Portillo, al decir que la Iglesia no puede sustituir a ningún estado, pero que sí puede guiarle o dirigirle a la hora de hacer justicia.

En Latinoamérica, a raíz de la corriente de la Teología de la Liberación, muchos religiosos se involucraron en actividades políticas afines a los movimientos de izquierda.

Un ejemplo claro fue el del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal quien siendo sacerdote fungió como Ministro de Cultura en los años 80, durante el régimen sandinista, lo cual le valió una amonestación de Juan Pablo II cuando visitó Nicaragua en 1983.

Finalmente, BenedictoXVI centra sus reflexiones en los Santos, detallando puntualmente sus labores de caridad incluso después de la muerte, y concluye la Encíclica con la inesperada oración a la VirgenMaría, a quien coloca como el máximo ejemplo de amor.

 

 

 

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